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Análisis

El bisturí azul: el Oviedo espera, especula y, luego ya si eso, ataca

El plan actual probablemente sea suficiente para la salvación, pero no para enganchar al Tartiere

Viti, Costas, Dani Calvo y Matheus, tras elgol del brasileño. | Área 11

Un punto y gracias (a Matheus). Otro empatín. Un poco más cerca de... ¿de qué? Después de cumplir ante el Amorebieta, el Oviedo gripó ayer en Anduva ante el Mirandés (1-1). No tanto por el resultado, que podría considerarse un valioso botín teniendo en cuenta lo engorrosa que es la Segunda División, si no por las formas. Por lo que ya parece una insana práctica: salir a especular y siempre, siempre, siempre en función del rival. Si el Oviedo no perdió ayer fue simplemente porque Matheus metió un golazo de bandera, su primer tanto de azul, ante el equipo con el que triunfó en Segunda. De no ser por el brasileño, hubiese caído un buen sopapo. El plano partido no lo ocultó Ziganda, muy franco tras el encuentro y dejando dos frases importantes: “No dimos tres pases” y “jugamos a lo que querían ellos”. En la segunda reflexión del entrenador parece estar el verdadero problema del Oviedo en un curso con amplitud de plantilla y (supuesta) calidad. Porque el equipo azul espera. Y luego ya si eso, solo si a Borja se le enciende la bombilla, solo si a Borja Bastón le da por cazar una o solo si suena la flauta en una jugada a balón parado, ataca. Con este plan, una defensa apañada (que ayer patinó) y el orden táctico innegociable del Cuco, es normal que el equipo esté donde está: mitad de tabla con diez empates. Seguro que da para salvarse, pero probablemente no dé para enganchar al Tartiere.

Sangalli, a punto de tirar a puerta con Odei a la derecha. Á.11

Jon Carrera “debuta” en Anduva

La de ayer en Anduva fue una noche de debuts. No en el campo, sí en el banquillo. Jon Carrera, uno de los emblemas azules de la época del barro, repescado esta campaña para el Vetusta, fue el delegado sustituyendo al andaluz Dani Bautista, baja por motivos personales. Carrera debutó con empate en una noche gélida en Anduva en la que el Oviedo estuvo representado por varios directivos. Manuel Paredes, vicepresidente; César Martín, director de relaciones institucionales y director de la Fundación del club; David Mata, gerente, y Federico González, asesor del Grupo Carso en la entidad, acompañaron a la plantilla en la expedición.

Borja Bastón protege el balón en Anduva. | Área 11

El cambio más extraño: sin Borja Bastón para buscar la victoria

Minuto 73 en el estadio de Anduva. El Oviedo va empatado ante el Mirandés y Ziganda hace el cuarto cambio de la noche. Entra Montiel –en el club vislumbran su salida por su poca participación– tras casi tres semanas sin participar y el elegido para dejar su puesto fue Bastón. Con empate y los minutos más importantes por disputar, el Oviedo se quedó sin su referencia ofensiva. No había hombre gol para golear. Un cambio que traerá cola.

La cara de Bastón tras ser sustituido era un poema. Paso lento, el delantero se retiró cabizbajo, chocó la mano de Montiel en la banda, recibió a felicitación del delegado Jon Carrera y ni siquiera miró a Ziganda, que le dio tres palmadas en la espalda al pasar por su lado. Bastón miró fijamente a alguien de la grada con gesto de cabreo y el Cuco pareció decirle que no le diese mayor importancia.

La fórmula Viti: sin derrotas con el extremo en la izquierda

La fórmula Viti, para evitar las derrotas. La estadística no da puntos, pero sirve para establecer algunas pautas. Una en el Oviedo es que cuando el extremo de Laviana juega en la izquierda el equipo no pierde. Esta campaña el Cuco Ziganda descubrió esa nueva posición para Viti, diestro cerrado, y parece funcionarle. Ayer ante el Mirandés, el de Laviana fue de lo poco salvable en el ataque, especialmente en la primera mitad. Fue la cuarta vez que se ubicó a banda cambiada tras los partidos ante el Huesca (1-2), filial de la Real (1-1) y Ponferradina (1-2). 8 puntos de 12.

El Cuco quiere recuperar al mejor Sangalli. Es una prioridad. De ahí la titularidad del donostiarra ayer ante el Mirandés, el equipo con el que destacó en Segunda División hace seis temporadas. En su peor momento como azul, el curso con menos participación, Ziganda le dio una vuelta al equipo, sentó a Borja y aprovechó para dar entrada al extremo. El resultado individual, nulo: Sangalli sigue sin chispa. Le falta un plus, adolece de su habitual movilidad y ayer no hizo una buena pareja con Carlos Isaac, desaparecido en la primera parte. “Un mal día de Sangalli, en muchos casos, es un día bueno de otros jugadores”, dijo el Cuco hace unas semanas. Y tiene parte de razón. Porque en un mal día, la ocasión más clara del Oviedo en una primera parte anodina fue del donostiarra tras un bonito recorte y un tiro que se fue desviado.

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