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Javi Mier | Mediocentro del Real Oviedo

“Aún no hice nada, mi familia me lo dice y tiene razón”

“Estoy acabando la carrera porque hay que tener algo aparte del fútbol, por si acaso”

Dice Javi Mier (Oviedo, 1999) que si hace un año le dicen que a estas alturas de Liga iba a llevar ya quince partidos con el primer equipo ni se lo cree. Lo asume con naturalidad e insiste en tener los pies en el suelo. El pivote azul, ojito derecho de Ziganda, vive un año de ensueño. Se formó en el Juventud Estadio, estuvo dos años en el Sporting siendo alevín (“nos trataron con cariño aún sabiendo que éramos del Oviedo”) y desde infantiles no se ha movido del club azul. Ahora defiende el escudo del primer equipo de su ciudad y analiza su irrupción en esta entrevista con LA NUEVA ESPAÑA.

–¿Se esperaba jugar tanto?

–No, para nada. El año pasado todo fue muy complicado y a partir de marzo, debido a la pandemia, la situación deportiva era de incógnita total para todos. Cuando acabó el confinamiento nos sentamos con Arnau y decidimos.

–¿Qué decidieron?

–El club tenía problemas con el límite salarial en el mercado y acordamos tener ficha del Vetusta, mi hermano Jorge y yo, pero estar de forma habitual en la dinámica del primer equipo. En realidad, fue una especie de favor que le hicimos al club de cara al mercado. Está claro que acertamos y el míster está contento.

–¿Hubo algún punto de inflexión para que Ziganda apostase tanto por usted?

–Creo que no. Yo siempre me sentí uno más del primer equipo cuando me subían a entrenar el año pasado, con Rozada de entrenador. Y en la pretemporada de este año seguí con el mismo camino. Creo que el protagonismo me lo gané entrenando. Pero también digo que no hay nada hecho y tengo que seguir trabajando. No hice nada.

Javi Mier, frente al Málaga

–¿Qué ve el técnico en usted?

–Yo creo que me valora y confía en mí sobre todo por una circunstancia: me va la vida en cada entrenamiento. Me dejo la piel. Siempre fui al máximo, ya desde pequeño. Más que nada, para quedar bien conmigo mismo. Me gusta estar contento con mi trabajo. Y si a la gente y al entrenador le gusta, mejor.

–¿Habla mucho con Ziganda

–No se crea. Tenemos una relación buena, normal, como con el resto. En especial hablamos sobre temas tácticos de los partidos, sobre cómo mejorar en el campo.

"Soy mediocentro, un seis o un ocho, aunque me puedo acoplar a otras posiciones"

Javi

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–“Puede jugar de medio, de central, de lateral o de mediapunta”. Es una frase de Ziganda sobre Javi Mier.

–Me lo tomo como una responsabilidad. Estar en el primer equipo, tener protagonismo y que digan eso de ti se agradece y gusta.

–¿Pero usted de qué juega?

–Soy mediocentro, un seis o un ocho. Es cierto que puedo intentar amoldarme a donde me manden, como siempre he hecho. Pero soy mediocentro.

–¿Le ha cambiado mucho jugar en el Oviedo?

–Nada. Soy el mismo jugador del Vetusta. Mi familia y mi novia me lo dicen mucho. Mis padres están muy encima de mí y me dicen que soy muy joven, que aún no hice nada. Tienen razón. También está mi hermano mayor, que tuvo experiencia en el fútbol y es un gran apoyo.

Javi Mier, con el caniche “Leo” en la playa de Rodiles.

Javi Mier, con el caniche “Leo” en la playa de Rodiles.

–¿Lo pasó mal cuando le tocó jugar de mediapunta a principio de temporada?

–En esa posición también había jugado en el filial con Cañedo. Es cierto que no estaba muy acostumbrado, pero intenté aportar desgaste físico, presión y toque de balón. Creo que lo que me queda por mejorar es la finalización, porque ya fallé bastantes goles en lo que va de temporada.

–¿Cómo recuerda su debut con el Oviedo?

–Fue en enero del año pasado, contra el Málaga (1-1). Estaba nervioso porque era un partido muy importante en una situación complicada para el equipo. Agradezco mucho la confianza que me dio Rozada y la pena fue esa acción del penalti, porque me dolió mucho (Javi Mier hizo un penalti por una mano).

–¿Tan mal lo pasaron la temporada pasada?

–Muchísimo. Yo entrenaba casi siempre con el primer equipo y puedo decirlo. Lo que me sorprendió fue la unidad del vestuario. Recuerdo estar entrenando en El Requexón tras la derrota en Soria, que fue durísima, y ver a la gente convencida. Los veteranos tiraron mucho del carro.

–¿Qué veterano le ayudó a usted?

–Saúl (Berjón) me ayudó muchísimo y con él tengo una buena relación. Lo mismo que con Bolaño. Este año todos nos ayudan y yo siempre les agradezco el apoyo, porque sirve para no venirse arriba. Contra el Mallorca metí un gol y unos cuantos me dijeron que no había hecho nada, que siguiese trabajando.

"Me llevo muy bien con Aburjania"

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–¿De quién se acordó cuando metió ese gol?

–Sobre todo de mi abuelo, me prestó mucho por la alegría que se llevó.

–¿Nota que este año la exigencia con el equipo ha bajado?

–Sinceramente creo que el año pasado fue una cura de humildad para todos los oviedistas, porque igual pensábamos que aspiraríamos a play-off y al final pasó lo que pasó. Vimos la realidad y este año, quizá por miedo, creo que lo primero es alcanzar los cincuenta puntos y luego ya veremos.

–¿Cómo ve al equipo?

–Bien, en línea ascendente y mejorando. Tenemos que mejorar muchas cosas y lo sabemos, pero tenemos que potenciar las que hacemos bien. Claramente estamos mejor que el año pasado.

–¿En quién se fija para crecer?

–Siempre me fijé mucho en Xavi Hernández. Desde siempre. De mis compañeros actuales me fijo en Tejera. Es un futbolista extraordinario, entrenando siempre me da consejos y aprendo mucho de él.

Javi Mier y Saúl, en el último derbi

–¿Qué consejo la daría a un canterano que lucha por llegar al primer equipo?

–Principalmente, que tenga confianza en sí mismo y que no pierda nunca la ilusión. Si tiene que jugar un domingo a las diez de la noche, que no pierda las ganas. Si pierdes la pasión no tienes nada que hacer.

–¿Un canterano siente más los colores?

–A ver…Está claro que un canterano se desvive por la camiseta de su equipo, pero también hay jugadores de fuera que sienten el escudo como uno de casa.

–¿Dónde se ve al año que viene?

–Yo prefiero no hablar del año que viene y centrarme en el día a día.

–¿Qué supone ser de Oviedo y jugar en el Oviedo?

–Si respondo lo típico, que es un orgullo, puede parecer la típica pastelada para quedar bien. Pero la verdad que no hay palabras para definirlo: es el sueño para cualquier chaval de Oviedo y espero poder defender este escudo muchos años.

–¿Qué hace más allá del fútbol?

–Estoy acabando la carrera de Magisterio porque hay que tener algo aparte del fútbol por si acaso. Nunca se sabe lo que puede pasar, pero gracias a la educación que recibí siempre tuve claro que hay que compaginar los estudios con el fútbol.

–¿Le gusta la enseñanza?

–Empecé ADE, lo estudié durante un año y no me gustó. Me equivoqué al matricularme. Lo que me gustaría hacer un día es INEF, pero en Oviedo no es posible. Quiero acabar la carrera de Magisterio y luego especializarme en algo relacionado con el deporte.

–¿Qué hace en su tiempo libre?

–Me gusta mucho ir de rutas, también jugar al pádel. Ahora en casa tenemos un perrín, Leo, y lo cuidamos entre todos. Cuando tengo tiempo voy mucho a Rodiles.

–¿Con qué compañero se entiende mejor?

–Con todos muy bien, pero paso más tiempo con los canteranos porque nos conocemos de siempre. De los de fuera destaco a Abur (Aburjania), hicimos migas desde el principio pese a ser competencia. Nos llevamos muy bien.

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