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El fútbol, según la Pantera: "Es bonito, pero una mentira”

“De Berjón decían que no corría y de mí que no metía goles”, ironiza Ibra, que pasa las vacaciones con el excapitán del Oviedo

Ibra, ayer en Oviedo con el HUCA de fondo. | B. Valle

Ibra, ayer en Oviedo con el HUCA de fondo. | B. Valle

Jarrea en Oviedo e Ibra pasea cerca de Los Prados con pantalón corto, gorra, gafas doradas y colgantes de oro. El exdelantero azul, sensación veraniega en Turquía tras su ascenso con el Giresunspor, pasa las vacaciones en la capital asturiana.

En Oviedo tiene casa, amigos, y dice que cuando se retire del fútbol vivirá en la ciudad. Como no quiere perder la forma acude todos los días a un gimnasio que regenta Michi Menéndez, readaptador del Oviedo. El centrocampista del Vetusta Álex Suárez, que debutó con el primer equipo en la última jornada ante el Tenerife, se entrena a la misma hora. Antes de empezar la sesión, Ibra se sienta en un sofá y reflexiona sobre el fútbol.

“¿El fútbol? ¿Te lo digo sin rodeos ahora que puedo? El fútbol es muy bonito, pero una mentira total. A veces la gente ve lo que ve, pero la realidad es otra. Mi caso es un ejemplo. Siempre que me han dado confianza he respondido, pero se decía que tenía mal la rodilla, que estaba mal físicamente o que era viejo. Siempre que Ibra jugó, metió goles”, reflexiona el senegalés, de 31 años.

En ese momento entra en el gimnasio Saúl Berjón, excapitán del Oviedo, héroe actual del Burgos e íntimo amigo de Ibra. El africano lo llama “Paquito”, aunque dice que el origen del mote es un secreto. Desde su marcha del club azul, Berjón no ha dicho una palabra. Tampoco lo hace ahora. Pero Ibra aprovecha para resaltar su aportación y seguir con su análisis del mundo del fútbol. “Nunca entendí la salida de mi ‘Paquito’”. Por ahí escuchaba que no corría, que era vago… Menuda tontería. ¿Quién daba las asistencias en el Oviedo? Saúl es hijo de la capital, asturiano, oviedista y capitán. ¿Cómo pudo salir del club?”, se pregunta Ibra mientras Berjón escucha con media sonrisa. Y el delantero sigue. “El problema que tenemos los jugadores es que nos ponen etiquetas y nunca más nos las quitan. Yo lo he pasado mal y tuve momentos de querer dejar el fútbol. Si no es por mi mujer, que me cambió la vida, probablemente ya lo hubiese dejado”.

Ibra se sincera y se define como un superviviente. “Lo fui desde el principio, sobre todo en mi país, que tenía una situación difícil. Luego fui a Argentina, que no es normal en jugadores africanos, aprendí mucho. Francia, Rumanía, Oviedo, Turquía… ¡Si es que estuve en todos los lados!”. En el Oviedo estuvo dos años. Nunca fue indiscutible. Metió diez goles. “No guardo ningún tipo de rencor. Soy oviedista al 1000%. Pero sí eché en falta más oportunidades. Otros delanteros tuvieron muchas más que yo. Pero bueno, es agua pasada y me queda animar. El año pasado vi todos los partidos menos el último derbi. Diegui los vacunó”.

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