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Borja Bastón | Delantero del Real Oviedo

“Rubén Reyes me supo esperar, me dijo que sería importante”

“Saúl Berjón me comentó que sería feliz en Oviedo, que aquí la gente estaría a tope, en las buenas y en las malas”

Borja Bastón, en El Requexón.

Borja Bastón, en El Requexón.

Él es Borja González Tomás, nacido en Madrid hace 29 años. En el mundillo del fútbol empezó a ser conocido por batir récords goleadores en la cantera del Atlético de Madrid. Entonces era Borja, a secas. El 9 del Atleti. Lo de “Bastón” se unió en su última fase de formación, cuando asomaba la cabeza en el primer equipo. Y así se quedó, como Borja Bastón, guiño paterno: Bastón padre fue un esforzado meta que lo intentó en el Atlético antes de triunfar en el Burgos.

Por su padre, también, empezó como portero, pero sus consejos le mandaron a la delantera. Ahora, y tras una carrera movida, es el delantero y esperanza goleadora de un Real Oviedo que ya pisa zona de play-off. Borja atiende a LA NUEVA ESPAÑA en El Requexón y repasa su carrera al mismo tiempo que relata una historia en cada tatuaje que marca su cuerpo.

–¿Cómo se encuentra?

–Muy bien. La adaptación va por buen camino, estoy contento. Venía con ganas de hacer las cosas bien y están saliendo así. Sobre todo porque el equipo responde.

–Marcar ayuda, supongo.

–Ganar hace que el equipo gane confianza, que mejore, y si además puedes marcar goles... A los delanteros hoy en día se nos piden muchas cosas, pero al final lo que se mira son los goles.

–¿El gol de Huesca le ha dado tranquilidad?

–Fue, más que nada, una confirmación. Entrenando me veía bien. Habíamos jugado varios partidillos contra el filial y metí goles en todos ellos. Sabía que estaba bien, que la adaptación era buena. Era cuestión de tiempo que acertara y por suerte fue en Huesca.

Borja Bastón, en El Requexón. Irma Collín

–El Oviedo tiene lanzador de penaltis.

–Salvo en un par de equipos en los que había lanzadores más veteranos, toda mi vida los he tirado. El entrenador me ha dado la confianza y yo espero responder.

–¿Por qué Oviedo?

–El verano fue un poco largo, con un mercado muy lento. El Oviedo me ofrecía un proyecto bonito, con la ilusión de estar arriba. Es una ciudad increíble y un club histórico. El proyecto era ilusionante y eso me enganchó.

–¿Con quién habla del club?

–Con Rubén (Reyes), me supo esperar. No es que me convenciera porque ya lo estaba, pero me dijo que podía ser importante aquí. Y me explicó lo que quería de mí. Es importante que te quieran.

–¿Pidió informes del Oviedo?

–Sí, hablé con Saúl Berjón, con el que tengo una buena relación de la etapa en el Eibar. Me habló maravillas del club. Me dijo que sería feliz aquí. Que la gente estaría a tope, en las buenas y en las malas. Palabras como esas te hacen tomar la decisión con más ganas.

–¿Y Ziganda?

–Hablé con él nada más llegar. Hay una cosa que para mí es importante: él fue delantero. Sabe lo que se siente en esa posición, sabe cómo respira un delantero. Te habla de movimientos, de acciones de juego, sabe de lo que habla.

"Ziganda sabe lo que se siente en esa posición, sabe cómo respira un delantero"

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–¿Conocía a Obeng?

–Le había visto el año pasado. Sabía que era un delantero físico, de los que dejan todo en el campo. Y la verdad es que su labor es de aplaudir porque lo da todo por el equipo. Y encima ha empezado muy bien y los goles le están dando confianza.

–¿Qué nivel tiene la plantilla?

–Veo un nivel muy alto. Tenemos de todo. El entrenador puede elegir lo que crea que es mejor porque hay mucha competencia.

Borja Bastón, en El Requexón. Irma Collín

–¿Cuál es el objetivo de este Oviedo?

–No me gusta marcar objetivos, me gusta ir a Ibiza y ganar.

–La Segunda es muy traicionera...

–Hay que enganchar buenas dinámicas, que el equipo coja confianza y la gente se enganche. La clave es llegar a la recta final, al último mes y medio, en el grupo de arriba, porque ahí aspiras a todo.

–Hablemos de su carrera. Empezó como portero…

–Sí. con 4 años. Me gustaba mucho. Y de hecho me sigue gustando, en cuanto tengo oportunidad me pongo de portero. Pero al poco de empezar, mi padre me cogió por banda y me explicó que el portero sufría mucho, que siempre se llevaba las culpas y que mejor tirara para adelante. Además, era un niño muy inquieto. Así que con 5 años ya pasé a la delantera.

–¿Se fija en los porteros?

–Sí, con mi padre hablo de los porteros. Siempre he tenido buena relación con los porteros de los equipos, les pregunto cosas.

"No me gusta marcar objetivos, me gusta ir a Ibiza y ganar"

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–Dígame qué le gusta de los porteros del Oviedo.

–De Tomeu me gusta la tranquilidad que transmite y la experiencia que tiene. Y, además, para mucho. De Joan, sus reflejos. Es un chico joven que se está haciendo un hueco. Es muy trabajador.

–En la cantera del Atleti se hinchó a meter goles. ¿Marcar es innato o se entrena?

–A ver… (se piensa la respuesta). No me gusta ser yo el que lo diga, tendrán que decirlo otros. Si te digo que es innato va a quedar un poco prepotente.

Borja Bastón, en El Requexón. Irma Collín

–El día del debut es para cualquier jugador un sueño. En su caso fue una pesadilla.

–Sí. El día que tenía que ser el más feliz de mi vida, con 17 años debutar en el Atlético, se convirtió en una desgracia. Me rompí el ligamento de la rodilla izquierda. Justo cuando das el salto al fútbol profesional... Pero gracias a Dios pude recuperarme y conté con la ayuda de mis padres, mi novia y mis amigos para salir adelante.

–Vivió en una eterna cesión: Murcia, Huesca, Deportivo, Zaragoza, Eibar…

–Es normal cuando perteneces a un equipo como el Atlético, que tenía a Forlán, Agüero, Diego Costa, Falcao… Cada año, delanteros de nivel mundial. Así es complicado hacerte un hueco. Quería jugar, sentirme importante, y en el Atleti era difícil, por eso salía cedido. Y cuando llevaba un par de buenos años no me dieron la oportunidad y salí al Swansea. He vivido muchas experiencias en diferentes sitios, es algo que enriquece, pero al final también echas en falta asentarte y tener continuidad.

–¿Cómo le fue en Swansea?

–Me rompí el cúbito en pretemporada con el Atleti y no pude entrenar hasta la jornada 4ª o 5ª. Además, echaron a Guidolin, el entrenador que me fichó. No jugué lo que quería y pedí volver a España. Fue una pena porque llegué a la Premier con mucha ilusión.

–Después de Málaga y Alavés, regresó a Swansea ya en Championship (Segunda inglesa).

–Y empecé muy bien, con 5 goles en 7 partidos. Iba “pichichi” de la Liga. Pero luego se complicó. Me ofrecieron renovar, no lo hice y me dejaron sin convocar. En el último día de mercado salí al Aston Villa, de la Premier. Y tuve la mala suerte de que llegó la pandemia y yo acabé contrato en junio.

"Desde que llegué siento la confianza del club, del entrenador, incluso de los compañeros. El recibimiento no ha podido ser mejor"

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–¿Qué tuvo en Zaragoza y Eibar para triunfar?

–En Zaragoza había un gran equipo. Y eso que se fichó a última hora. Ese equipo lo montó Martín González (exsecretario técnico del Oviedo). Me sentí importante y funcionó. En Eibar fue todo muy natural. Había un equipo compacto, que tenías las cosas claras.

–¿Ahora se ve importante?

–Desde que llegué siento la confianza del club, del entrenador, incluso de los compañeros. El recibimiento no ha podido ser mejor.

–¿Un ídolo?

–Más que ídolo, me fijaba en Fernando Torres por todo lo que significó para el Atlético: un chico de la cantera que triunfó en el primer equipo. Tiene muy buena relación con mi padre; alguna vez ha venido a comer a casa. Pero el mejor delantero que ha existido es Ronaldo Nazario.

Borja Bastón, en El Requexón. Irma Collín

–¿Y un referente?

–Mi padre. Salió de un pueblo de Galicia y todo lo que logró lo hizo por trabajo y sacrificio.

–¿Un consejo que le haya dado?

–Cuando subí al primer equipo me dijo que fuera humilde y trabajador, que respetara los valores.

–Él vivió un fútbol muy diferente.

–A él, por ejemplo, no le gusta nada que los jugadores anden en las redes sociales. A mí no es que me vuelva loco, pero entiendo que es necesario. Mi padre vivió otro mundo, con otros valores. Antes los veteranos eran lo más importante. Había un respeto imponente. Ahora los chicos llegan con más confianza, no se ve tanta jerarquía.

–¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos del fútbol?

–Lo que más, que soy un privilegiado, que puedo vivir de lo que me gusta. Lo que menos, las lesiones. Tampoco me gusta estar tan expuesto pero entiendo que viene en el lote, que hay que convivir con ello.

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