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Al Oviedo le gusta viajar: está entre los diez mejores de la Liga cuando juega a domicilio

El equipo de Ziganda fía a su buen balance visitante las opciones de batir mañana al Almería

Los jugadores del Oviedo, con Javi Mier a la derecha, celebran el gol de Sangalli en el campo del Sabadell. |

Los jugadores del Oviedo, con Javi Mier a la derecha, celebran el gol de Sangalli en el campo del Sabadell. |

El Oviedo ha perdido en el Tartiere buena parte de lo que ha ganado en sus viajes por los diferentes campos de Segunda. Si prácticamente todos los equipos han sumado la mayor parte de sus puntos en casa, los azules, en cambio, han hecho casi los mismos jugando en el municipal ovetense, donde han conseguido 22 puntos en dieciocho partidos, que fuera de casa, donde llevan 21 puntos en el mismo número de encuentros. El rendimiento a domicilio del Oviedo es el de un equipo con aspiraciones a estar en la lucha por los puestos de privilegio (sería décimo en la clasificación, a solo cuatro puntos del play-off, si solo se contara los partidos disputados) mientras que, si solo se contaran los partidos disputados en casa, los azules serían quintos por la cola, a solo un punto de la zona de descenso.

Esta fiabilidad a domicilio es laque debe mostrar el conjunto azul mañana (18:15 horas) para sacar algo positivo ante un rival de la entidad del Almería, un equipo que, a pesar de estar colocado en la tercera posición de la tabla, acaba de cambiar de entrenador sustituyendo al portugués José Gomes por Rubi. La fiabilidad azul se hace patente en el número de derrotas, ya que los de Ziganda han perdido menos partidos lejos de Oviedo (5) que en el Carlos Tartiere (6).

Lo equilibrado de las cifras en una temporada sin público podría llevar a pensar que es lo mismo jugar en casa que hacerlo a domicilio, pero los números no lo refrendan y la mayoría de equipos sigue sumando más en su estadio que fuera de él. Ahorrarse un viaje y jugar en un terreno de juego que conoces bien suele estar respaldado por mejores resultados. La presión del público cuando las cosas no van bien o, en el extremo contrario, lo que pueda llegar a ayudar al jugador el apoyo de su afición sí que son aspectos que esta temporada se quedan fuera de la ecuación.

El Oviedo logró su primera victoria a domicilio en la décima jornada en el campo de Las Palmas (1-2). Los azules llegaron a ese partido tras un mal inicio de competición. En las nueve primeras jornadas tan solo habían logrado llevarse el derbi ante el Sporting (1-0) en el Carlos Tartiere. Los otros ocho partidos se habían dividido en cuatro empates y cuatro derrotas. Un botín muy escaso para un equipo que aspiraba al menos a estar cerca de la zona de arriba.

Esa victoria en Las Palmas dio comienzo a la que ha sido la mejor etapa del Oviedo esta temporada, ya que a continuación sumó otras dos victorias: una en casa ante el Castellón (4-0) y la siguiente, de nuevo a domicilio, ante el Zaragoza (1-2). Solo en esa ocasión ha logrado el conjunto azul sumar tres victorias seguidas. Una racha que permitía al equipo de Ziganda aspirar a algo más que asegurar la salvación. Pero no fueron capaces de darle continuidad: en las cuatro jornadas siguientes el Oviedo disputó tres partidos en casa y uno a domicilio, sumando solo tres puntos merced a tres empates. El otro partido lo perdió en casa, precisamente ante el Almería (1-2).

Tuvo que salir del Carlos Tartiere el Oviedo para relanzarse y volver a creer en una temporada más estimulante en cuanto a la clasificación de lo que ha terminado siendo: ganó en el campo del Sabadell (0-1) y después le dio continuidad a esa victoria en casa ante el Tenerife (4-2). A partir de ahí se volvió a hacer patente la irregularidad del cuadro azul, que se pasó seis jornadas sin ganar: tres victorias y tres derrotas que volvieron a colocarles más cerca de la zona de abajo que de la de arriba.

Pero cuando las cosas peor pintaba para el Oviedo, volvió a recomponerse a domicilio, en el derbi asturiano frente al Sporting, al ganar 0-1 en El Molinón y sumar tres puntos que valían oro en la lucha por la permanencia en la que está inmerso el Oviedo. De la fiabilidad del conjunto azul cuando se sube al autobús depende ahora buena parte de su futuro.

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