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Linares, el hombre gol del ascenso, no olvida al Oviedo: "Fue espectacular, se me trató como si fuese uno más de la afición"

El delantero, que se recupera de una lesión del cruzado, milita en la SD Ejea de Segunda RFEF

Linares, celebrando un gol con el Oviedo.

Linares, celebrando un gol con el Oviedo.

“Fue un año espectacular. La dimensión del Oviedo estaba muy por encima de la categoría, cuatro o cinco equipos tuvieron que cambiar de estadio para recibir a toda la afición que nos acompañaba”, recuerda Miguel Linares. El delantero de Fuentes de Ebro (Zaragoza) fue una de las piezas claves del ascenso a Segunda del Oviedo, allá por la temporada 2014/2015. Sus 26 goles fueron vitales para lograr el gran objetivo de la afición carbayona, la ansiada vuelta al fútbol profesional. “El equipo merecía esa vuelta”, zanja.

El ahora hombre gol de la SD Ejea, equipo de Segunda RFEF, se repone de una grave lesión en el ligamento cruzado que se agravó más de los esperado. “Sigo con la recuperación. Me tuvieron que volver a operar hace tres meses. Al lesionarme dañé también el cartílago, que pensábamos que en los cuatro meses en los que estuve parado se regeneraría, pero al no ser así tuve que pasar por el quirófano”, comenta Linares, que todavía no puede correr ni hacer esfuerzos, pero que sigue peleando para volver a los terrenos de juego.

A pesar de estar cerca de cumplir los 39, el maño quiere seguir disfrutando sobre el campo. “Mi objetivo es recuperarme y volver a pasarlo bien jugando. Siempre me he considerado físicamente un privilegiado. Mi cuerpo no me ha dado problemas durante mi carrera, las veces que he estado lesionado ha sido por golpes, por lo que espero recuperarme lo antes posible para volver a dar guerra sobre el terreno de juego”, confiesa con optimismo.

Su aventura posterior al Oviedo no acabó de la mejor manera. Fichó por el Reus, recién ascendido, y los problemas no tardaron en llegar. “En las dos primeras jornadas de liga no tuve ficha. El equipo solo podía inscribir a doce jugadores profesionales. Ocho o nueve compañeros no podíamos participar. Luego les permitieron hacer ficha a dieciocho futbolistas”, recuerda el punta. Aunque parecía que todo iba sobre ruedas, la situación volvió a torcerse. “Los primeros meses todo funcionaba, pero la liga estaba pendiente y cuando no cumples con lo que hay pasan estas cosas”, confiesa.

Linares acabó saliendo libre en el mercado de enero por los impagos que estaba sufriendo, que le valieron al Reus para ser expulsados del fútbol profesional durante tres años. “A nivel personal es algo muy difícil, pero después de eso pude fichar por el Zaragoza, mi sueño desde niño. Si esto no me hubiese pasado igual no hubiese tenido esa oportunidad”, afirma el delantero centro, que se mantuvo en la disciplina maña durante temporada y media, en las que vio puerta en ocho ocasiones.

A pesar de que hace ya tres años de su salida del club azul, Miguel Linares guarda un gran recuerdo del Oviedo y de sus aficionados. “Echo mucho de menos la ciudad y al equipo. Tuve la suerte de volver con el Reus y fue un placer poder ver a la afición de nuevo. Tengo amigos ahí, mantengo contacto con gente del equipo… Cuando pueda tengo intención de escaparme a verlos”, reconoce el exjugador azul.

Miguel Linares no se pudo despedir del Real Oviedo de mejor manera. Aunque en ese momento todavía no se daba por segura la salida del punta zaragozano, todos los rumores apuntaban a que no iba a renovar su compromiso como carbayón. Por eso, en el último partido en casa de la temporada 17/18, el delantero recibió una gran ovación por parte de la afición al ser sustituido en el minuto 74, instantes después de anotar el gol que aseguraría la victoria ante el Huesca. La mejor despedida para uno de los grandes fichajes del Oviedo en los últimos años, que dejó un recuerdo imborrable. “El último balón que toqué como jugador del Oviedo fue gol. Tras la celebración, Anquela me sustituyó y recibí una gran ovación de la gente, que agradecí un montón. Se me trató como si fuese uno más de la afición, no me puedo quejar de nada, solo tengo buenos recuerdos de esa etapa”, comenta.

Aunque este verano confiesa que no ha estado muy pendiente de la actualidad del Real Oviedo, sí que ha seguido al equipo durante la temporada. “Este año me tocó sufrir mucho con el Zaragoza y el Oviedo, no me perdí ningún partido. Ojalá este año todo vaya mejor para ambos y puedan pelear por entrar entre los seis mejores. Son equipos que por historia y afición merecen estar en Primera División”, afirma el delantero zaragozano.

Y no se olvida de la afición que tantas veces coreó su nombre en las gradas del Carlos Tartiere. “Solo les puedo dar las gracias. Ellos saben el cariño que les tengo y que es recíproco. Me lo han demostrado muchas veces: cuando me fui, con la lesión han estado mandándome mensajes… Que sigan apoyando al Oviedo y que entre todos consigamos el gran objetivo: la vuelta a Primera División”.

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