Los entrenamientos individuales les dieron a los equipos la posibilidad de airear a sus jugadores. El trabajo seguía siendo físico, no se permitía ni pasarse el balón, pero al menos se producía en las ciudades deportivas. Era un primer paso. Después llegaron los entrenamientos por grupos, reducidos primero y amplios cuando se pasó de fase. Ahí ya entraron en juego los conceptos tácticos. Pero los entrenadores, y Ziganda en particular, ansiaban el siguiente paso, el definitivo, el que permite los entrenamientos con el grueso de la plantilla. Con precaución sanitaria pero cerca de la normalidad. Es la etapa que se estrena desde esta misma mañana en El Requexón.

El navarro ha sido de los entrenadores que ha pedido un poco más de tiempo para poder perfilar el equipo antes del reinicio, una petición descartada por la premura en la vuelta a la competición perseguida por Javier Tebas y la Liga y que cuenta con el visto bueno del gobierno.

El temor en el vestuario azul, así lo han manifestado en las últimas semanas algunos futbolistas como Berjón o Sangalli, es que las lesiones afecten a la plantilla. Ziganda cuenta con 30 hombres a su servicio en esta improvisada pretemporada, incluyendo el apoyo de los 7 chicos del filial que han dado el paso adelante.

Hasta ahora no se han conocido problemas físicos entre los azules, así que al entrenador se le amplían las opciones en su libreta.

Incluso se ha dado una buena noticia con la puesta a punto de Edu Cortina. El centrocampista ha explotado el lado bueno del parón en la competición. Lesionado en enero de gravedad, en su última incursión como titular, todavía con Javi Rozada como entrenador, el canterano veía peligrar su participación en lo que quedaba de campaña: entre superar las dolencias y recuperar el ritmo de la competición podía despedirse de lo que restaba de Liga. Pero el paréntesis ha sido aprovechado por el centrocampista para dejar atrás su lesión y trabajar al mismo ritmo que sus compañeros en el regreso progresivo a los entrenamientos en El Requexón.