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“El golpe fue duro, tenemos que levantarnos”, el Oviedo no da la temporada por perdida

El equipo regresa de Las Palmas muy tocado tras la derrota y es recibido por una veintena de hinchas en el aeropuerto: “Todavía se puede”

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El Real Oviedo regresa de Las Palmas

Con la digestión del disgusto isleño hecha, la sensación que queda en el Oviedo es de profunda tristeza tras la derrota en Las Palmas, que saca a los del Cuco de la promoción. El viaje de vuelta a Asturias fue un funeral. Silencio. Nadie decía una palabra. Sentimiento de una oportunidad única que se escapó. El encuentro en el Estadio de Gran Canaria era una final y el Oviedo la perdió. Queda una luz de esperanza en la última jornada, pero ahora mismo la empresa se ve cuesta arriba.

El Oviedo estuvo clasificado matemáticamente para el play-off durante veinte minutos, lo que tardó Moleiro en igualar el gol de Borja Sánchez, pero cayó. Se quedó a un gol de depender de sí mismo ante el Ibiza y que Oviedo fuese una fiesta durante toda la semana. En los despachos del club intentan levantar el ánimo, de profundo abatimiento general. El bajón se palpa. En la entidad se considera que, pese a esta última derrota, el equipo del Cuco ha hecho una buena temporada.

No hay nada que recriminar, se masculla en el club, a los jugadores o al cuerpo técnico, que lograron una racha de diez partidos sin perder y seis victorias seguidas. Ahora, apeados del play-off a falta de una jornada, toca terminar con un triunfo ante el Ibiza y esperar una ayuda en forma de victoria del Burgos frente al Girona o del Sporting, el eterno rival, ante Las Palmas. En el Oviedo hay quien intenta creer. “Lo tenemos difícil, el golpe fue duro, pero esto es fútbol y cosas más raras se han visto”, advierten desde los despachos. “Tenemos que levantarnos”, insisten. La plantilla llegó ayer al aeropuerto procedente de Las Palmas y fue recibida por una veintena de aficionados. No hubo ningún reproche, sino todo lo contrario. Ánimos y cariño de cara a la última jornada. “Todavía se puede”, les dijeron varios seguidores a los futbolistas, que se fotografiaron con ellos amablemente y firmaron algunos autógrafos.

La caída duele tanto porque ya se veía la orilla al final de la travesía. Porque este era (todavía podría serlo) el año. Por plantilla unida, por el acelerón desde marzo, por otro derbi ganado, por la seguridad defensiva, por Borja Bastón, por Borja Sánchez, por la coraza defensiva… Porque se palpaba en el ambiente, con el oviedismo ilusionado después de un año bailando en la cornisa y otro circulando por el carril del aburrimiento.

Con Generelo, con Hierro y con Anquela, al igual que sucede ahora, hubo posibilidades hasta el final, pero la caída en los últimos meses hacía que la promoción fuese más cuestión de fe que de fútbol. En esta Liga que para el Oviedo está a punto de terminar, el panorama era bien distinto. “Teníamos claro que jugaríamos el play-off, no se hablaba de otra cosa”, explica un miembro de la entidad azul ya en frío y tras asumir lo sucedido en Las Palmas.

En lo futbolístico, la derrota en Gran Canaria dejó clara la superioridad de los amarillos, con una de las mejores plantillas de Segunda. El equipo de Viera, elevado a los altares, jugó a lo que quiso y no se vino abajo con el gol de Borja, que puso el 0-1 y la miel en los labios del oviedismo. No fue problema para el equipo de Pimienta, vertical, decidido en la presión y práctico en el ataque.

El Oviedo tuvo un bajón serio en la segunda parte, incapaz de amasar el balón. Montiel, de los que había en el banquillo con capacidad de asociarse, tardó en salir a calentar y solo tuvo quince minutos con todo cuesta arriba.

El equipo acabó con tres delanteros, Bastón, Matheus y Obeng, y dos mediapuntas, Rama y el propio Montiel. El “todos a la carga” no inquietó a Las Palmas.

Esta semana será de reseteo, con el Cuco ejerciendo de psicólogo para levantar la moral de la tropa y el club arropando a la plantilla. En los despachos empiezan a pensar ya en la siguiente temporada, en la que habrá, otra vez, cambios estructurales. Rubén Reyes prepara su marcha al Getafe y podría haber más salidas. Antes de ocuparse de esos contratiempos, una parada: Ibiza. Con un ojo puesto en dos lugares: Gijón y Burgos.

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