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El análisis

El bisturí del Logroñés-Oviedo: si el reto es el play-off con empatar no basta

El Oviedo, rey de los empates en Segunda, acaba triste ante el Logroñés y patina en sus aspiraciones

Leschuk controla el balón ante la presión de Álex Pérez. | LOF

Leschuk controla el balón ante la presión de Álex Pérez. | LOF

Cuando el reto consiste en crecer, en escalar, en llegar a una meta ambiciosa, en ser algo más que un equipo del montón y vivir en el carril de la mediocridad, no vale con empatar. Y el Oviedo empata mucho. Demasiado para sus aspiraciones –al menos para las marcadas por sus jugadores, que sin tapujos y en consonancia con la exigencia histórica del club, hablan de play-off–. El conjunto carbayón sumó ayer ante el Logroñés (0-0) su décima igualada del curso.

Nadie en esta larga categoría, más dura que un dolor de muelas, empata más. Fue un empate triste e insuficiente que llegó tras un partido con ritmo en el que el Oviedo ¿mereció más? El conjunto azul, en el duelo a los puntos, debió ganar.

Tuvo un palo, un gol anulado, al menos tres claras ocasiones y embotelló hasta el final a un Logroñés que fue a menos tras una buena primera parte. El conjunto azul tuvo, tuvo y tuvo luego el balón, pero lo que retuvo fue un punto. Como ante el Cartagena, como ante el Albacete, como ante el Fuenlabrada, como ante el Lugo, como ante el Alcorcón... No falto ambición, sí talento, remate y verticalidad. Los ingredientes que dan un play-off, vamos. El gatillazo en Las Gaunas es evidente cuando al Oviedo ya le urge ganar pese a que vive lejos de los agobios del último curso: van dos empates consecutivos y tres partidos sin sumar de tres (cuatro contando el duelo de Copa). La parte positiva para el Oviedo es que sobrevive fuera de casa: de los últimos siete partidos lejos de Asturias solo perdió uno (Ponferradina).

El centro del campo

La medular en Las Gaunas volvió a ser carbayona. ¿Por última vez hasta nueva orden? Jimmy y Javi Mier formaron el centro del campo del Oviedo ante el Logroñés y los dos cumplieron a la perfección. Jimmy, mérito el suyo tras tantos partidos a la sombra, aportó orden y seguridad en el pase y Mier, el alumno aventajado, hizo casi todo bien. Los dos, viejos conocidos del Vetusta, acumulan ya cuatro partidos seguidos de titulares comandando la sala de máquinas por la lesión de Tejera y el contagio de covid de Edgar. La pareja catalana, quizá la mejor noticia para el Oviedo esta campaña, tiene toda la semana para ponerse a tono. Tejera ya jugó ayer sus primeros minutos. Lo esperado es que ambos sean titulares ante el Albacete y Jimmy y Javi Mier, guardianes durante su ausencia, vuelvan a esperar su turno.

Un doble cambio que trae cola

El instante favorito de Ziganda para aplicar cirugía en el equipo –casi siempre a partir del minuto 70, llueva, granice o truene– dejó ayer un curioso detalle. Estaba el Oviedo lanzado a por el Logroñés y el Cuco tiró de los dos Borjas (Sánchez y Valle). Talento y verticalidad al campo. Hasta ahí, lo esperado. La sorpresa vino por los elegidos para abandonar el verde. Fueron los dos delanteros: Rodri y Leschuk. El Oviedo, mejorado, con quince minutos por delante ante un rival inferior, no tenía arietes para rematar. Cosa rara. Borja Valle y Nahuel (luego Mier) lo intentaron arriba. Ni Leschuk, ni especialmente Rodri, habían tenido su día, pero el Oviedo se quedó sin referencia arriba y el Logroñés defendió más cómodo. “Leschuk ha estado 70 minutos. Ha trabajado bien y estamos contentos. Es cierto que, al final, hemos perdido presencia en el área”, justificó Ziganda.

La amenaza

El Logroñés solo compareció en la primera parte y casi ni se le vio en la segunda. En ello tuvo mucho que ver Paulino, un extremo santanderino de 23 años, zurdo y técnico, que el año pasado jugaba en el Alavés. Por la banda derecha fue un dolor para Mossa en los primeros 45 minutos. Lo fue tanto, tanto, que el lateral valenciano vio una amarilla que lo condicionó para el marcaje y Ziganda decidió retirarlo en el descanso por Lucas, que no sufrió porque el Logroñés casi ni atacó. Sin la inspiración de Paulino, el Logroñés se quedó sin gasolina.

El asunto arribas

La segunda parte en Las Gaunas no pudo empezar peor para el Oviedo. Arribas se llevó la mano al muslo derecho tras una carrera con David González. Frenazo. Cambio inmediato tras forzar la quinta amarilla, que le acarrea suspensión. Una lesión que alguno en el club veía venir visto lo visto durante la semana. El capitán sin brazalete se perdió dos entrenamientos. Tenía molestias. Por precaución se entrenó en solitario con la idea clara de llegar a tiempo para el partido. Arribas, tipo veterano, no se quería perder el importante choque por unas pequeñas molestias. Forzó. Y para su desgracia y la del Oviedo acabó lesionado. Ziganda se lamentó de lo ocurrido. “Tuvo molestias durante la semana, es veterano, se conoce muy bien, hemos confiado en que se conocía muy bien, pero no estaba tan bien como parecía. Es una pena”, dijo el técnico azul.

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