Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Este fue el galáctico del Oviedo en el verano de 1992

El Oviedo logró el fichaje de Cristóbal hace 30 años tras una dura negociación con el Barcelona, que no le dejaba salir

Cristóbal, en un partido con el Oviedo en su segunda temporada en el club azul. | LNE.

Eugenio Prieto, amplio listín telefónico el suyo tras tantos años en los palcos de Primera, tuvo que tirar de sus contactos en la Ciudad Condal. Interlocutores en el Barcelona no le faltaban al entonces presidente del Oviedo. Estaba Joan Gaspart, vicepresidente aquel verano, Amador Bernabéu –el abuelo de Gerard Piqué– o Nicolás Casaus. Este último tenía una frase hecha al hablar sobre el equipo azul. “Decía siempre que al Oviedo no se le podía negar nunca nada, que tras la guerra les habían cedido a Herrerita, Emilín y Riera”, recuerda Prieto. Y el Barcelona dijo sí, aunque le costó.

Se trataba del fichaje de Cristóbal Parralo, uno de los laterales con más proyección del momento que hace 30 años, en el verano del 92, se comprometió con el Oviedo previo pago de 110 millones de pesetas (unos 600.000 euros). Fue el fichaje del verano. Un galáctico para el Oviedo que volvió a elevar la ilusión azul tras un año gris.

Cristóbal iniciaba así su segunda etapa en Oviedo después de la cesión en la 1988/1989. “Nos costó lo suyo, porque el Barcelona no le dejaba salir. Él se puso serio y forzó todo lo que pudo y más”, rememora el expresidente. Las cifras del traspaso delatan lo importancia de la operación. Además del más de medio millón de euros que tuvo que pagar el Oviedo, un dineral para la época, Cristóbal firmó un contrato de cinco temporadas, rechazó irse al Tenerife aunque le pagaban más dinero y fue recibido como un héroe por la afición del Oviedo. El objetivo de la dirección deportiva era construir un gran equipo en Primera, con Cristóbal como referente. El jugador lo fue durante tres temporadas, jugando absolutamente todo. “Recuerdo pocos jugadores tan buenos como Cristóbal. Además, era un tipo que caló en el vestuario”, asegura Prieto. El Oviedo de Cristóbal fue el Oviedo de Antic y de los últimos coletazos de Irureta. El catalán, formado en el Damm, jugó tres temporadas en el Oviedo y no cumplió su contrato. El Espanyol pujó por sus servicios y pagó unos 135 millones de pesetas (alrededor de 800.000 euros), por lo que el Oviedo hizo caja y pudo hacer rentable, en lo económico y en lo deportivo, al galáctico de 1992.

Compartir el artículo

stats