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El Oviedo, aspirante sin confirmación: el paso pendiente para entrar en Play-off

Ante Las Palmas, reto para meterse en el pelotón de cabeza, los azules volvieron a patinar al final

Borja y Obeng presionan a Benito, con Mossa de fondo observando la jugada. Irma Collín

El play-off pasó de forma fugaz por la actualidad azul esta temporada, en la quinta jornada, más como una anécdota que como un lugar en el que descansar plácidamente. Y en estas está el Oviedo ahora, intentando alcanzar otra vez la zona de confort. Pero el ritmo, mucho paso en corto con acumulación de empates, no le da de momento. Los de Ziganda quieren colarse en la élite de la Liga pero siguen tropezando cada vez que una oportunidad de oro se les presenta delante. La historia vivida ante Las Palmas va, en realidad, en consonancia con lo que se está viendo toda la campaña: el Oviedo aún tiene pendiente confirmarse como candidato real al ascenso.

Porque por lo visto hasta ahora (desenlaces desafortunados, como Eibar, y polémicas arbitrales, caída de Pombo, al margen) le da para asentarse en la zona tibia, lejos de los problemas de anteriores ediciones, pero aún sin meter los pies entre los seis primeros.

Ziganda tiene en sus manos una plantilla competitiva, seguramente la más compensada de los últimos cursos, y ha logrado que el equipo haga muchas cosas bien. El rendimiento defensivo no es tan sólido como al comienzo, pero sigue manteniendo a flote al equipo, guiados por una pareja de centrales, Costas-Calvo, que han conectado desde el primer día. El equipo sigue siendo fuerte en el duelo y temible a balón parado, asignatura troncal en la igualada Segunda. Alcanza esos logros, además, tirando de la gente de la casa. Con Viti con chispa y desborde, con Jimmy como balanza, con Borja desequilibrando… Pero aún le queda un paso pendiente.

Ahí radica el debe del entrenador. Al Oviedo le falta fiabilidad para tratar de tú a tú, en la tabla, a los gallitos de la Liga. Solo en Eibar firmó 90 minutos completos, a pesar de la derrota. En el resto de citas ha coleccionado minutos de muy buen fútbol como otros en el que el equipo desaparecía y era sometido por el rival.

El duelo ante Las Palmas, en el que rozó el 2-0 y pudo caer en el último cuarto de hora, supone el mejor ejemplo de la marcha con altibajos de los azules en la competición. Esa búsqueda de la continuidad, ese paso pendiente, es el que separa, de momento, al Oviedo de los puestos de cabeza.

Ha recibido goles en los últimos siete partidos

El Oviedo entró en la competición con buen pie, basando su propuesta en su fortaleza defensiva con una zaga renovada y fresca. Femenías llegó a ser el meta menos batido en las primeras fechas y el equipo, al que le costaba cuando tenía que proponer con la pelota, jugaba con coraza. El asunto parecía funcionar pero la sucesión de empates melló la confianza del grupo y el rendimiento flojeó. El 1-3 del Burgos fue el peor momento en el campeonato del Oviedo, que ya para entonces había bajado sus números defensivos. A pesar de que el equipo sigue concediendo poco sí es cierto que los rivales necesitan poco para acertar. Los números son claros: en las últimas siete jornadas el Oviedo ha encajado al menos un gol.

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