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El bisturí del Cartagena-Real Oviedo: El cambio de sistema no evita la octava derrota de los azules

Los graves fallos en defensa y la poca mordiente arriba arruinaron un esperanzador inicio de partido

Grippo y Christian Fernández, tras el segundo gol del Cartagena.

Grippo y Christian Fernández, tras el segundo gol del Cartagena.

“Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero”. La copla popular define al Oviedo de Ziganda. Obligado a cambiar para quebrar una racha de cinco partidos sin ganar y dos sin ver puerta, el Cuco abandonó el 4-4-2 para regresar al 4-2-3-1 y dar así mayor protagonismo a los jugones. Sin embargo, los males del equipo no encontraron remedio. El resultado fue el mismo que contra el Albacete hace una semana: los azules no fueron inferiores al rival, pero acabaron perdiendo por una preocupante combinación de errores propios en defensa y una total inoperancia en ataque. El Oviedo saltó al estadio Cartagonova con Edgar y Tejera en el doble pivote; Sangalli, Nahuel y Borja Sánchez formando una línea de tres por delante y Leschuk como única referencia en punta. La variación táctica pareció dar resultado en la primera media hora, en la que se vio a un equipo mandón, aunque con dificultades para generar peligro real ante Chichizola. Pero todo comenzó a venirse abajo por un nuevo fallo defensivo, en esta ocasión de Lucas, que propició el séptimo gol que encajan los azules de córner. A balón parado van catorce, por cierto. Ya en la segunda parte, cualquier atisbo de reacción quedó en nada por otro error individual: una mala salida de Femenías facilitó el dos a cero local. De ahí al final, nuevo ejercicio de impotencia azul con dos y hasta tres delanteros sobre el césped. Octava derrota del curso y vuelta a las urgencias.

Tres partidos sin gol y un solo tiro a puerta en 95 minutos

El Oviedo se ha quedado seco. Sin pólvora. Los azules firmaron ayer su tercer encuentro consecutivo sin ver puerta y, lo que es más preocupante, apenas generaron ocasiones de gol. El único disparo a portería de los oviedistas ante el Cartagena, atajado sin demasiadas dificultades por Chichizola, lo efectuó Blanco Leschuk en el minuto 8. De ahí hasta que 86 minutos después Pulido Santana decretó el final del choque no hubo más. Y eso que el Oviedo acabó con todo el arsenal atacante en el terreno de juego. Los azules dieron la impresión de que podían seguir jugando hasta el martes sin marcarle un solo tanto a un conjunto blanquinegro que es el más goleado de la Segunda División. Blanco Leschuk y Rodri Ríos, delanteros oviedistas de referencia, van a cumplir dos meses sin meter un gol.

El equipo ni gana ni marca desde el positivo en covid de Ziganda

Bingen Arostegui, el segundo de Ziganda, desprende una imagen de entrenador clásico, de gorra y chándal. Lleva dos partidos dirigiendo al equipo desde el banquillo por el positivo en covid del navarro y ambos se han saldado con derrotas de los azules, que ante el Albacete y el Cartagena han cuajado los dos peores partidos de lo que va de campeonato. La ausencia del Cuco en El Requexón y en los partidos del fin de semana no ayudan al Oviedo en un momento clave de la temporada, cuando el equipo debería definir unos objetivos que parecen centrados cada vez más en salvarse del descenso sin mayores apuros. Ziganda asegura que la situación no debe servir de excusa y que los medios telemáticos le permiten seguir dirigiendo al equipo, pero la realidad es que los resultados y el juego van a peor desde que se vio obligado a aislarse en casa.

Rubén Castro castiga al Oviedo con su décimo gol en Liga

Rubén Castro tuvo media ocasión y metió un gol. A sus 39 años, el delantero canario lleva ya a diez tantos esta campaña. Es decir, más que los siete que suman juntos Blanco Leschuk, Rodri Ríos y Obeng, los tres arietes del Oviedo. Castro abrió el marcador para el Cartagena aprovechando un fallo defensivo de Lucas a la salida de un córner, en una jugada en la que dio la impresión de que Joan Femenías también pudo hacer algo más. Si sigue en esta progresión, la referencia atacante de los murcianos se acercará a los veinte goles al final de liga. Un lujo en Segunda.

El Lugo pondrá a prueba la entereza del equipo y las lámparas del Tartiere

La deriva que ha tomado el Oviedo en los dos últimos meses es preocupante. El equipo ha perdido frescura, no consigue ganar y combina groseros fallos defensivos con una sequía goleadora que dura ya tres jornadas. Con este panorama, el lunes día 15 llega al Carlos Tartiere el Lugo. Una derrota ante los gallegos encendería las luces de emergencia en el club azul, que hace bien poco tiempo parecía dispuesto a renovar al Cuco Ziganda. Una de las claves para que el Oviedo consiga ir hacia arriba en la clasificación pasa precisamente por el Tartiere, donde solo ha ganado tres partidos esta temporada, con cinco empates y dos derrotas. El choque ante el Lugo servirá para calibrar la entereza de los azules. También para testar la efectividad de las nuevas lámparas llamadas a mejorar un césped cuyo calamitoso estado supone un claro handicap.

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