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En el Oviedo bicéfalo, turno para el consejo: la apuesta por Rubén Reyes es de la directiva

Arturo Elías ha decidido respetar el criterio marcado desde Asturias - El máximo accionista ha influido desde 2013 en nombramientos importantes en el club como los de Egea, Hierro o Arnau

Jorge Menéndez Vallina y Arturo Elías.

Jorge Menéndez Vallina y Arturo Elías. I. C.

Uno de los directores deportivos sondeados por el Oviedo recientemente lo comentaba con cierta sorna: “Ya me advertían mis representantes que en el Oviedo las cosas funcionan de una forma un poco diferente…”. Más que una queja era la constatación de un proceder que, desde 2013, el momento en el que el Grupo Carso decidió dar un paso adelante en la gestión del club, rige los designios de la entidad carbayona. Una hoja de ruta que tiene su epicentro en México, con la figura de Arturo Elías como último enclave en un proceso de toma de decisiones que no siempre ha gozado de la agilidad que un mundo tan competitivo como el del fútbol requiere. Elías parece ahora por la labor de respetar el criterio del consejo de administración en su apuesta por Rubén Reyes como director deportivo. Una coincidencia con la postura marcada desde Asturias que no siempre se ha dado.

Lo cierto es que el proceso para elegir director deportivo y que tiene al secretario técnico del Rayo como ganador (pendiente de desvincularse de su contrato con el club madrileño hasta 2024) no sorprende a estas alturas. Guarda muchos paralelismos con el que ha dirigido Carso para otras decisiones de calado. El consejo de administración trabaja con un guion propio y, con la decisión tomada, se debe someter a los deseos de Elías, no siempre conforme. A menudo, influido por otras voces ajenas al club.

Egea, mensaje ganador.

La primera gran apuesta del yerno de Slim salió cara. Y eso que era arriesgada. Cerrada una campaña decepcionante, la 2013-14 en la que Del Olmo, ya asesor, le dio la alternativa a Robles, en el club se planteó la necesidad de encontrar un nuevo técnico. Del Pozo, por entonces con mucho mando, encabezó la búsqueda. De sus entrevistas salió un nombre: José Manuel Aira, que venía de meter al Racing de Ferrol en el play-off de ascenso a Segunda.

Egea, ayer, en el entrenamiento del Oviedo. IRMA COLLÍN

A Arturo Elías no le convencieron aquellos informes. Cuentan que esgrimía que contratar a un técnico que venía de caer en el playoff lanzaba un mensaje poco ganador. Así que se refugió en lo conocido y le dio la alternativa a Sergio Egea, que sí acababa de ascender, en su caso a Segunda B con el Eldense.

La jugada salió redonda. Porque Egea supo interpretar su rol, darle foco a una plantilla de nivel y el Oviedo abrazó el ascenso. Pero el técnico nunca fue una apuesta de la dirección deportiva o el consejo, sino de Elías. Por eso nunca se llegó a sentir del todo respaldado en el club.

La purpurina de Hierro.

La historia tuvo un recorrido muy parecido en junio de 2016. Elías cedió con Generelo (apuesta de Del Olmo y Del Pozo) pero no tardaría en dejar su sello. Desde Oviedo, Del Olmo a los mandos, se negoció con Joaquín Caparrós para dirigir la nave. También se había tocado a Paco Jémez. A oídos de Elías llegó otra propuesta: Fernando Hierro. Al mexicano le gustó el sello del malagueño en el fútbol y no le importó su inexperiencia. Elías le señaló como el elegido y no hubo debate.

Fernando Hierro ya está en Oviedo

El resultado no fue malo. El equipo compitió en la zona noble aunque se desinfló en el último tramo y sucumbió en el intento por alcanzar el play-off.

La conexión Puyol.

La sucesión de Michu, apuesta desde Asturias, en la dirección deportiva no fue sencilla. El proceso, llevado a cabo a finales de 2019, guarda ciertos paralelismos con el actual. Ya estaba por entonces Federico González comandando las operaciones. La idea era realizar una serie de entrevistas con diversos candidatos para dar con el adecuado. LA NUEVA ESPAÑA publicó los encuentros sucesivos en un hotel madrileño, “el casting del Marriot”, y el proceso se alteró: Michu, que tenía pensado aguantar hasta la sucesión, salió inmediatamente del club.

En aquel proceso, Federico y el consejo se reunieron y trataron con más de una decena de candidatos, de todos los perfiles y categorías. Cuando el proceso aceleraba, con Rubén Reyes como elegido (incluso con reunión para planificar la plantilla en León), la operación se derrumbó por la postura del Rayo, que no le dejó salir.

Elías volvió a aparecer en escena para desatascar el asunto. El exinternacional Carles Puyol, cercano al mexicano, le sugirió otro nombre: Francesc Arnau. Elías se fio de la recomendación y de su instinto y el catalán fue el elegido para la dirección deportiva.

Reyes, última apuesta asturiana.

Pero en ocasiones, Elías sí ha optado por respetar el criterio de las personas encargadas de la gestión en Asturias. El de Rubén Reyes, apuesta unánime del Consejo y de Federico González, puede ser el último caso. En la etapa de Joaquín del Olmo se vieron más ejemplos, con Robles como primera gran decisión para el banquillo. Anquela fue cosa suya y tocó convencer a Elías. También sucedió algo similar con Michu. O con Martín González. Con Rozada coincidían Del Olmo y el consejo. A Ziganda le elige Arnau. Un repaso a los grandes nombramientos de los últimos 8 años sirve para dibujar el escenario en el que se mueve el Oviedo. Un club bicéfalo en el que las posturas entre Asturias y México no siempre coinciden.

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