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El bisturí del Oviedo: unos cambios que traerán cola

El Oviedo, que lo tiene ya muy complicado, perdió justamente ante Las Palmas

Brugman presiona a Jesé, con Cornud en segundo término. | Área 11

No está todo perdido, pueden quedar milagros y sorpresas, pero sí parece cuesta arriba y, como antaño, dependiendo de otros resultados en el último instante. El Oviedo necesitaba puntuar para seguir soñando y la derrota ante Las Palmas (2-1) ha dejado el ánimo azul helado. Solo hace falta ver la cara que arrastraba ayer el Cuco después del partido. En su rueda de prensa retumbaba la celebración canaria. Salvo favor del Sporting (ja, ja) o del Burgos y victoria azul ante el Ibiza, el play-off se volverá a escapar. Para explicar lo de ayer en Las Palmas solo hace falta una palabra: fútbol. Las Palmas tuvo mucho más que el Oviedo. Fue superior, jugó mejor y se llevó una victoria justa. Fue el partido del toque contra el repliegue y la contra y en esta ocasión ganó la posesión. Ni siquiera el primer gol de Borja amilanó a los amarillos, que a lomos de Jonathan Viera ponen la directa rumbo a Primera División. El partido deja varios debates abiertos en cuanto al plan de Ziganda. El planteamiento pareció el correcto, el esperado, pero quedan más dudas en la reacción según pasaban los minutos del partido. Los dos primeros cambios fueron Sangalli y Obeng, mientras que Montiel, el hombre diferencial de los últimos meses, salió faltando solo quince minutos y con resultado en contra. El Oviedo pedía a gritos un creador en la segunda parte y Sangalli y Obeng no lo son.

Viera celebra su gol. | Andrés Cruz / La Provincia

La asignatura pendiente

El Oviedo encajó ayer otro gol a balón parado, evidenciando que uno de los puntos débiles del equipo azul esta temporada es la defensa de la estrategia. Esta vez el tanto llegó en la primera parte tras un saque de esquina cuyo rechace cazó Moleiro, que con una espectacular volea empató el partido. Nada pudo hacer Femenías, seguro bajo palos, que volvió a lamentarse por otro error en una jugada a balón parado, como sucedió en el empate ante el Zaragoza. Ziganda no le dio importancia a la defensa de las jugadas de estrategia después del encuentro ante los maños, pero lo cierto es que el equipo azul debe mejorar en esa faceta. En las jugadas de ataque no hay problema: de hecho el Oviedo es uno de los más efectivos a balón parado.

El espectáculo “pío pío” impresionaba. Nada que envidiar a un partido europeo de alto nivel. Lo de ayer, lo dijo Ziganda de forma acertada en la previa del encuentro, fue el primer partido de play-off del Oviedo y así se notó en el ambiente canario, un concierto de color amarillo desde varias horas antes del encuentro. No había quién caminase por los aledaños del estadio, abarrotados casi desde por la mañana. Conseguir una entrada era casi una misión imposible. Un par de localidades se ofrecían en la reventa a un precio 400 euros y los bares estaban llenos para seguir lo que sucedía. Dentro del estadio, la hinchada de Las Palmas apretaba de lo lindo. Cartulinas amarillas, un tifo, móviles con linterna y muchísimos ánimo al equipo. La esquina azul, ubicada en lo más alto del estadio, plantaba cara y tampoco paró de animar a lo suyos en un espectáculo para recordar.

El plan

Hubo un tiempo en el que el entrenador del Oviedo sorprendía en los partidos más exigentes. El Cuco siempre se guardaba un as en la manga. Tan pronto podía poner cinco defensas o quitar a un titularísimo. Ayer ante Las Palmas no hubo ningún experimento. El navarro fue a lo fácil, con el dibujo habitual fuera de casa y con Javi Mier de chico para todo. El Oviedo actual es un equipo reconocible. Que sabe a lo que juega y lo aplica en cada partido. No hay improvisación, aunque a veces, en ocasiones como ayer ante Las Palmas, falte.

El factor Viera

Es difícil explicar qué hace Jonathan Viera jugando en Segunda División. Por talento, por clase y por personalidad no será. El canario, ídolo de los “pío pío”, el más buscado por su hinchada, se echa el equipo a la espalda en cada jornada y ayer ante el Oviedo no fue para menos. Sus compañeros le buscaban en cada acción y además el juego de Las Palmas le va como anillo al dedo. Viera parece como hecho de encargo para jugar con la camiseta amarilla. El Oviedo no trazó un plan especial “anti-Viera”. Pero cada vez que la tocaba, un hombre azul se le echaba encima para no dejarle ni respirar. Carlos Isaac estuvo muy encima de él, siempre con la ayuda de Luismi y Mier, que lo miraban muy de cerca. El problema es que Viera no tiene posición: aparecía por cualquier zona del campo como para, por ejemplo, decidir un play-off.

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