18 de julio de 2020
18.07.2020
La Nueva España
FÚTBOL | SEGUNDA DIVISIÓN

El proyecto continúa

Ziganda, renovado automáticamente con la permanencia l Arnau también sigue: su contrato tiene una cláusula por la que rescindiría en caso de bajar

18.07.2020 | 00:59
José Ángel Ziganda y Francesc Arnau, en la sala de prensa del Tartiere.

El Real Oviedo 2019/20 ya es parte del pasado, un mal recuerdo, un susto con final feliz. Toca pasar página. Y con la salvación, las primeras piedras del Real Oviedo 2020/21 que tendrá a dos de los principales protagonistas de la permanencia situados en el foco. José Ángel Ziganda como entrenador y Francesc Arnau como director deportivo. Ambos tenían su contrato en el club azul condicionado a un asunto de importancia capital: que el equipo se mantuviera en Segunda. Cumplido el requisito, los dos estarán al mando del nuevo proyecto.

Arnau llegó al Oviedo a comienzos de diciembre al club azul. Lo hizo tras un tortuoso proceso en el que otros candidatos fueron cayéndose hasta que el catalán fue el elegido. La entidad carbayona anunció su llegada "hasta junio de 2022", sin entrar a detallar las condiciones de su contrato. Una de ellas es de importancia. Como ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA, la vinculación del Oviedo y Arnau está supeditada a que el club compita en Segunda División. Es una cláusula similar a la de muchos futbolistas, que hubieran quedado libres en caso de descenso.

Ahora, lograda la permanencia, la labor de Arnau vuelve a acelerar. La temporada que viene se perfila desde hace meses en los despachos, pero faltaba el impulso definitivo, el logrado ayer, que permitirá a la dirección deportiva

Junto a Arnau, seguirá el grupo de trabajo que ha configurado en los últimos tiempos. Con David Comamala, hombre de su confianza que aterrizó poco después que el catalán, y Roberto Suárez y Álex Díaz, gente de la casa, completando una secretaría técnica que peina el mercado en busca de los refuerzos necesarios. Como informó LA NUEVA ESPAÑA el pasado mayo, los principales focos de interés se centran en la portería, el medio centro, el extremo y la delantera. La renovación de jugadores con peso en el vestuario (Berjón, Christian y Champagne) es otro de los asuntos pendientes en la agenda de la dirección deportiva.

Todos los movimientos para reforzar al equipo se harán en un contexto lleno de incertidumbres. A la crisis sanitaria provocada por el covid, y que no ha remitido, se suman las consecuencias económicas de la misma. No parece que el contexto perjudique especialmente al Oviedo. Se prevé limitaciones salariales y un mercado sin traspasos. El club azul tiene al Grupo Carso como soporte y lleva años sin pagar por los fichajes, por lo que parece que la situación condicionará más a otros clubes. La destreza de Arnau será importante a la hora de encontrar operaciones interesantes, como ya sucedió en el pasado mercado de invierno.

Y en el banquillo, la responsabilidad recaerá en el Cuco Ziganda, en su primer proyecto de cero en el Oviedo. El navarro se ha ganado con creces la continuidad. Llegó al conjunto azul a mediados de febrero con un objetivo en mente: salvar al equipo. Cuando el club anunció su contratación explicó que el compromiso se extendía "hasta el final de la presente temporada, con una campaña más opcional". Ese curso extra dependía de la permanencia del Oviedo en Segunda. Lograda la salvación, Ziganda queda automáticamente renovado por otro año.

Lo hace reforzado por unos números que son de ascenso directo. En un año convulso, de múltiples dificultades y seísmos en la esfera institucional y deportiva, el Cuco ha logrado enderezar la nave en el momento de máximo tensión y llevarla a buen puerto. Se intuye que el navarro, apuesta personal de Arnau, tendrá peso en la configuración de la plantilla. Una de sus primeras peticiones es Gorka Guruzeta, prometedor delantero del Bilbao Athletic.

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