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La presión entra en juego: el Oviedo, atento a sus rivales

El equipo azul, acostumbrado a lidiar con la exigencia, tendrá el lunes que competir sabiendo el resultado de sus contendientes por el play-off

Los futbolistas celebran el gol de Bastón contra el Mirandés. | Juan Plaza

En plena época del barro, ya cerca del epílogo y con Pacheta como entrenador del Oviedo, el técnico planteó un original razonamiento ante los medios cuando se le preguntaba por la presión añadida que supondría jugar un play-off de ascenso. “Nosotros llevamos toda la temporada jugando play-off”, argumentaba el burgalés, en referencia a la presión a la que estaba sometida una entidad con solera como el Oviedo en la deficitaria Segunda B.

Mientras el equipo trata de cerrar su presencia en el play-off de ascenso a Primera, una sensación similar vuelve a apoderarse del vestuario. El Oviedo encara tres duelos decisivos para saber si por fin va a lograr colarse entre los seis primeros y jugarse el ascenso en eliminatorias a ida y vuelta. Aquí, donde las pulsaciones se elevan y los errores penan el doble es donde jugar en un club de la trascendencia del Oviedo puede convertirse en una ventaja. O al menos eso se razona desde el club.

La directriz es seguir avanzando partido a partido. No hay nada más que el siguiente rival, en este caso el Zaragoza, pero es inevitable hacer cábalas, mirar otros escenarios. El play-off se juega en más de un campo. Y en la primera de las tres finales de ese desenlace, al Oviedo le toca jugar con una presión añadida: conocer el resultado de sus rivales de antemano. Los de Ziganda reciben al conjunto maño el lunes a las 21.00 horas. Semana extraña la que se desarrolla en El Requexón, con los hábitos modificados y con un fin de semana en el que tocará estar pendiente de qué hacen los principales contendientes. La Ponferradina juega mañana en Valladolid, situación complicada para los de Bolo ante un rival que pelea por el ascenso directo. Si los bercianos ganan, superarían momentáneamente al Oviedo en la tabla. Las Palmas visita al Alcorcón el domingo. Si conquista los tres puntos, igualaría con los azules. El Girona, igualado a puntos con el Oviedo, se la juega en El Molinón también el domingo.

La situación sería muy diferente en el caso de que los resultados sonrían. Al menos desde el punto de vista emocional. Más que un “matchball”, el Oviedo se enfrentaría a una oportunidad de oro de acercarse de forma casi definitiva al premio que ansía. En todo caso, la situación es novedosa para el vestuario carbayón, que sentirá el lunes cómo todos los ojos se posan en lo que haga sobre el césped del Carlos Tartiere.

Una ventaja con el Zaragoza. Pero jugar conociendo el resto de resultados de la jornada también le ofrece al Oviedo una visión más generosa. El Zaragoza marcha 14.º en la clasificación, con 9 puntos de ventaja sobre la Real Sociedad B, equipo que marcha el descenso. Como aún tiene que recibir al filial donostiarra, la salvación no es matemática, aunque sí esté prácticamente lograda. De hecho, el conjunto maño podría quedar salvado de forma oficial entre mañana y pasado.

Para certificar su permanencia un año más en Segunda, el Zaragoza necesita que se dé uno de estos tres resultados: que la Real Sociedad B no le gane al Almería, que el Sporting no consiga los tres puntos frente al Girona o que el Málaga pierda en Tenerife. De darse uno de estas tres situaciones, el Zaragoza saldría al Tartiere el lunes con la salvación en el bolsillo y sin más objetivo que mejorar la situación clasificatoria.

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