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Derrota en manga corta

Unos treinta seguidores azules animan a los suyos en Las Palmas, con temperaturas por encima de los 20 grados

Lidia Álvarez, Nacho Patallo, Isaac Rubio y Juani Rubio, con Pelayo Novo.

Lidia Álvarez, Nacho Patallo, Isaac Rubio y Juani Rubio, con Pelayo Novo. N. A.

Para Mateo, 3 años, el duelo de Las Palmas era especial. Era la primera vez que veía en directo a su equipo, el Oviedo. Lo del oviedismo le viene por rama materna; su tío es Pelayo Novo, exjugador azul. Luciendo orgulloso su uniforme azul, fue uno de los que dio

Porque hubo quien aprovechó la ocasión para montarse un descanso en territorio canario. En una jornada con clima agradable, siempre por encima de los 20 grados (22 al inicio del partido), el de ayer era un duelo para seguir en manga corta. Aunque casi estemos en diciembre. Lo del plan de descanso es el que siguieron Pelayo Novo y su sobrino Mateo, acompañados por Juan Novo, padre y abuelo respectivamente. Para Juan, el choque también tenía su aquel: hizo la mili en Las Palmas en 1980. Pero el que tenía el recuerdo futbolístico más vivo era Pelayo. Allí, en Las Palmas, logró el segundo ascenso a Primera División de su carrera. Fue en un choque sorprendente, en junio de 2014, en el que el Córdoba, que había acabado séptimo, logró un empate que le dio el pase a la élite del fútbol español. Pelayo dio la asistencia de aquella diana de Ávila.

"Recuerdo que al final del partido nos pusieron un bus para llevarnos a Maspalomas a celebrarlo. Que no era plan de festejarlo allí en Las Palmas?", recuerda Pelayo. En la grada, el exjugador azul ejerció de padrino futbolístico con su sobrino. Ahora, para Mateo, el Real Oviedo ya está en la lista de preferencias junto a Peppa Pig o Rayo McQueen.

La familia Novo no fue la única que se desplazó desde Asturias. También lo hicieron Isaac Rubio, Lidia Álvarez, Nacho Patallo y Juani Rubio. También ellos con plan de relax y fútbol. "Si encima podemos volver con algún puntín?", decía Isaac antes de acceder al campo. Y como ellos, Iván Fernández y Noemí Menéndez, clásicos de los desplazamientos. Que hicieron de anfitriones de los ingleses Dot y Andy Macleod, expectantes por ver al Oviedo.

Pero las buenas perspectivas que se veían antes de iniciar el choque no tardaron en disiparse. A los dos minutos, los 30 aficionados azules supieron que no sería la tarde de los suyos. El 3-1 final confirmó las sensaciones generadas. En Las Palmas, con escaso juego y un resultado adverso, lo único que acompañó fue el buen tiempo canario.

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