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El Oviedo pierde ante el Ibiza en un encuentro para olvidar: ni fiesta, ni goles

Los azules, con Jimmy de titular por Koba, estuvieron planos en ataque y blandos en defensa y solo lograron meter miedo a los isleños en balones largos - Borja Sánchez se retiró lesionado en la segunda parte

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Real Oviedo - Ibiza, en imágenes MIKI LÓPEZ

Si el partido apuntaba a ser una fiesta que calentase San Mateo, el Oviedo fue el amargado de la discoteca. Ese típico amigo plasta que se quiere ir a casa a dormir cuando el baile solo acaba de comenzar. El que no para de mirar el reloj, se duerme en un sofá y solo despierta a arrebatos cuando suben la música. Porque el Oviedo, nervioso, tristón y desesperado, no logró animar ante el Ibiza (0-1) el San Mateo más polémico de los últimos años. Todo lo contrario. El Ibiza le pegó un directo de los que duelen mientras él, distraído, sesteaba y sesteaba para acabar buscando como un loco la igualada al final en un acto de fe. Tampoco tuvo suerte, porque por ocasiones pudo empatar el partido. La derrota ya no puede considerarse un tropiezo porque está claro que Bolo tiene un problema.

El equipo no arranca. Se le adivinan virtudes, pero no acelera. No se sabe a lo que juega. El entrenador sabe lo que quiere, pero le está costando más de lo que se esperaba. El técnico pidió en la previa más goles y fútbol ofensivo y para ello quitó a Koba y puso a Jimmy. Cosa rara. El Tartiere no lo entendió y el experimento no funcionó. Los inconvenientes van a más: la hasta ahora inquebrantable defensa resbaló contra los baleares. El equipo fue frágil y perdió la coraza. Malos y peligrosos síntomas para lo poco que va de temporada. De ahí la reacción del respetable: sonora pitada al final del partido, la primera de la etapa de Bolo. Lo positivo para los azules es que esto acaba de comenzar y queda un mundo, pero la semana será de diván y la visita a Lugo se anticipa tensa.

0
Oviedo
1
Ibiza
0-1, min. 67: Ekain, de penalti.
Oviedo
Tomeu Nadal (1); Lucas (1), Calvo (0), Tarín (1), Aceves (1);
Sangalli (1), Jimmy (0), Montoro (1), Borja Sánchez (1);
Enrich (1) y Bastón (0).
Cambios

Koba (2) por Jimmy, min. 45. Miguelón (0) por Aceves, min. 60. Marcelo (1) por Borja Sánchez , min. 60. Pomares (1) por Sangalli, min. 74. Obeng (1) por Lucas, min. 74.

Ibiza
Fuzato (1); Grima (1); Martín (1), Juan Ibiza (1), Escobar (2);
Villar (1), Morante (1), Azeez (1), Cristian Herrera (2);
Appin (2) y Ekain (3).
Cambios

Vázquez (1) por Villar, min. 73. Gálvez (1) por Azeez, min. 79
Coke (1) por Grima, min. 79. Goldar (s. c.) Cristian Herrera, min. 90. Suleiman (s. c.) por Appin, min. 90.

Árbitro: Hernández Maeso (extremeño). Expulsó al visitante Ibiza (min. 90). Amonestó a los locales Borja, Jimmy y a los visitantes Morante y Coke.
Carlos Tartiere: 12. 821 espectadores

El Oviedo no hizo casi nada decente en la primera parte. Era un juego de resaca mateína en la grada y ninguna idea en el verde. La novedad en el centro de campo de Jimmy, apto para la destrucción y el toque fácil, pero poco recomendable para la creación, no consiguió el control de balón que se buscaba ni tampoco restar balones. El cambio, pues, no funcionó. El equipo azul pedía a gritos imaginación, que solo llegaba, y a cuentagotas, cuando el balón le llegaba a Borja Sánchez, el único agitador. El ovetense, Enrich y Sangalli fueron de lo poco salvable, pero tampoco están para tirar cohetes. Lo preocupante es el estado de forma de Bastón, alejado de su mejor nivel. Tan aburrida estaba la cosa en el Tartiere que a la media hora de juego Bolo puso a calentar a Marcelo, Koba y Luismi.

Tuvo suerte el Oviedo de que el Ibiza tampoco parecía estar para muchos trotes. Tímido en la presión, el equipo isleño inquietaba al norteño cuando el balón le llegaba a Ekain, el clavo en la cabeza resacosa de los carbayones. Bastón intentó un remate de cabeza nada más empezar y luego una volea a la media hora de partido. No hubo más que rascar. Cristian Herrera, escorado a la izquierda, probó suerte a la media hora con un disparo. A los quince minutos la afición hizo notar su descontento con una pequeña pitada. Solo fue un aviso. Luego habría más. Normal: costaba no desesperarse con un Oviedo anodino y ramplón. Jimmy, tarde para olvidar la suya, no ofrecía continuidad en el juego mientras que Montoro comparecía para jugar hacia atrás, un vicio arrastrado. El Oviedo pedía a gritos el descanso. Y gritos recibió, pero en forma de enfado de la afición carbayona en el final del primer tiempo. Fue la primera pitada con Bolo a los mandos.

El técnico rectificó su error al descanso: Koba entró por Jimmy. Y a los pocos segundos ya se notaba otra cosa, porque el francés anima al Tartiere solo con su presencia. A los cinco minutos el Oviedo trenzó la que quizá fuese la primera jugada con sentido. Koba, cabeza arriba y zancada, condujo con criterio, cedió a Borja y el centro de este fue cabeceado por Enrich a las manos del meta del Ibiza. La siguiente jugada fue otra combinación con cierto peligro. Parecía ya un hecho palpable: el Oviedo había despertado de la siesta de la mano de Koba. También el Tartiere, animando a los suyos y presionando al árbitro. El problema es que la gasolina duró 15 minutos. Montoro puso un balón largo buenísimo a Lucas en el área del Ibiza y su dejada casi acaba en un golazo tras una combinación de Bastón y Enrich. Esto era otra cosa, aunque las interrupciones perjudicaron la nueva puesta en escena.

El Ibiza dio un susto de los buenos. Appin le ganó la carrera a Calvo, desacertado en esta ocasión, y cedió a Herrera, que se plantó solo ante Tomeu. Entre el portero y Lucas salvaron el disgusto. Herrera tuvo un tiro peligroso justo después mientras los problemas para el Oviedo iban en aumento: Borja se llevó la mano a la parte exterior del muslo derecho y miró hacia el banquillo pidiendo el cambio. Alarma por posible lesión muscular. Medio cojo fue capaz el ovetense de trenzar alguna jugada antes de tirarse al suelo, justo antes de que Bastón enganchase un balón de cabeza. Bolo movió otra vez el banquillo y sacó a Marcelo y a Miguelón, que debutó como jugador del Oviedo.

Entró por Aceves, pasando Lucas a la izquierda. El lateral entró mal. Una pérdida suya en el primer balón que tocó acabó en una jugada de Ekain por la izquierda, que sentó a Tarín y a Calvo y la dejó atrás para el disparo de Escobar. Su tiro impactó en el brazo de Tarín: penalti. El propio Ekain transformó la pena máxima y puso el 0-1. El equipo azul intentó ir hacia arriba apostando por un juego más directo y logró embotellar al Ibiza. Había tiempo de sobra para ganar y empatar, pero muchos nervios. Marcelo, escorado a la izquierda, lo intentaba con punch, pero se notaba que faltaba Borja. Bolo agotó los cambios: Obeng y Pomares al ruedo, con el ghanés de extremo derecho.

El Oviedo no se encontraba. La reacción duró solo unos minutos y el encuentro se hacía cuesta arriba para los intereses azules. La más clara de la segunda parte la tuvo Obeng, de cabeza tras un centro de Pomares. Faltaban cinco minutos y el Tartiere estaba de uñas, apretando a los suyos para apostar por un juego más directo. Tampoco la suerte sonrió al Oviedo, ya que a falta de dos minutos el ghanés remató al larguero a de cabeza a pocos centímetros de la línea. Ni con esas. El equipo azul se quedó con diez jugadores en el 90, al ver Ibiza la segunda amarilla por una falta a Obeng. Faltaba el descuento y el Tartiere estaba muy irritado. Enrich tuvo una clarísima en el descuento tras una falta lejana. No la metió por poco. Pero el partido murió con el Oviedo deprimido y el Tartiere dedicando una sonora pitada. Esta vez no hubo haka que valga.

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