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Los carbayones de sangre azul: ovetenses que jugaron en el Oviedo

Joaquín no pasa desapercibido

El extremo de los años 80 jugó su primer partido en el Tartiere con 18 años, ante el Elche, marcó el gol del Oviedo y acabó expulsado

Joaquín, con la camiseta del Oviedo. | Julián Rus

Joaquín, con la camiseta del Oviedo. | Julián Rus

A Joaquín Alonso Vázquez (Oviedo, 23-05-1964) nunca le gustó pasar desapercibido. Fue un extremo rápido -de ahí su apodo de “La Bala”- y habilidoso, que jugó cuatro temporadas en el Oviedo antes de recalar en el Avilés, equipo en el que jugó la mayor parte de su etapa como futbolista -once temporadas. Joaquín debutó en el Oviedo cuando tenía 18 años. Lo hizo en la temporada 82-83, con José María de entrenador, en un partido de final de temporada disputado en el Luis Sitjar de Mallorca, en el que los azules perdieron por 3-0.

Debutó con el primer equipo tras haber jugado ese mismo año con el Águila Negra, de Colloto, en Preferente, que era filial del club azul, y el Vetusta. Tras jugar en Mallorca, su primer partido en el Tartiere queda para la historia. Fue en un Oviedo-Elche que acabó con empate a un gol. Joaquín marcó el gol de los oviedistas y fue expulsado en el minuto 55 de partido. “Fue por hacer un gesto al linier con la mano en la cara” recuerda. Su expulsión cuando el marcador registraba un empate a uno en el marcador, provocó las protestas airadas de los aficionados y el lanzamiento de todo tipo de objetos al césped del Tartiere.

“Debutar en el Tartiere con 18 años, marcar un gol y acabar expulsado. Podría decirse que no me gusta pasar desapercibido”

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El árbitro del encuentro Jiménez Muñoz decretó la suspensión del choque y fue necesario la actuación de la policía para garantizar su salida del Tartiere. El Comité de Competición decidió la clausura del Tartiere y la disputa de los 25 minutos restantes del partido que se jugóen Murcia. “Debutar en el Tartiere con 18 años, marcar un gol y acabar expulsado. Podría decirse que no me gusta pasar desapercibido”, reconoce Joaquín al echar la vista atrás. Señala que en aquella época era “más difícil llegar” al primer equipo. “Cada temporada el Oviedo fichaba 12 o 13 jugadores de fuera. Yo jugué los últimos partidos de la 82-83, pero al año siguiente el club trajo a tres delanteros, Boro, Villacreces y Braojos”.

La siguiente temporada, la 83-84, con Luis Costa de entrenador, Joaquín regresó al Vetusta, aunque se entrenaba con el primer equipo y sólo disputó tres partidos con el Oviedo. “Tuve muy pocas oportunidades y sólo jugué al final de la Liga”.

La siguiente la aprovechó para realizar el servicio militar en Zaragoza y jugar en el Serviá, equipo de Calatayud. Regresó al Oviedo en la 85-86, ya como jugador de profesional, con José Luis Romero de entrenador, pero tampoco dispuso de continuidad, jugando sólo 12 encuentros y finalizó su etapa azul en la siguiente, también con poca presencia en el equipo, jugando nueve partidos, en una temporada que empezó Antonio Ruiz en el banquillo y en la que finalizó Carrete, en la que el equipo salvó la categoría por los pelos.

“Todo me llegó muy rápido, pero hace falta suerte, que te den confianza y tengan paciencia. No eran buenos momentos para los jugadores de la cantera, pero llegar al Oviedo fue lo máximo, lo que soñaba desde pequeño”

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A la hora de hacer balance de sus cuatro años en el Oviedo, Joaquín destaca que “Todo me llegó muy rápido, pero hace falta suerte, que te den confianza y tengan paciencia. No eran buenos momentos para los jugadores de la cantera, pero llegar al Oviedo fue lo máximo, lo que soñaba desde pequeño”. Tras su salida del club azul, comenzó su etapa de once temporadas en el Avilés, con el paréntesis del final de la 92-93 en la que jugó el play-off de ascenso a Segunda División con el Granada. Tras no conseguir el objetivo del ascenso con el equipo andaluz, el Compostela de Caneda, de Segunda División le hizo un precontrato que luego quedó en nada y decidió regresar al Avilés en el que estuvo otras cinco temporadas.

De ahí pasó al Ribadesella, en Tercera División, para posteriormente jugar en el Caudal y Siero, ambos en Segunda B, retirándose en el equipo poleso con 37 años. Fue dejar el fútbol y comenzar su nueva vida laboral como montador en Duro Felguera, empresa en la que ya lleva 19 años. “Fue un cambio importante, del fútbol al metal, pero me adapté bien”

Joaquín se declara un fiel seguidor del Oviedo, asiduo al Carlos Tartiere antes de la pandemia, sigue ahora los partidos por televisión y asegura que se siente identificado con el actual equipo y con el entrenador, Ziganda. “La gente de la casa está dando un gran nivel y demostrando que no son inferiores a los jugadores que vienen de fuera. Creo que es la política que debe de seguir el club, jugadores de la cantera y rodearlos de gente de calidad, lo que ocurrió cuando el equipo estuvo en Primera División”.

"Ziganda está demostrando que es un técnico valiente que confía en la gente joven. Su experiencia como técnico del Athletic es importante. Hacía años que no llegaban al primer equipo tantos jugadores de la cantera"

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En ese sentido, destaca que la llegada de Ziganda fue clave. “Está demostrando que es un técnico valiente que confía en la gente joven. Su experiencia como técnico del Athletic es importante. Hacía años que no llegaban al primer equipo tantos jugadores de la cantera y se está comprobando que si les das la oportunidad y confianza responden como los demás. Yo me siento muy identificado con este equipo. Después del susto de la pasada temporada, lo ideal es hacer un proyecto y consolidar una base de equipo y creo que se está en el buen camino”.

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