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Objetivo Ecuador a la vista: Ziganda tiene a tiro mejorar ya la primera vuelta del año pasado

El Oviedo ya supera los puntos de hace dos años y si hace un pleno en los cuatro partidos que quedan igualaría la mejor mitad de campaña desde el regreso

Borja Bastón celebra un gol. Irma Collín

Con cualquier triunfo, el sol vuelve a brillar. Si es con gente de la casa, el motivo de orgullo es doble. Y si además permite al equipo posicionarse mejor en la tabla, la jornada es completa. El Oviedo despachó ante el Amorebieta un partido práctico, cimentada la victoria (2-0) en una primera parte briosa, con más intensidad que el rival. El equipo, una vez más, volvió a demostrar hambre. Y aunque el juego siga presentando áreas claras de mejora (“nos estamos mal pero tampoco ‘súper”, reconoció Ziganda), la situación liguera invita a mirar a los objetivos más ambiciosos. El Oviedo navega esta semana a tres puntos del play-off y, con cuatro jornadas para rebasar el ecuador del campeonato, aún aspira incluso a firmar la mejor primera vuelta desde que regresara (2015) al fútbol profesional.

Para lograr ese objetivo a medio plazo, los del Cuco deberían hacer una hazaña: ganar los próximos cuatro partidos. El calendario afloja ahora, al menos teóricamente y con todas las cautelas que exigen la competitiva Segunda División, tras unos meses con más curvas. Los azules deberán visitar este viernes Anduva para medirse a un Mirandés en problemas (2 puntos por encima del descenso), recibirán a continuación al colista Alcorcón (a 9 de la salvación), visitarán al Valladolid (quinto tras caer en Almería) y cerrarán el año en el campo del Fuenlabrada (en descenso, a 2 puntos de evitar los problemas). Imponerse en las cuatro citas permitiría a los azules superan los más inmediatos precedentes a mitad de camino. La mejor primera vuelta desde 2015 está compartida por Egea (2015/16) y Anquela (2017/18): en ambos cursos, el Oviedo cruzó el ecuador con 36 puntos en su casillero, números de un serio candidato al play-off. En la zona noble, precisamente, se comieron las uvas los azules en ambas experiencias: terceros en la 15/16 y cuartos en la 17/18. Fueron dos temporadas con el equipo mostrando síntomas de poderío. En ambas, otro factor común, llegó el derrumbe en la recta final, cuando ya se tocaba con las manos las eliminatorias de ascenso.

Igualar las cifras de esas dos experiencias exigirá a los de Ziganda un esfuerzo titánico. El paso de los azules por la competición está siendo bastante regular, navegando siempre por la zona media-alta, pero, como el mismo entrenador ha reconocido, aún falta un paso adelante importante.

De momento, les sirve para lucir 24 puntos en su cuenta y para borrar de un plumazo los fantasmas del pasado más reciente. El saldo le da para superar la primera vuelta de la 19/20 (22 puntos tras la 21.ª jornada) y estar a tan solo tres del curso pasado, ya con Ziganda a los mandos. A una distancia media se sitúan la experiencia de Hierro en el banquillo carbayón (16/17), que cruzó la divisoria con 29 puntos en el décimo puesto, y la segunda intentona de Anquela (18/19), 30 puntos y noveno puesto. Las cuatro jornadas antes de Navidad supondrán para los azules la oportunidad de reivindicarse como candidatos serios, pero también brinda una oportunidad para mejorar los números del pasado más reciente en la categoría.

Ziganda se agarra a las buenas noticias de su equipo para creer en una mejoría necesaria si el equipo quiere pelear de verdad por los primeros seis puestos. En las últimas dos semanas, el equipo ha vuelto a dejar su meta impoluta, síntoma de que el rendimiento defensivo sigue siendo excelente. Arriba, Bastón capitaliza el gol. El plus de identidad lo dan los canteranos, cuatro de ellos asentados en el once: Lucas, Jimmy, Borja y Viti.

Y aún quedan piezas por integrar, jugadores que buscan su estado de forma óptimo para darle al equipo un plus. Los casos de Sangalli y Luismi son los más claros. Ziganda lanzó una defensa sobre ambos la semana pasada, pero aún no les encuentra acomodo en el equipo titular. El paso de las jornadas puede servirles para recuperar su mejor tono y ayudar al equipo a dar ese estirón con el que el oviedismo sueña.

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