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Manuel no se rinde

Un niño con “huesos de cristal” y su padre escriben una carta a la plantilla azul para darle ánimos

El oviedismo no se rinde. Y menos aún Manuel Rubín. Con la ayuda de su padre, el lenense Avelino Rubín, este niño de once años aquejado de osteogénesis imperfecta (“huesos de cristal”) ha hecho llegar por carta todo el apoyo a la plantilla azul para que consiga revertir cuanto antes la mala racha de juego y resultados en la que se encuentra inmersa. “Me siento tan mal en las derrotas y os comprendo en estos momentos. Pero con la misma intensidad disfruto enormemente las victorias, mucho ánimo equipazo de mi corazón”, escribe Manuel, quien, antes de la pandemia, solía viajar cada quince días con su padre a Oviedo desde la localidad leonesa de La Virgen del Camino, donde reside la familia por motivos laborales, para vibrar en el Tartiere. Hasta su fallecimiento el pasado año, el abuelo Avelino acompañaba al hijo y al nieto en las gradas del estadio. Él fue quien inculcó el oviedismo a la familia.

Manuel es un fanático del Oviedo y del fútbol. Lo practicó hasta que, con seis años de edad, le diagnosticaron la osteogénesis imperfecta. Se trata de una enfermedad rara que provoca que los huesos se rompan con facilidad y que resulta incompatible con el deporte. Fue entonces cuando se hizo socio del Oviedo y comenzó a desplazarse al Tartiere con asiduidad para ver los partidos de su equipo, al que también tuvo la oportunidad de animar en algún desplazamiento cercano a su domicilio. A pesar de los malos resultados que acompañan a los azules desde diciembre, este pequeño gran luchador está convencido de que saldrán adelante y de que, para empezar, vencerán al Lugo el lunes que viene.

Con una madurez impropia para su edad, Manuel ha asumido que no podrá ser futbolista del Oviedo, pero ello no quiere decir que renuncie a formar parte del club en un futuro. Su sueño es convertirse en entrenador y ocupar algún día el puesto que hoy desempeña José Ángel Ziganda, quien sabe si dirigiendo como jugador a su hermano Juan, que tiene siete años y también manda todo el ánimo del mundo a la plantilla: “Vamos equipo, vamos a ganar”.

Según explica Avelino, la decisión de enviar la carta a los jugadores y al cuerpo técnico del Oviedo surgió para que “no sientan que están solos ahora que han tenido malos resultados, porque somos muchos los que les apoyamos y estamos a tope con ellos”. “Que se crean que tienen todo para poder disfrutar y hacer historia en el Real Oviedo como hicieron muchos de sus predecesores”, explica el lenense en el escrito enviado al club.

Brillante desde el punto de vista académico, Manuel Rubín siente especialmente no poder acudir al Tartiere para apoyar al equipo y que logre superar esta mala racha. Lo que no quiere bajo ningún concepto es que los jugadores no sientan el calor de la afición en una temporada en la que las gradas del estadio están vacías por la pandemia. Su aliento ha llegado por carta desde León

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