Froilán Giganto era un tipo alto (1,86 metros), bromista, con habilidades para las relaciones sociales, brillante en la vida académica (aprobó la carrera de Derecho sin bajar del notable), seguidor del grupo “Camela”, amante de la Historia y, sobre todo, profundamente oviedista. Falleció recientemente tras una larga enfermedad. Lo último que hizo fue renovar el abono de su oviedo. Tenía 23 años. "Froi", que era muy popular y querido por sus amigos, dejó un vació irrecuperable en sus más cercanos. Hoy la médico Cristina Iglesias ha querido rendir homenaje a su figura escribiéndole una carta que puede leerse en este enlace

LA NUEVA ESPAÑA dio a conocer el pasado 15 de octubre la historia de Froi. "El Oviedo era todo para él”, recordaban sus padres, Froilán Giganto y Manuela Andrea Rodríguez, médico y abogada, junto a su hermano Fernando, que estudia Informática. Su familia le recordará siempre así: con esa gracia natural y su habitual bonhomía. “Tenía una frase lapidaria en cada momento. Tras una noche de fiesta le preguntaba si había ligado y me contestaba siempre lo mismo: ‘Lo dejamos todo en el campo, eso es lo importante’”.