El jugador del Lugo Borja Domínguez, ex del Oviedo (2016-017), valoró ayer la situación de su equipo antes de jugar el lunes en el Tartiere y rememoró su etapa en Asturias. “Allí estuve muy a gusto, con una afición que apoya al máximo. Este fin de semana les deseo mucha suerte, pero que ganemos nosotros y, a partir de ahí, que continúen su camino. Les deseo lo mejor”, dijo el centrocampista, recuperado de una lesión de menisco. Domínguez consideró que el Oviedo es “un equipo rocoso, duro, trabajado, con las líneas juntas, que juega un fútbol directo y tiene calidad a partir de tres cuartos de ataque”. Sobre la vuelta al Tartiere, aseguró que “es un campo difícil y tendremos que adaptarnos a las condiciones del terreno de juego. El Oviedo es un equipo muy sólido, unido, que no rehúye del trabajo”.