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El Real Oviedo cumple 3.000: El club azul alcanza hoy (18:15 horas) en Almería los tres millares de encuentros ligueros, que se iniciaron en 1929 en Valencia, también en Segunda

Un entrenamiento del Real Oviedo en El Requexón

Un entrenamiento del Real Oviedo en El Requexón Luisma Murias

El Oviedo cumple en Almería tres mil partidos ligueros, una trayectoria con altibajos que comenzó en Valencia en 1929 y que hoy le lleva hasta el estadio Juegos Mediterráneos en la misma categoría en la que todo comenzó, Segunda División.

Como ya había sucedido en otros países, el “football” español también perdió muy pronto la pureza. De una u otra manera, estuvo ligado a intereses económicos casi desde su nacimiento. Al principio, estaba mal visto, sí, que alguien pateara la pelota a cambio de algo, pero eso tampoco iba a frenar al que ya se conocía como “amateurismo marrón”, un profesionalismo que deja de ser encubierto cuando se reconoce en la asamblea federativa de junio de 1924 y se ratifica a partir de 1926.

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Generar recursos para remunerar a los nuevos profesionales –uno de los más renombrados, José Luis Zabala, precisamente pulula por la capital de Asturias– requiere más actividad, más recaudación y, en definitiva, más partidos, y la mejor forma de llevarlos a cabo es unidos, ligados… en Liga. La competición irrumpe cuando el Real Oviedo inicia el tercer año de su existencia. Tras no superar la durísima criba por una plaza en Primera División –cae ante el Betis en la segunda de las cuatro eliminatorias previstas– le toca arrancar en Segunda.

El 15 de febrero de 1929, viernes, el Real Oviedo parte por vía férrea para, dos días después, hacer acto de presencia en Mestalla. Lo hace con los justos (todos, excepto el vizcaíno Dámaso Urrutia, son asturianos) y sin el acompañamiento del entrenador, el bohemio –de gentilicio– Anton Fibver, que aduce gripe. La precariedad del equipo se equilibra con la inferioridad numérica que el Valencia sufre durante casi todo el partido, desde que su extremo diestro, José Pérez, sale impedido del choque contra una roca: el cuerpo de Óscar, guardameta y capitán oviedista. Eso y que el primer gol liguero de la historia del Real Oviedo es de autoría involuntaria, la del che Benito Torregaray, no evita que la primera aventura liguera del Real Oviedo empiece con derrota (4-2). Transcurridos 92 años, hoy comparecerá, en Liga, por tresmilésima vez.

Como no podría ser de otra manera, tan largo caminar ha deparado de todo. Para empezar, el Real Oviedo forma parte de ese elenco de casi una treintena de equipos cuyas grandezas y miserias camparon por los cuatro niveles en los que, hasta ahora, llegó a vertebrarse el Campeonato Nacional de Liga en España.

Los 90, única década sin altibajos: íntegra en Primera

La afición oviedista llegó a experimentar tan diferentes emociones que supo lo que es sentirse líder de 1ª (la última vez, el 20 de enero de 1946) y colista de 3ª, cuando en la temporada 2003-2004, además de padecer sus primeros partidos en el cuarto nivel, lo hacía portando el farolillo rojo por sanción. En el medio de todo eso quedan los sublimes efectos del equipo prebélico, portador de una sensación, la de poder ser campeón en 1ª, solo truncada por los bombardeos, y también los del que estuvo muy cerca de los grandes en la década de los 40 y principios de los 60.

Asimismo, en el haber están los 10 campeonatos (5 de Segunda, 1 de Segunda B y 4 de Tercera) que no son, precisamente, coincidentes con los 10 ascensos (6 a Primera, 2 a Segunda y 2 a Segunda B). En los cambios de categoría, el debe registra 9 descensos (6 a Segunda, 1 a Segunda B y 2 a Tercera), con dos especialmente dolorosos: el de 1978, primero que supone la caída al tercer nivel, y el de 2003, este por duplicado, con el hundimiento deportivo-administrativo al nivel 4. La única década en la que no se registraron variaciones fue la de los 90, íntegra en Primera.

A lo largo de su vasto recorrido por todo el país, en el que solo ha dejado de disputar puntos en tres provincias (Ávila, Segovia y Teruel) y en la ciudad autónoma de Melilla, fue tan capaz de ganar en el Santiago Bernabéu o el Nou Camp como de salir derrotado de A Xungueira, ante el Real Tapia, o Ferrota, frente al Hispano. Por los 227 rectángulos que pisó corretearon hasta 844 jugadores (sin contar los que disputaron competición diferente a la Liga), desde Berto Martínez y sus 447 partidos hasta Jorge Mier, que permaneció un minuto sobre el césped de La Ería durante la visita del Cádiz en 2019.

Por encima de los números, fluyen los nombres de Óscar, leyenda bajo palos; Lángara, goles por doquier; Herrerita, estilismo puro; Toni Cuervo, Julio Marigil, Tensi, Vicente, Marianín, Vili… o los de quienes le sacaron del barro: Diego Cervero, Michu Pérez… Todos caben en una historia de 92 años y 3.000 partidos.

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