08 de marzo de 2020
08.03.2020

Más de 124 oviedistas en Extremadura

Las entradas a disposición del club y la ayuda de socios del Extremadura hacen aumentar el número de seguidores azules en Almendralejo

08.03.2020 | 00:20

La situación llegó a ser tan desesperada que Héctor García y Cristina Fervienza llegaron a idear un plan B. La estrategia consistía en alquilar una habitación en el hotel Acosta, pegado al Francisco de la Hera, estadio del Extremadura, donde les prometieron una habitación con vistas al campo. Como estaba tan difícil lograr entradas para el camino, pensaron en salvar la situación siguiendo el choque desde la ventana. Pero al final la APARO solucionó la situación y les consiguió localidades. "Venimos desde Málaga y es una buena oportunidad para ver al Oviedo. Menos mal que solucionamos la situación", decía la pareja antes del partido.

La polémica surgida con el Extremadura por las entradas marcó la previa del choque en Almendralejo. El Extremadura decidió mandar solamente 124 localidades al Oviedo, después de haber ignorado sus mensajes desde días antes. Fue precisamente Cristina Fervienza una de las que dio la voz de alarma durante la semana. Había llamado a las oficinas y le habían dicho que no tenían noticias de la petición azul. Después, llegó la decisión azulgrana.

Pero, además de los 124 afortunados con entrada, hubo más azules en la grada. Los hubo que lograron alguna de las invitaciones con las que se suele obsequiar a cada club. También, los que pidieron ayuda a aficionados de Almendralejo. Como Ana Estrada, Alberto Fernández, Víctor Álvarez y Ángeles Fernández, que tiraron de los contactos de esta última en la localidad extremeña para lograr entradas. Cristina Pasarín y Nuria Orón hicieron de nexo.

También los hubo que viajaron en el día. Como Juan Selgas, Isabel de la Grana, Javier Sánchez y Juan Sobero. Y los había infiltrados. Aarón Espada, topógrafo asturiano residente en Almendralejo, vestía orgulloso la zamarra carbayona. Diferentes caminos para apoyar a los de Ziganda.

La tensión quedó en segundo plano con los tickets en la mano. Y la alegría fue completa. Disfrutar de un triunfo tan necesario hace olvidar toda la tensión previa.

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