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El debate sobre la propiedad de los clubes de fútbol: El 50+1, una quimera en España

La ley alemana que impide a un solo accionista controlar la sociedad, y que ahora reclaman los hinchas ingleses, no se vislumbra a corto plazo en LaLiga

Hinchas del Manchester United, el domingo, en el césped de Old Trafford, con uno de ellos, a la derecha, con un cartel reivindicando la ley del 50+1.

Hinchas del Manchester United, el domingo, en el césped de Old Trafford, con uno de ellos, a la derecha, con un cartel reivindicando la ley del 50+1. Carl Recine / Reuters

En la algarada del pasado domingo, que acabó con invasión del terreno de juego de Old Trafford que provocó la suspensión del Manchester United-Liverpool, algunos aficionados mostraron un cartel en el que figuraba una cifra, 50+1, que simboliza la batalla por la vuelta al llamado fútbol popular. Se refería a la ley de Alemania que impide a un solo accionista contar con más de la mitad del accionariado de los clubes profesionales. En España también hay asociaciones de seguidores que trabajan en ese sentido, pero hoy por hoy parecen muy lejos de lograr el objetivo. Los tres clubes asturianos que son sociedades anónimas, son buenos ejemplos: la familia Fernández controla más del 70 por ciento del Sporting, el grupo Carso se acerca a ese porcentaje en el Oviedo y Diego Baeza acaba de adquirir más del 90 por ciento del Avilés.

El año pasado, la Bundesliga se vio alterada por las protestas de las hinchadas de varios equipos contra el propietario del Hoffenheim, Dietmar Hopp, al que la patronal de los clubes le permitió controlar el 96 por ciento de las acciones, muy lejos de ese 50+1 que rige para la mayoría. Solo otros tres clubes, pertenecientes a empresas, gozaban de ese privilegio hasta la llegada de Hopp: el Leipzig (Red Bull), el Wolfsburgo (Volkswagen) y el Leverkusen (Bayer). En Inglaterra, donde las aficiones tienen un gran peso en los clubes, bastó el anuncio de la creación de la Superliga para que los más combativos se echaran a la calle.

“Aquí, a corto plazo, no lo veo”, reacciona Diego del Valle, presidente de “Tu fe nunca decaiga”, una asociación “sin ánimo de lucro cuyo objetivo es recuperar el Real Sporting de Gijón SAD para sus aficionados”, según consta en su página web. “Tu fe” está integrada en Fasfe, una organización de accionistas y socios del fútbol español que agrupa a seguidores de clubes que quieren recuperar el fútbol popular, integrada a su vez en “Football Supporters Europe”.

Del Valle explica que “son movimientos que llevan funcionando mucho tiempo, pero que se ven poco”. La asociación sportinguista, que nació en 2011 con el objetivo de “defender los intereses” de la afición rojiblanca, importó alguno de los símbolos de la lucha de los clubes ingleses, como las bufandas verdes y amarillas de los hinchas del United contra los dueños, los estadounidenses hermanos Glazer. Esos mismos colores, con el lema “Fernández, vete ya”, se convirtieron en habituales en las manifestaciones contra el dueño del Sporting.

Pese a que este movimiento no ha tenido incidencia en la gestión del club, Diego del Valle considera que algo se mueve en Gijón: “El ambiente en la ciudad no es el mismo que hace diez años. Antes había resignación, aquel ‘Fernández puso les perres’ y ya está, y ahora por lo menos la gente no se conforma. Pero esto, y no solo en el caso del Sporting, es un proceso a fuego lento”.

El presidente de “Tu fe nunca decaiga” considera, además, que la unión de los aficionados ya empieza a dar sus frutos ante las instituciones. Para Del Valle, esto resulta evidente en Inglaterra, donde el primer ministro, Boris Johnson, se enfrentó frontalmente a los seis clubes promotores de la Superliga. Y advierte de que algo se empieza a mover en España: “La semana que viene, la junta directiva de Fasfe tendrá una reunión con el Consejo Superior de Deportes. Por lo menos, nos van a escuchar”.

Sabino López, abogado y coordinador del proceso de transformación de los clubes en sociedades anónimas deportivas, que se culminó en 1992, entiende las aspiraciones de los aficionados, pero no tiene ninguna duda de que aquella medida era no solo necesaria, sino obligatoria: “Aquello se vinculó al saneamiento de los clubes, muchos de ellos con deudas millonarias. Y a partir de ahí, gracias al control económico de LaLiga, la mayoría están saneados. Y los que no lo están se van para abajo”.

Además, recuerda López, la ley daba preferencia a los entonces socios o abonados de los equipos en la compra de acciones: “Había una primera ronda en la que solo podían suscribir acciones los socios. Si no se cubría totalmente el capital social, en la segunda se les volvía a dar oportunidad de ampliar el número. Y solo en la tercera era abierta para todo el mundo”. Así ocurrió con los tres clubes asturianos. Curiosamente, el primero en completar el proceso fue el Avilés Industrial, que el 29 de junio de 1992 incluso superó el capital mínimo, de 55 millones, para llegar a los 59 gracias a la aportación de empresarios de la ciudad.

En el caso del Oviedo y el Sporting, los respectivos alcaldes entonces, Gabino de Lorenzo y Vicente Álvarez Areces, tuvieron una intervención decisiva. Mientras que el entonces presidente del Oviedo, Eugenio Prieto, contó con el apoyo de su vicepresidente, Celso González, para hacerse con la mayoría, el del Sporting, Plácido Rodríguez, no pudo llevar adelante su plan de repartir las acciones entre los entonces socios. El grupo de constructores y empresarios que logró la mayoría aupó a la presidencia a Eloy Calvo, sustituido dos años después por José Fernández.

Sabino López, que fue presidente de transición en el Oviedo con la llegada de Carso, pone el dedo en la llaga. “Los aficionados tienen la posibilidad de comprar acciones con las ampliaciones de capital. En el Oviedo ha habido muchas en los últimos años y solo ha servido para aumentar el poder de Carso”, sentencia a que nadie acudió a las ampliaciones.

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