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El bisturí

El análisis del empate: El Oviedo, montaña rusa de emociones y juego

Tras el paréntesis de Eibar, vuelven los problemas de continuidad de los azules

Viti conduce el balón perseguido por Cardona. | Irma Collín

Un día antes de recibir a Las Palmas, reconocía el Cuco Ziganda que uno de los aspectos que más le habían gustado de su equipo en Ipurúa era la continuidad en el juego. El Oviedo salió bien en Eibar, creció con el paso de los minutos, se refrescó con los cambios y rozó el gol en el tramo final. Después vino el accidente final, que chafó todo el trabajo, pero la sensación es que el equipo había alcanzado, por fin, el poso suficiente para mandar durante 90 minutos.

Jesé. | Irma Collín

Justo esa idea de continuidad en el juego es la que se echó en falta ayer. Contra Las Palmas, como en realidad todo el campeonato, el Oviedo parece vivir en un constante cambio en su estado de ánimo. Salió ante los canarios dispuesto a mandar, a darle continuidad a lo de Eibar, pero algunos errores groseros en la salida le metieron en un mar de dudas. Se quitó una losa de encima con la acción de Viti y el gol de Bastón. Y creció el equipo. Asustando al rival, incomodándole. Estrellándose contra el poste en el intento de sentencia. Eran los minutos más convincentes del equipo, que supo controlar el partido sin necesidad de tener la pelota. Muchos equipos dominan ese rol. Al Oviedo no siempre le ha salido bien.

Y pasó, como otras veces, que el globo se deshinchó. Que empezó el cansancio. Y el equipo dio un par de pasos atrás. Ziganda dudó con los cambios y Las Palmas empezó a encontrar vías de acceso a Femenías. Acertó Kirian y el Oviedo acusó el golpe. Otro bajón en el ánimo y en el juego. Empezó entonces un choque nuevo, con espacios en el que Las Palmas pareció más cómodo siempre.

Esa montaña rusa en la que sube el Oviedo en cada cita no le está dando los frutos deseados. El equipo necesita serenarse, madurar los partidos. Madurar en la competición. No puede estar expuesto a tantos cambios en 90 minutos, porque de la suma de mini partidos están saliendo más empates que botines jugosos. La pócima secreta pasa por lograr la continuidad que pareció encontrar en Ipurúa.

Costa sale entero de su duelo con Jesé

Costas es, desde la primera fecha, el capitán del entramado defensivo azul. El que guarda la clave del sistema. Su adaptación exprés le permite liderar muchos de los conceptos defensivos del equipo. El que nunca falla. Ayer se enfrentaba a un reto mayúsculo: secar a Jesé. Posiblemente, el futbolista con más talento puro de Segunda. Y el que más cerca de sus pies ha tenido la élite.

El primer choque del partido sirvió para que el gallego supiera que no tendría ninguna facilidad: Jesé le evitó con una finta. Pero Costas fue entonándose. Ganó por arriba y por abajo. Y en velocidad. Fue otra vez el candado.

Costas volvió a sobresalir en una zaga que, sin embargo, está perdiendo parte de la fiabilidad con la que había entrado en el campeonato. Últimamente los rivales necesitan poco para marcar y el Oviedo ha encajado en los últimos 7 partidos.

El Viti más decidido ya es una de las armas más peligrosas

Los que conocen de cerca a Viti señalan que apenas ha cambiado nada de su rutina entre los años anteriores y el actual. Ni alimentación, ni estiramientos, ni entrenamiento mental. Algunos ajustes progresivos pero nada sustancial que explique su cambio. Este año ya ha dejado a un lado su rol de jugador revelación para convertirse en una de las armas más fiables de este Oviedo. Ayer, en un momento de incertidumbre, con muchos pases perdidos, controles deficientes y decisiones erróneas, el de Laviana sacó al equipo del atolladero luciendo lo que mejor saber hacer: correr. Con la pelota pegada al pie y con ese punto de decisión que se echaba en falta en anteriores temporadas.
Porque más que una cuestión futbolística, el principal cambio ahora con Viti parece la decisión que emplea en cada acción. Antes preguntaba antes de actuar; ahora se salta los protocolos para invadir las áreas rivales. Se vio en la acción del minuto 20. Sprint, recorte eléctrico en el área y víctima de un atropello: penalti.

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