Entrevista | Sergio Tejera Excapitán del Oviedo, jugador del Cartagena
“No sé por qué no seguí en el Oviedo, quizá buscaban otro perfil”
“Me costó dejar el club, mi pareja y yo éramos muy felices y mi hijo es asturiano; no celebraría un gol en el Tartiere por respeto”

Tejera, posando con la camiseta del Oviedo el año pasado / Real Oviedo

Sergio Tejera (Barcelona, 1990) decía hace un año que era feliz, que estaba en el mejor momento de su vida. Por aquel entonces era el capitán del Oviedo y una pieza clave en el proyecto deportivo del club. Un pilar desde su llegada en el verano de 2018. El faro en el centro del campo, indiscutible con todos los entrenadores: Anquela, Egea, Rozada y el Cuco Ziganda. Su contrato expiró el pasado mes de junio y Tejera dijo adiós al Oviedo. Poco después firmó por el Cartagena. El domingo se enfrentará al equipo azul en el Tartiere (14.00 horas, Movistar) y antes de la importante cita atiende la llamada de LA NUEVA ESPAÑA para valorar por primera vez su salida del Oviedo. Dice que quería seguir, pero que no hubo acuerdo y que con Rubén Reyes ni habló. También que solo tiene palabras de agradecimiento al Oviedo y a la ciudad. Su hijo, que se llama Francisco y tiene cuatro meses, es carbayón.
–¿Qué tal en Cartagena?
–Muy bien, estoy contento. Después de tres años muy feliz en Oviedo se hace raro cambiar de aires, pero estoy motivado y feliz en esta nueva etapa.
–¿Es muy diferente al Oviedo?
–Al final no creo que haya tanta diferencia, aunque sí es cierto que el Oviedo, como club, tiene más historia. El Cartagena es una entidad que está haciendo las cosas bien y está en una etapa de crecimiento.
–¿Por qué eligió el Cartagena?
–Manolo (Sánchez Breis), el director deportivo, me insistió muchísimo. Él y el presidente. No pararon de llamarme durante todo el verano. También ayudó que mi pareja sea de aquí cerca, pero la decisión fue plenamente deportiva.
–Mucha gente interpretó como un paso atrás dejar el Oviedo para fichar por el Cartagena.
–Tenía claro que no quería pasarme todo el verano sin saber cuál iba a ser mi futuro, quería decidirlo rápido y la insistencia del club determinó la decisión.
–¿Cómo se ha sentido en los primeros partidos?
–Empezamos con dos encuentros muy complicados, con el equipo formándose y los jugadores conociéndose. Nos costó un poco, pero llevamos dos semanas mejor, con resultados positivos, y eso hace que la semana se planté un poco mejor.
–En Oviedo pasó tres años. Llegó en 2018, ¿se esperaba tanto protagonismo?
-–Desde el primer momento me sentí muy bien. Me adapté rápido a la ciudad, al equipo y al club. La lástima de la primera temporada fue no meterse en play-off. Estuvimos muy cerca.
–¿Por qué no se logró?
–Es difícil analizarlo a posteriori. La categoría es muy complicada y si no estás al 100% lo pagas caro. Esa temporada estuvimos cerca de lograrlo.
–La temporada siguiente fue la peor desde el ascenso a Segunda.
–Fue un año muy complicado porque desde el principio nos metimos en una situación en la que nadie esperaba estar. Todo nos vino en contra y no supimos darle la vuelta. Cuando el equipo arrancó y cogimos confianza, salvamos la papeleta. Los que estábamos dentro sabíamos lo que trabajábamos: lo dábamos todo y el equipo tenía vida. Conseguimos salvarnos, que era lo verdaderamente importante.
–¿Le pesó llevar el brazalete de capitán del Oviedo?
–Es una responsabilidad más. Te toca ser la cabeza del grupo y hay que intentar transmitir el espíritu de trabajo a los compañeros y ser el referente. En el Oviedo te exigen mucho, en todos los ámbitos, pero somos futbolistas, hacemos lo que nos gusta y jugar en un campo como el Tartiere siendo local, con el público a favor, era una gozada.
–En Oviedo tuvo cuatro entrenadores, ¿con quién aprendió más?
–Anquela era un motivador y un tipo muy campechano. Su fuerte, sin duda, era la motivación. Egea dejaba que el jugador tomase decisiones, se inclinaba por eso que se conoce como la autogestión. Con él no salieron bien las cosas, pero su anterior etapa había sido un éxito. Con Rozada tengo un trato excelente. Es un tipo de la casa, que quiere y siente mucho al Oviedo. A veces esas emociones le podían y saltaba un poco más de la cuenta. No tuvo suerte, pero hizo todo lo que estuvo en su mano. El Cuco también es un motivador, que sabe sacar lo mejor de cada jugador.
–¿Le ha cambiado ser padre?
–Cambia para bien. Descansas menos, pero estoy muy feliz en esta nueva etapa.
–¿Por qué no renovó con el Oviedo?
–Llegó un nuevo director deportivo (Rubén Reyes) y no llegamos a ningún acuerdo para renovar mi contrato. No sé qué pasó, quizá ellos buscaban otro perfil... No queda otra que apechugar y seguir adelante.
–¿Usted quería seguir?
–Sí, yo quería seguir. La idea era intentar llegar a un acuerdo y seguir, pero no se dio. Solo puedo agradecer a todo el mundo los tres años en los que he estado en el Oviedo.
–¿La negociación con Rubén Reyes fue larga?
–Yo no hablé con él, todo fue a través de mi agente.
–¿No tuvo ninguna conversación con el director deportivo?
–No.
–¿Qué le dijo el Cuco?
–Yo sabía lo que pensaba y hablé con él varias veces, pero no pudo hacer nada.
–¿Le costó dejar el Oviedo?
–Claro, me costó. Mi pareja y yo éramos muy felices en Oviedo. Mi hijo es asturiano. Hicimos muchísimos amigos allí y me gustaría volver a la ciudad en un futuro.
–¿Qué cree que necesita el club para crecer?
–El fútbol es dar con la tecla, sobre todo con los jugadores y con el entrenador. Que se genere un buen grupo, que haya tranquilidad y que se deje trabar a los profesionales.
–¿Qué le parece el Oviedo?
–El Oviedo crece cada partido y el grupo es cada vez más fuerte. Vienen de una victoria importante, en casa del Huesca, y el domingo será un partido muy competido en el Tartiere.
–¿Si mete con en el Tartiere lo celebrará?
–No, por respeto a la afición, al club y a los que fueron mis compañeros. No celebraría un gol al Oviedo.
–¿Con qué se queda de sus tres años de azul?
–Me acordaré siempre de los derbis contra el Sporting. Es algo único porque en Asturias el fútbol se vive diferente. Tuve la suerte de poder vivir y ganar unos cuantos. También me quedo con el segundo año, fue duro para todos, tanto para el club como para los compañeros, pero lo logramos salvar.
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