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Así se gestó la vuelta de Borja Valle al Oviedo

El berciano, que dio el sí a los azules el sábado y ayer almorzó con Arnau, regresa al club azul cuatro años después de su marcha

Borja Valle, en el Tartiere

Borja Valle, en el Tartiere Real Oviedo

El mercado de invierno todavía no se ha abierto y el Oviedo ya tiene en sus filas al principal objetivo para reforzar a la plantilla del Cuco Ziganda en 2021. Borja Valle ya está de vuelta. El regreso del atacante berciano, de 28 años, se hizo ayer oficial tras varias horas frenéticas después de que el club sortease el escollo del límite salarial. El club perseguía su fichaje desde principios de diciembre, como adelantó LA NUEVA ESPAÑA.

Ahora ya es una realidad. Valle, que viene libre tras rescindir en el Dinamo de Bucarest, se compromete con el Oviedo hasta final de temporada y el club azul eleva así el nivel para buscar el play-off en la segunda vuelta del campeonato. El futbolista llegó ayer a ciudad, acompañado en todo momento de su agente, Rodrigo Lovelle. Visitó el Tartiere y luego almorzó con Francesc Arnau, director deportivo.

Desde la entidad no se oculta la satisfacción por el fichaje: “Es un jugador diferencial”, dicen desde el Tartiere. Borja Valle puede jugar de extremo o segunda punta, aunque la idea de la dirección deportiva es que pueda aportar más en esta segunda posición. Hoy se entrenará con el equipo por primera vez y a las 13.00 horas será presentado como jugador del Oviedo.

El fichaje de Valle por el Oviedo es la culminación de una larga operación que comenzó a principios de diciembre y que estuvo cerca de encallar por el reajuste de la Liga del tope salarial del Oviedo. Al final, la insistencia de Arnau y la paciencia de Valle cristalizó en la firma. Las dos partes cumplieron su palabra tras una larga historia. La siguiente.

Valle, que tenía la ficha más alta de toda la liga rumana, rescindió su contrato a principios de diciembre con el Dinamo de Bucarest. El Oviedo contactó con su agente nada más conocer la noticia para interesarse por su fichaje. Su representante, Rodrigo Lovelle, el mismo que el de Blanco Leschuk, tiene una gran relación con Arnau. De hecho, el catalán ya le preguntó por Valle en verano antes de firmar por el Dinamo.

La operación fue imposible. El escenario cambió para el Oviedo y para el futbolista al poco de arrancar la temporada. La poca participación de Mujica propició que un hombre de ataque fuese la absoluta prioridad para el Oviedo. Se buscaba un jugador veloz y con gol. Mientras, Borja Valle atravesaba problemas en el Dinamo. El club rumano incurrió en impagos y el berciano rescindió su contrato.

Jugador libre, al Oviedo le encajaba a la perfección y a principios de diciembre le hizo saber su interés. Esta vez la cosa iba en serio. El berciano siempre ha guardado cariño al club tras su exitosa primera etapa (fue uno de los hombres del ascenso) y valoró la opción azul mientras llegaban más ofertas.

La del Oviedo sería prioritaria, le dijo a Arnau, a no ser que llegase una opción irrechazable en lo económico. Tenerife, Ponferradina, Lugo, Rayo, Las Palmas y Logroñés, entre otros, también se interesaron por la situación de Valle.

La operación pintaba bien porque el Oviedo tenía además suficiente margen en el límite salarial para firmar al futbolista. Hasta que el reajuste de la Liga cambió todos los planes. El límite salarial del Oviedo se quedó en el aire y el fichaje de Valle en punto muerto.

La operación se complicaba. La pretensión de Valle era encontrar equipo antes del inicio de mercado y las conversaciones del club con la patronal de Tebas podrían alargarse. De ahí que el jugador diese una especie de ultimátum al Oviedo: no podía esperar más allá de final de 2020.

Borja Valle, en El Requexón con Linares

El Oviedo llegó por los pelos. Arnau telefoneó el sábado a su agente. Todavía no tenía el límite salarial disponible, pero le pidió confianza y paciencia. Éste se la dio. Principio de acuerdo. El jugador, de hecho, pasó el domingo una prueba PCR, preparado ya para viajar a Oviedo en cuanto hubiese luz verde.

En la noche del martes, poco antes de medianoche, el Oviedo desbloqueó la situación con la Liga. Todavía no se conocía el tope exacto, pero sí que había margen suficiente como para realizar una incorporación sin necesidad de salidas.

El espacio era para Borja Valle, que hizo la maleta para viajar al día siguiente. Ayer mismo llegó a Oviedo por carretera. Su agente viajó desde Madrid y antes de llegar recibió una última oferta del Suwon FC de la Liga de Corea del Sur. Ya era tarde.

El futbolista llegó a la capital asturiana a mediodía, estuvo en el Tartiere, firmó su contrato y luego comió con Francesc Arnau y su representante en un conocido restaurante. Hoy se pondrá a las órdenes de Ziganda y volverá a entrenarse cuatro años después en la que fue su ciudad deportiva dos temporadas (2014-2016), en Segunda B y en Segunda División. Entre las dos anotó quince goles.

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