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Las cinco claves que explican el mal momento histórico del Oviedo y el Zaragoza: 18 entrenadores en 6 temporadas

Linares, con pasado en ambos equipos, optimista con el Oviedo: "Con Christian voy a la guerra"

Paulo Bento, en un Oviedo-Zaragoza de los noventa

Paulo Bento, en un Oviedo-Zaragoza de los noventa

Uno tiene 38 años en Primera División a la espalda. El otro le gana por 20: tiene ya 58. Por historia, no será. Por palmarés, en el caso del Zaragoza, tampoco: seis Copas del Rey, una Supercopa de España, una Recopa de Europa y una Copa de Ferias. El Oviedo no llega a esas cotas, pero al menos puede presumir de tener en sus vitrinas una Copa de la Liga levantada en 1985. El pasado es glorioso, el problema es el presente: el Oviedo marcha el 15.º en Segunda División y el Zaragoza el 17.º Como poco, decepcionante estampa.

Los dos llevan ya un largo periplo anclados en la categoría de plata y este domingo se enfrentan en el Tartiere (21.00 horas, Gol) en un duelo de completa necesidad para alejarse de los puestos de abajo y quizá optar a soñar por algo más. Mientras, en los últimos años, equipos con menos historia y afición han triunfado y viven instaurados en Primera. Las causas del estancamiento son diversas. Aunque también hay futuro, porque los dos equipos tienen jugadores interesantes para tirar del carro.

1. Las urgencias.

Los equipos históricos con exigencia tienen urgencias todos los días. Perder tres partidos es una crisis de aúpa. “En equipos como el Oviedo o el Zaragoza es normal que las haya. Es muy complicado gestionar la realidad de dos clubes con esa grandeza. Mientras los equipos afrontan esas urgencias, otros con los que a priori nadie contaba han triunfado. Por ejemplo, el Leganés. Segunda División es una categoría muy dura mentalmente, que te agota”, dice Miguel Linares (Zaragoza, 1982), excapitán y máximo goleador del Oviedo el año del ascenso y exfutbolista del Zaragoza, actualmente en el Ejea, en Segunda B. Se recupera de una lesión.

2. Presión desigual.

El foco mediático y de los aficionados es inevitable en equipos como el Oviedo o el Zaragoza. Incluso como en tiempos como los actuales, sin público en la grada por el covid. Pero hay diferencias. “La cantidad de gente que sigue al Oviedo en proporción a los habitantes de la ciudad es una pasada, pero en Zaragoza son más. Tiene unos 800.000 habitantes. En apoyo social están a niveles parecidos. Y al jugador le puede pesar si no lo sabe llevar”, explica Linares. Otra de las diferencias en las presiones de los dos equipos es la económica. El Oviedo está saneado desde la llegada del Grupo Carso. En cambio, el Zaragoza arrastra una deuda de unos 70 millones de euros. “La deuda es brutal y por eso el Zaragoza necesita subir ya a Primera División. El Oviedo también tiene presión, pero más por hacer las cosas bien. Se puede llevar mejor”.

3. La inestabilidad en el banquillo.

En los últimos seis años, el Oviedo ha tenido seis entrenadores. Uno por temporada. Solo Anquela y Hierro resistieron una campaña entera. Ningún técnico completa dos cursos desde 2003. En el mismo periodo, desde 2015, el Zaragoza suma doce técnicos. A dos por año. En esta campaña ya va por el tercero. Entre Oviedo y Zaragoza, dieciocho en seis años. “Es un indicativo de las prisas y los problemas globales. Los resultados mandan siempre en el fútbol, pero en equipos con aspiraciones no existe la paciencia”, opina Linares, que cree que Juan Ignacio Martínez, JIM, técnico del Zaragoza, le ha “cambiado la cara al equipo”.

4. El objetivo cortoplacista de ambos: pasar una temporada tranquila.

Pese a que el objetivo inicial suele ser ambicioso, la realidad del campeonato sitúa al Oviedo y al Zaragoza en apuros. Lo mínimo a estas alturas es intentar pasar un año tranquilo. “Los dos tienen mimbres para no pasar agobios. El problema de los dos esta temporada han sido las rachas: no fueron capaces de coger una positiva y alargarla. De haberlo hecho, estarían tranquilamente cinco o seis puestos más arriba y el diagnóstico sería completamente distinto al que hacemos ahora. Tienen tiempo de sobra para salir de los puestos de abajo”, cree Linares.

5. Los jugadores a seguir en ambos equipos.

Linares conoce al dedillo la plantilla del Zaragoza. “Yo estaría atento a Eguaras y a Narváez, son dos grandes jugadores”. Del Oviedo tira del abanico y también apoya al entrenador, Ziganda. “El Cuco inspira confianza y logró sacar al equipo de una situación complicada. De la defensa me quedo con Christian: puedes ir a la guerra con él y una cuchara. También con Grippo, que es muy amigo mío. Los dos son grandes defensores. De los atacantes me quedo con Borja, Sangalli y Leschuk”, remata Linares, que el domingo tendrá el corazón dividido entre dos históricos en apuros.

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