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“Apóstol, quiero sentir un ascenso”: el reto superado por Santiago Sixto para pedir que el Oviedo vuelva a Primera

El seguidor, con una discapacidad visual del 85%, completa junto a una treintena de seguidores azules el Camino de Santiago

Los seguidores, ayer. MIKI LOPEZ

En el camino, varios obstáculos. El primero, casi de cuna. Santiago Sixto González perdió la mayor parte de la visión cuando tenía poco más de un año de vida. Su capacidad de visión en el ojo derecho está al 20% y más baja aún en el izquierdo. Pero su espíritu puede con todo, inquebrantable como su equipo: él se apunta a un bombardeo. Como completar el Camino de Santiago. Porque en su mochila, como en la de otra treintena de seguidores pertenecientes a la peña Olivares, una petición: volver a ver al Oviedo a Primera División. La caminata de los aficionados tiene su miga. La idea surgió en 2015. Entonces, el Oviedo visitó al Compostela y los seguidores rezaron por un ascenso a Segunda que el Apóstol, y la cabeza de David Fernández, concedió. Ahora solo se trataba de repetir. Pero con un reto más complicado.

Así que el 14 de julio de 2019, 45 integrantes de la peña comenzaban el Camino Primitivo en la Catedral de Oviedo. La idea era completar la ruta en diversas etapas cada fin de semana. Ahí se cruzó otro obstáculo imprevisible: la pandemia. Las etapas quedaron suspendidas en el marzo siguiente, cuando la expedición pisaba Lugo. Y retomaron el reto el pasado abril. De ahí a la Catedral más deseada.

Pero volvamos a Santiago Sixto, el caminante de más mérito con su discapacidad visual del 85%. Aunque el mérito es compartido con Maite Suárez, con una minusvalía en la visión aún más acentuada, que también se embarcó en la aventura. “Llevaba un bastón, pero estoy acostumbrado a caminar mucho. Eso sí, cada vez que había una dificultad, mis compañeros de viaje me echaban una mano. Fueron maravillosos conmigo”, cuenta Santiago. La zona más complicada, el descenso del puerto del Palo, en Pola de Allande, fue solventada con paciencia y mucha ayuda.

Los problemas en la visión no le restan al seguidor un ápice de pasión por el Real Oviedo. Santiago es socio desde hace años y acude puntualmente al Carlos Tartiere cada dos semanas. “Me situó encima del palco y para mí es como ver mosquitos a lo lejos, intuyo lo que pasa más o menos, y me dejó llevar por el ambiente”, relata. Se presenta puntualmente en el estadio acompañado de su radio, que le sitúa en el partido. Al volver a casa, repasa los goles en el resumen de la jornada.

En la misma línea de la afición azul, también él se sube a la ola de optimismo en la que avanza el equipo: “Los centrales este año marcan diferencias y el fichaje de Brugman, que venía de fuera y había algunas dudas, ha salido genial. Luismi va poco a poco cogiendo su nivel y Javi Mier aporta muchas cosas. Arriba, Viti está haciendo un temporadón, es la sorpresa, y de Bastón qué voy a decir…”.

Santiago Sixto, en la Catedral de Oviedo. MIKI LOPEZ

Fue el pasado sábado cuando el grupo llegó a Santiago de Compostela, acompañado de 29 grados y un bochorno agobiante. Poco importaba con la meta al alcance de la mano. “Fue muy emocionante. Yo empecé por probar, medio en broma, hice la primera etapa a ver qué tal iba. Y me enganchó al momento. Pero la verdad es que no me imaginé que acabaría terminando todo el trayecto”, señala.

Junto a Santiago, cerca de 30 integrantes de la peña Olivares acabaron el Camino. De todas las edades y condiciones físicas. Incluso había un perro, “Hendrix”, que se encargaba de pastorear al grupo. Otros, como José Cuetos, con doble objetivo: además de los emblemas del Oviedo, llevaba los de Deportivo Español, su club argentino. Todos ellos, con un objetivo en mente. “Le pedí al Apóstol el ascenso del Oviedo, claro. Quiero sentirlo”, cierra Santiago Sixto González.

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