Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Tartiere necesita modernizarse: las órdenes de la Liga para convertir los estadios en centros de entretenimiento

El Oviedo y el Ayuntamiento, obligados a acometer avances en un campo que necesita mejoras en luces, videomarcador y servicios

La grada del Carlos Tartiere, antes de un partido. | Miki López

En el mundillo futbolero se señala a la reforma de El Sadar como el ejemplo a seguir. El estadio de Osasuna ha sufrido un importante lavado de cara para aumentar su capacidad en 6.000 asientos. Pero la obra no solo ha significado una mejora cuantitativa, también de calidad en sus servicios: aumento de las zonas VIP, creación de la sala “1920” (año de fundación de la entidad navarra) de acceso exclusivo, un museo del club, nuevos emplazamientos publicitarios… Según un informe elaborado por el club rojillo, la reforma le permitirá facturar unos 3 millones de euros más al año.

El Sadar sigue la idea que nace desde LaLiga y que insta a los clubes a invertir parte del dinero que recibirán de CVC en mejoras en sus estadios. Hay algunos detalles que son obligatorios, como el sistema de iluminación o la situación de las cámaras para una mejor retransmisión. Otros son sugerencias. El objetivo final: que los estadios ya no sean solo campos de fútbol sino “centros de entretenimiento”, como dicen los expertos. “El Sadar dejará de ser un estadio cuya vida esté limitada al día de partido”, concluye Osasuna en su informe.

El Oviedo atiende expectante a la nueva ola de reformas en los estadios sin saber aún qué hacer con el dinero que le corresponde por el reparto de CVC. Son 11,2 millones de euros, de los cuales, 7,8 deben ser invertidos en infraestructuras e innovación tecnológica. Está la opción de construir una nueva ciudad deportiva, la idea que surge del consejo, que ha mantenido un par de reuniones para preguntar por unos terrenos situados en La Lloral, San Claudio, propiedad una parte del Ayuntamiento y otra de la inmobiliaria Solvia y el fondo de inversión Cerberus. La operación no es sencilla por su coste, pero la opción está desde hace semanas encima de la mesa. Y está, por otra parte, la necesidad acuciante de revitalizar el Tartiere para no quedarse atrás.

El estadio del Oviedo camina a varios pasos de distancia de los estadios más modernos. En el club son conscientes de que hay cambios necesarios, como el sistema de iluminación, los videomarcadores, la ubicación de las cámaras o el maltrecho césped.

Un posible destino de la ayuda de LaLiga Impulso es el estadio, pero aquí radica uno de los problemas: el Carlos Tartiere es de propiedad municipal. Y el Oviedo no quiere hacer una inversión grande en un espacio que no le pertenece. Por eso, los planes del club pasan por reunirse con el Consistorio y ver cómo puede actualizarse el Tartiere. “Los estadios han cambiado en los últimos años. Ahora se busca, principalmente, mejorar la experiencia del fan”. El que habla es Nacho Rocafull, director de negocio de Molcaworld, consultora estratégica en recintos deportivos que ha liderado reformas en más de dos decenas de recintos deportivos nacionales e internacionales: el Wanda Metropolitano, el Pizjuán, el Villamarín, Mestalla… Incluso llevará la reforma del Estadio Azteca de México de cara al Mundial 2026.

¿Y en qué consisten esas mejoras? “Hay que fomentar el ‘fan engagement’, que el aficionado tenga un sentimiento de pertenencia al estadio, que no consista solo en 90 minutos para ver el fútbol. En un estadio tienen que pasar muchas cosas además del fútbol”, defiende Rocafull. “El campo funciona 25 días al año, ¿qué pasa el resto de 340 días restantes? Pues que hay que ofrecer más servicios: tiendas, zonas de restauración, visitas guiadas…”, añade. Algo que enlaza con la intención del Ayuntamiento de Oviedo de convertir el Tartiere en un espacio de ocio para la ciudad. El primer paso es el de realojar servicios ubicados en los bajos del estadio para alojar en un futuro tiendas y restaurantes.

“El campo funciona 25 días al año, ¿qué pasa el resto de 340 días restantes? Pues que hay que ofrecer más servicios: tiendas, zonas de restauración, visitas guiadas…”

Nacho Rocafull, director de negocio de Molcaworld

decoration

Para el Oviedo, la evolución a zona de entretenimiento del Tartiere es aún lejana. Primero debe cubrir algunas necesidades básicas. El estado del terreno de juego o la iluminación le ha supuesto sanciones económicas de LaLiga y parece urgente una solución. Por eso, desde la entidad se sitúa la necesidad de adecuar el estadio a los nuevos tiempos como uno de los objetivos de primer orden.

De momento, todo está bajo estudio. No hay una decisión firma sobre el destino de los más de 11 millones que facilitará reformas importantes. De hecho, los equipos aún no han visto ni un euro de lo pactado. “Los clubes recibirán el dinero en cuanto se cierre el acuerdo del que se están ultimando detalles”, aclaran desde LaLiga a LA NUEVA ESPAÑA.

La patronal, además, utilizará un criterio bastante laxo en cuanto a los tiempos de inversión. “El plazo para invertir el dinero se ajustará a los planes concretos de los clubes. Por ejemplo, en un plan de construcción de un estadio, los plazos administrativos pueden condicionar la ejecución”, explican desde LaLiga.

La tendencia en los clubes profesionales es la misma que se observa en Oviedo: reformar estadios o construir nuevas ciudades deportivas. Uno de los últimos en tomar una posición ha sido la Ponferradina, con un lavado de cara de su estadio para celebrar su centenario. Molcaworld ha dirigido la reforma. “Cada club tiene su visión, no hay una receta para todos. No tendría mucho sentido crear 400 palcos privados en El Toralín igual que sí funcionan el Bernabéu”, indica Rocafull.

Compartir el artículo

stats