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Sobrevivir sin oviedismo: las fórmulas motivacionales para competir sin afición en el Tartiere

El Oviedo, que es mejor fuera que en el Tartiere, acusa la falta de público: “El jugador debe imaginarse el estadio lleno”, sostiene Campillo, coach ovetense que trabajó en el club

La grada del Oviedo, frente el Alcorcón

El dato sorprende y llama la atención porque difiere con los últimos precedentes. El Oviedo, que vive en mitad de la tabla, es más fuerte lejos de Asturias que en el Tartiere. En casa ha ganado dos partidos de nueve, con cuatro empates y tres derrotas, y fuera tres de ocho, con tres empates y dos derrotas. A domicilio es el séptimo en la tabla de Segunda, y como local es el decimoquinto. Es raro.

Porque los azules, en los últimos años, se habían acostumbrado a ser fuertes al calor de Oviedo y sobrevivir fuera. El reto siempre fue, y lo sigue siendo, hacer del Tartiere un fortín para poder aspirar a algo más que a la permanencia. De ahí vendría todo lo demás. El Cuco Ziganda, entrenador azul, sostiene muchas veces lo importante de los puntos en casa. Y se da la circunstancia de que la versión más blanda del Oviedo en el Tartiere llega justo cuando no hay ánimo desde la grada, con los aficionados confinados por la pandemia

Juan Carlos Álvarez Campillo, ex coach del Oviedo

¿Casualidad o explicación? Para Juan Carlos Álvarez Campillo, coach ovetense que trabajó con el Oviedo la temporada pasada y que conoce a fondo gran parte de la plantilla actual, no hay duda posible. “Que no haya público en el Tartiere es un elemento clave y puede afectar para mal al jugador del Oviedo”, explica el experto. E incide y detalla su diagnóstico motivacional. “En un estadio de fútbol, y más aún en uno tan exigente como el Tartiere, aunque exista presión y el futbolista pueda tener temor al fallo, se genera un calor que al jugador le afecta para bien. Digamos que el deportista entra en tensión, pero es una tensión positiva para competir.

En cambio, si el estadio está vacío se genera una tensión más negativa. El futbolista se ve en su estadio vacío y piensa: ‘Estoy en mi estadio, no hay gente, pero si perdemos a la afición le va a doler igual y la semana será complicadísima’. Y no tener ese calor ambiental es un problema añadido”, recalca Campillo, que trabaja con muchos deportistas en charlas individuales y también con clubes como el Sevilla, que ayer jugó frente al Stade Rennais en la Liga de Campeones.

“En el factor ambiental da igual la categoría. Yo trabajo con los jugadores porque es necesario mentalizarlos para poder competir sin público”. El ovetense sostiene que es un largo proceso. “El jugador tiene que visualizar un estadio lleno ya en el momento previo del partido o incluso en el desplazamiento hacia el campo. Tiene que calentar imaginándose al público y sentir que la afición está apoyando desde casa o desde el bar en vez de en el estadio”, precisa. “Hoy (por ayer) he estado hablando con varios jugadores de distintos equipos que juegan la Liga de Campeones. Con los que les influye más el ambiente nos centramos en el calentamiento y en los momentos previos del partido, porque si no se pueden dejar ir al no tener tensión competitiva”, recalca el ovetense.

“La neurociencia ha comprobado que el ensayo mental mueve los mismos circuitos neuronales y emocionales que se practican en una situación real. El secreto es hacer bien la motivación y conectar con el jugador”. Campillo también encuentra una explicación en el ámbito motivacional a que el Oviedo se haya hecho fuerte lejos de Asturias esta temporada. Al equipo visitante sí le puede favorecer la ausencia de público en el estadio. “La ausencia de gente influye de otra manera en un estadio que no es el tuyo. El jugador piensa que tiene más de ganar que de perder si no hay afición rival. Aunque es cierto que hay determinados tipos de jugadores a los que le viene bien la presión contraria. Eso ya va en el carácter de cada uno”.

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