Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El primer entrenamiento de Bolo con el Oviedo, paso a paso: "No nos podemos quedar esperando a ver qué pasa"

El equipo azul completó esta mañana su primer entrenamiento del curso y varios dirigentes del club se acercaron a El Requexón

51

EN IMÁGENES: el primer entrenamiento del Oviedo

El Oviedo de Bolo ya funciona en El Requexón. El equipo azul puso esta mañana la primera piedra del proyecto 2022/2023. Faltan caras nuevas, pueden salir otras, pero los jugadores ya saben el camino a seguir por el técnico bilbaíno.

"Siempre hacia adelante", repitió en varias ocasiones de la sesión Bolo, de alrededor una hora y media de duración en un día nublado en la ciudad deportiva, con mucha expectación de la decena de aficionados desplazados a insuflar ánimos al equipo carbayón en el primer día.

Con una llamativa camiseta verde clara, 22 jugadores se ejercitaron, entre ellos dos caras nuevas: Quentin Braat y Luengo, además de seis canteranos. El foco estaba en Bolo, el heredero de Ziganda, que no se perdió detalle del entrenamiento. Empezó tranquilo, dialogando con varios de sus jugadores, entre ellos Costas y Calvo. Buen rollo y sonrisas en una primera parte de la sesión en la que el técnico le cedió el protagonismo a Pablo Santis, preparador físico, nuevo en la nave.

"Pases fuertes, pases fuertes", insistía. Los primeros ejercicios fueron de movimiento de balón, con mucha táctica, pero la sesión fue animándose con el paso de los minutos, especialmente en el último tramo. Fue ahí cuando Bolo se animó, en unos ejercicios de partidillos reducidos, siete contra siete y con comodines.

"Hay que llevar a los contrarios a la esquina y ahí apretarles. Cuando perdemos el balón, nos organizamos y defendemos siempre hacia adelante. No nos podemos quedar esperando a ver qué pasa. Hay que tocar y ofrecerse. Siempre para adelante", insistió Bolo. Tras quince minutos de intenso partidillo, el técnico felicitó a sus jugadores. Luego, en los estiramientos antes del final, el entrenador tuvo una charla con Borja Bastón, delantero y uno de los asuntos del verano por su posible marcha, que el club teme.

Varios dirigentes del club, presentes en el primer día

El primer entrenamiento del Oviedo en la pretemporada fue seguido de cerca por varios dirigentes del Oviedo. Los jugadores saltaron al campo número 4 de El Requexón con Tito Blanco, director deportivo, casi como uno más de la plantilla. El valenciano siguió el entrenamiento sin soltar el teléfono móvil. Federico González, asesor de Carso, también estuvo en el entrenamiento, aunque se retiró pronto a las oficinas. César Martín, director de relaciones instituciones, arropó a la plantilla. A la mitad del entrenamiento apareció Jorge Menéndez Vallina, presidente del Oviedo, que con ropa deportiva se acercó a dialogar con Tito Blanco y Bolo, con los que bromeó. Sonriente y amable, el máximo mandatario azul también aprovechó para dialogar con Luengo, último fichaje azul.

Compartir el artículo

stats