DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El exfutbolista del Real Oviedo Gorriarán, protagonista del equipo azul que compitió en Europa: “Jugar la UEFA es imborrable, pero fallé en un gol e Irureta me riñó”

“Tuve lo mío con Luis Enrique, pero hay mucho mito: voy todos los años a Covadonga y le ví allí, fue uno de los más grandes futbolistas de este país”, dice el conocido defensa vasco

Gorriarán, en Oviedo

Gorriarán, en Oviedo Miki López

Antonio Gorriarán (Muskiz, Vizcaya, 1961) dice que como jugador era “malo, muy malo”. Recalca que no tenía apenas cualidades y que fue futbolista de casualidad. Pero algo tendría “Gorri”, aguerrido defensa y referente del Oviedo de los noventa. Vistió de azul durante nueve temporadas (1986-1995), fue protagonista del último ascenso a Primera División y jugó la UEFA de azul. Para el viejo Tartiere un ídolo que hoy es un empresario de éxito en su Muskiz natal, donde dirige una empresa de recogida de basuras. Gorriarán estuvo en Asturias el pasado fin de semana por un asunto de trabajo y tuvo tiempo para visitar a viejos amigos y sentarse para hablar largo y tendido con LA NUEVA ESPAÑA. En la charla, Gorriarán recuerda su etapa en el Oviedo y también se muestra muy crítico con la situación actual del club: “Los dirigentes del Oviedo deberían recapacitar”.

Su fichaje. “Vicente González-Villamil era por aquel entonces el secretario técnico y me había visto jugar en el Sestao. Le gusté y llegamos a un acuerdo rápido. El Dépor estaba pendiente y también me quería fichar, pero no sé por qué el Oviedo me llamó más la atención. No me equivoqué”.

El primer año en Segunda. “Fue muy complicado, no estuvimos bien y casi descendimos. Si no lo hicimos fue por cuestiones burocráticas. Al año siguiente, contra todo pronóstico, ascendimos a Primera División en Mallorca. Fue inolvidable. Lo que nos pasó a nosotros es lo que tiene que entender un futbolista: se pueden lograr grandes cosas. Nosotros teníamos prácticamente el mismo equipo que el año anterior. Subimos y no solo nos mantuvimos, sino que lo hicimos muy bien”.

La clave de aquella generación. “El fútbol de antes era otra cosa. En aquella época había algunos buenos jugadores, pero la mayoría éramos muy normales. Yo era muy malo. Se creó un buen ambiente en lo humano, había unión con la afición, con la prensa, con el club… Era todo un conjunto y por supuesto que había futbolistas que marcaban diferencia: si no no te clasificas para la UEFA”.

¿Por qué el oviedismo adoraba a Gorriarán? “Tenía una buena conexión con el oviedismo. A los que no éramos jugadores técnicos se nos valoraba la entrega y el pundonor. Eso el público lo ve y lo apoya. Además, creo que la clave es que no me veían como un jugador de paso. Yo estaba en el Oviedo para quedarme. Yo era malo, muy malo, pero entrenaba bien y casi nunca me lesioné. Fui constante y algo duro. Me pagaban por dar patadas, aunque tampoco di muchas. Era un jugador fuerte, pero en aquel momento el fútbol era otra cosa. Yo con el VAR iba a estar fastidiado, igual no podría ni jugar”.

Los entrenadores. “Todos te enseñan algo. No voy a hablar muy bien del que me puso y mal del que me jubiló, que fue Antic. Todos hicieron algo bueno por el Oviedo, pero sin duda yo me quedo con Irureta. En la época se le criticaba, pero ahí están sus logros. ¡No perdimos en casa en año y medio! También tengo buenos recuerdos de los otros, incluido Antic”.

La directiva. “La directiva de por aquel entonces nos cuidaba. Eugenio Prieto era como un padre y solo quería que los jugadores estuviésemos a gusto. Además, era un hombre de fútbol que se desvivía por el club. Iba a las peñas, se reunía con aficionados, atendía los problemas… Cuando llegaron las sociedades anónimas se le complicaron las cosas. El modelo del fútbol sin duda cambió a peor. Y los que vinieron después no hicieron las cosas bien. Es así de sencillo, porque si no el Oviedo no hubiese descendido a las catacumbas”.

La UEFA. “Es un recuerdo imborrable, pero en el partido en Génova fallé en un gol. Irureta me riñó por esa jugada. Me dijo: ‘¿Pero a dónde vas, Gorriarán?’ Fui a tapar un centro y Skuhravy me ganó la posición. Como delantero no era nada del otro mundo, yo era más bravo que él, pero me la enchufó. Vi al lateral desbordado y mi instinto de mal jugador me hizo salir. Asumo mi culpa y solo quisiera tener una segunda oportunidad con él. La verdad es que lo pasé mal tras esa jugada, pero lo que pasa, pasa”.

Pocos goles, pero valiosos. “Alguno metí…Y curiosamente uno al Barcelona y otro al Real Madrid. Los demás se los dejaba a los delanteros, que tampoco le iba a quitar los goles a Carlos (se ríe)”.

Los derbis y la canción que le cantaba la afición del Sporting. “Es la mejor canción del mundo. Me encantaba y motivaba al equipo. Me decían que era mitad hombre mitad animal, pero creo que se equivocaban: tenía más de animal (se ríe). La canción era genial. Nosotros en aquella época teníamos el saldo a favor en los partidos contra el Sporting. Los derbis son partidos especiales, a cara o cruz, un sí o sí, y por supuesto más que tres puntos. A todo el mundo le gustaba jugarlos y la gente se volvía loca”.

Su sonada rivalidad con Luis Enrique. “Dicen que yo le dije que me guardaba una roja para él… Algo le dije, sí, pero hay parte de mito. Voy a Covadonga todos los 31 de diciembre y una vez me encontré con Luis Enrique: creo que es uno de los más grandes futbolistas que ha parido el fútbol español. Y lo dice un ovetense, porque me siento así. Solo ha jugado en el Madrid y en el Barcelona, poca cosa…”.

Reencuentro con viejos amigos. Gorriarán estuvo el fin de semana en Oviedo y aprovechó para visitar viejos amigos en la ciudad, como los exjugadores Viti y Vili, en la foto, o el presentador Laude Martínez. Miki López

Los años gloriosos del fútbol asturiano. “El Avilés era un grandísimo equipo, bien armado y trabajado. El Sporting, como nosotros (el Oviedo), también tiene su historia. No sé por qué no podrían volver esos tiempos, pero para eso hay que hacer las cosas bien de verdad. El Oviedo no lo está haciendo. No hace falta tener a Messi o a Cristiano para triunfar y el ejemplo está en lo que hizo nuestra generación”.

Adiós al fútbol. “El Alavés me llamó para jugar un par de años y me ofreció un puesto para seguir trabajando cuando dejase el fútbol. Era una buena oferta y lo acepté porque a mí siempre me había preocupado qué hacer después. Era en el área de publicidad y finanzas, algo que a mí me gustaba, y estuve muy bien. Después, en el 96, empecé con una empresa de construcción con sede en Santander. Tuvimos unos años muy buenos, pero la crisis de 2008 nos golpeó fuerte y nos llevó a la ruina. Nos recompusimos y montamos otra empresa de recogida de basuras que nos va muy bien”.

El Oviedo actual. “El Oviedo solo ha sido grande cuando el club ha tenido referentes. Los dirigentes del Oviedo no sé si lo son, pero deberían recapacitar. No son conscientes de lo que tienen entre manos. Seguramente tienen dinero, pero poca preparación y conocimiento para la gestión. ¿Quién es la referencia del Oviedo actual? No hay ninguna, al menos que yo conozca, y eso es un grave problema. Si seguimos así estaremos toda la vida en Segunda División. O peor… Si el Real Oviedo está donde está es que lo está haciendo muy mal. Tiene una masa social de diez, pero no hay gente importante en ciertos puestos, gente que sepa lo que significa el Oviedo. No sé si Di Stéfano sabía o no de fútbol, pero un día a alguien se le ocurrió que tenía que ser presidente vitalicio del Real Madrid. Yo calcaría ese modelo para el Oviedo. ¿Qué club no tiene a su gente grande dentro? Si no está gente como Evilasio (Vili), Viti o Berto, nada que hacer”.

La falta de autocrítica. “El Oviedo tiene un problema grave y su propietario se está equivocando. Yo soy exjugador, soy accionista, y me pregunto: ¿qué han hecho los propietarios del club desde que llegaron? Si el Oviedo todavía no está en Primera es que algo se ha hecho muy mal. No hay que poner paños calientes a alguien que se equivoca, sea quien sea. Cuando empezamos con los peros, malo. Creo que en ciertos puestos hay que tener a gente capacitada. Vili, por ejemplo, era delegado. Igual hay que formarle para que aprenda más cosas, pero si hay que hacerlo, se hace. En todas las empresas del mundo existe formación, pero un club de fútbol la gente que vale y da valor añadido no se puede perder. A los activos hay que formarlos”.

La situación de Berto. “Ha sido un hombre grande en el Oviedo. Muy grande. Igual dijo alguna cosa que no gustó, pero ha jugado una pila de partidos y se ha dejado la piel por el escudo. He entrenado con él 4.000 veces y es un paisano como la copa de un pino. El Oviedo tiene que reconocer a esa gente”.

Suerte a Ziganda. “No puedo opinar bien desde el punto de vista de entrenador porque me falta verlo trabajar. Lo conocí como jugador y lo marqué, y en el campo no me gustaba mucho. Nos metió varios goles. Eso sí, le deseo toda la suerte del mundo porque su suerte será la nuestra y ojalá pueda triunfar en el Oviedo y llevarnos a Primera, donde todos queremos estar”.

Agradecimiento. “Le debo mucho al Oviedo, al club, a la ciudad y sobre todo a la gente. Ellos me hicieron sentir el fútbol, todavía noto el cariño cada vez que vengo y eso me emociona. Me siento un afortunado por venir a Oviedo y rodearme de la buena gente con la que conviví y disfruté de esta camiseta”.

Compartir el artículo

stats