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A fortalecer la sonrisa: el Oviedo quiere brindarle un triunfo a su nuevo dueño

El equipo azul pretende fomentar el clima optimista tras la llegada de Pachuca con un triunfo en el estreno liguero ante el Andorra

Bolo, con los jugadores y el cuerpo técnico, en el entrenamiento de la semana pasada en el Carlos Tartiere. | Irma Collín

Pachuca pone la mecha; la afición, la llama. Ahora le toca al equipo tener la pólvora a mano para que todo funcione según lo previsto. La afición del Oviedo necesita poco para animarse. Se ha visto este verano cuando, tras un soplo de aire fresco, ha acudido en masa a sacar su abono. Hay ganas de fútbol, muchas ganas de este Oviedo y el optimismo se detecta en el ambiente. El proyecto pinta bien pero, como siempre, serán los resultados los que dictaminen el gesto con el que el seguidor del Oviedo se levante cada lunes (martes en esta ocasión). El Oviedo debuta hoy ante el Andorra (17.30 horas, Carlos Tartiere) y todos esperan que los 3 puntos sirvan como excusa perfecta para mantener las sensaciones de estar empezando un cuento con el final más bonito.

Lo sabe Bolo, que ya ha señalado a la respuesta de la afición como acicate de los suyos. Lo intuye Jesús Martínez, mensaje más contenido que el del anterior dueño, pero sueños de dimensiones similares. Les llega ese optimismo a los futbolistas, algunos de los cueles experimentarán hoy por primera vez lo que significa jugar en el Tartiere.

No acompaña la fecha, en pleno agosto Oviedo no es una ciudad de fútbol, pero aun así se espera un buen ambiente en las gradas, en la línea de la campaña de socios que avanza a zancadas, a ritmos de récord. Entre los seguidores habrá un rostro conocido: Jesús Martínez planea abandonar su sitio en el palco para seguirlo en la grada, en la piel del aficionado. Como un oviedista de a pie más.

Y llega el Oviedo al estreno, y esto sí que es novedad, con la sensación de que esta vez sí ha hecho las cosas a tiempo. No se ha dilatado más de la cuenta en trámites tan necesarios como presentar la campaña de socios ni las equipaciones. Tampoco se ha demorado en el mercado de fichajes, con una plantilla a la que solo le falta la guinda, que podría llegar desde Valencia, con el joven Koba como anhelado centrocampista para Bolo.

El técnico es otro de los que hoy sentirá un cosquilleo especial. Su estreno en un banquillo que, algo a contracorriente, se había acostumbrado a la estabilidad de los entrenadores en los últimos años. Ziganda fue el entrenador en los dos últimos años y Bolo, con matices bastantes diferentes, toma el testigo. Promete el nuevo técnico un nivel de competitividad similar, ayuda el hecho de mantener la base del pasado curso, pero dándole al equipo nuevos bríos.

La idea, ahora, pasa por montar un Oviedo más alegre, que pise campo rival y que tenga más mimo con la pelota. A pesar de que en la pretemporada el equipo se mostró algo oxidado arriba, la presencia de dos delanteros promete emociones fuertes en el área rival. Todo en busca de un triunfo. Una victoria que reforzaría la sonrisa de los primeros pasos de Pachuca.

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