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Bolo busca la reacción y pide más a sus jugadores: "Nos estamos confundiendo y decidimos mal las jugadas"

El técnico del Oviedo reclama "no hacer las cosas por hacer" y blinda El Requexón

Bolo, durante un entrenamiento LUISMA MURIAS

No está la cosa para perder tiempo en el Oviedo, inmerso el equipo en lo que denominan algunos en el club como "una crisis de identidad" tras un irregular inicio de Liga. Por eso Jon Pérez Bolo, el entrenador azul, quiere arreglar cuanto antes los problemas. Y por eso El Requexón es estos días un baremo fiable de la salud y el futuro inmediato del equipo. Ayer, en la primera sesión con los titulares tras el trompazo ante el Ibiza (0-1), Bolo no tuvo pelos en la lengua a la hora de dirigirse a sus jugadores. Hubo algún pequeño toque de atención a sus pupilos. También mensajes de apoyo y confianza en un ambiente en el que se percibe unión y sintonía entre el entrenador y la plantilla. En resumen: el técnico quiere un juego ofensivo y directo y sus futbolistas no lo logran llevar a cabo. ¿Cómo quiere plasmar su plan el entrenador? "Quiero centros medidos, combinaciones rápidas y remates", insistió a sus jugadores en la sesión de ayer.

Viti, y a la derecha, Costas, ayer, en El Requexón. | R. Oviedo

Bolo puso en lid un ejercicio, con un sistema 4-4-2, que se basaba en enviar rápido el balón a las bandas y centrar a uno de los dos arietes. En muchas ocasiones las jugadas no se desarrollaban como él quería y los envíos iban demasiado lentos, de ahí sus apuntes. "Nos estamos confundiendo y decidimos mal. ¡Quiero centros buenos!", bramó el técnico.

"Nos estamos confundiendo y decidimos mal las jugadas"

"Tenemos que tener más concentración en el pase al compañero: no hagamos las cosas por hacer", indicó, intenso. Y si alguno no hacía lo que debía, como en un momento determinado sucedió con Hugo Rama, consecuencia: "¡Cinco flexiones!".

El bilbaíno planteó los ejercicios teniendo en cuenta al Lugo, el rival del domingo. "Lo normal es que jueguen un 4-3-3, con Manu Barreiro arriba. Tenemos que ganar profundidad e ir hacia adelante", les dijo a los suyos. Bolo estuvo muy cerca de los jugadores que pueden jugar en banda, consciente de la importancia de los centros en su modo de juego. Por eso hizo un aparte con Miguelón, detallándole cómo poner bien el balón y pidiéndole centros fáciles.

También habló mucho con Viti, que parece recuperado de su lesión y podría reaparecer en el Anxo Carro. Él y David Costas hicieron trabajo con el resto de sus compañeros en una mañana enérgica.

Bolo felicitó a sus jugadores tras la sesión y tras la misma el club comunicó una decisión inédita desde hace meses: El Requexón quedará cerrado a cal y canto. Al menos, y hasta nuevo aviso, en el entrenamiento programado para esta mañana. El Oviedo no quiere distracciones y la ciudad deportiva solo estará disponible para jugadores, entrenadores y empleados de club. Nada de flashes ni curiosos. Tampoco aficionados (ayer había un par). Únicamente concentración en el verde para que vuelvan las victorias. "El domingo ganamos, vamos a ganar", repitió Bolo en El Requexón. Hoy, más, pero con la persiana bajada.

Mimos a Bastón: "Meterás más de veinte goles"

La escena podría definir el estado de ánimo de Borja Bastón, el nueve azul. El madrileño es el máximo goleador del Oviedo con dos goles, ambos de penalti, pero no atraviesa su mejor estado de forma en los últimos partidos. Ayer, en los ejercicios de finalización, formó dupla con Enrich. Falló una ocasión clara. Después otra. Y más tarde la tercera. Eran demasiadas. Por eso Bolo se pegó la carrera de la mañana para animar a su jugador, cabizbajo. Antes ya le había intentado motivar: "¡Borja, vas a meter más de veinte goles!". Casualidad o no, Bastón se destapó tras los ánimos de su entrenador y metió un par de goles poco después. Bolo los celebró por todo lo alto: "¡Vamos!". Según lo visto ayer, Bolo apostaría por mantener el sistema de juego y seguir jugando con dos delanteros. No obstante, restan varias sesiones de entrenamiento y no se puede descartar un cambio de dibujo. Ayer no lo hubo, aunque en los partidillos finales uno de los dos equipos formó con tres centrocampistas.

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