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El Oviedo sigue en su versión más gris pero suma en Lugo (0-0)

El cambio de sistema no mejora a los de Bolo, atropellados en su juego, en otro partido en el que apenas creó ocasiones de gol

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EN IMÁGENES: Así fue el partrido entre el Lugo y el Real Oviedo en el Anxo Carro Pedro Agrelo

Ni con dos delanteros ni poblando el centro del campo. Bolo buscaba la reacción con un sistema mixto, 4-3-3 en defensa y 4-4-2 en ataque, que debía fulminar los males azules de la temporada. A saber, poco tacto con el balón y escaso colmillo arriba. Pero la prueba, desde esta perspectiva, no fue exitosa. El Oviedo ni estuvo fino con la pelota ni generó ocasiones en el área rival. Sí mantuvo el equipo algunos síntomas defensivos que se repiten jornada tras jornada: la coraza no se discute. La suma de defectos y virtudes dio como resultado un insulso empate sin goles, una igualada que sirve para dar un paso en corto pero que no elimina el debate sobre el pobre juego del equipo. Más bien lo alimenta.

Bolo, que cocinó la idea bajo secreto de sumario en El Requexón, un partidillo ante el Vetusta a puerta cerrada, quiso darle un ligero empujón al juego asociativo de los azules. Razonó el técnico que con Luismi como ancla, quizás Montoro y Koba estarían más liberados y podrían acercarse a la pelota. El riesgo era perder presencia arriba, así que Bolo se las ingenió para cuadrar todo. Enrich se echó a la derecha sin pelota, de impostado extremo, juntándose a Bastón cuando el Oviedo recuperaba la posesión.

0
Lugo
0
Real Oviedo
Lugo
Whalley (1); Loureiro (1), Jesús (1), Alberto (1), Ze Ricardo (1); Juanpe (2), Xavi Torres (1), Señé (1); Baena (1), Barreiro (1), Moyano (2).
Cambios

El Hacen (1) por Baena, min. 71.

Calavera (1) por Jesús y Cuéllar (1) por Moyano, min. 78.

Carbó (1) por Juanpe y Clavería (1) por Torres, min. 83.

Real Oviedo
Tomeu Nadal (2); Lucas (1), Tarín (1), Calvo (2), Pomares (1); Montoro (0), Luismi (1). Koba (0); Enrich (1), Bastón (1), Bretones (1).
Cambios

Viti (1) por Koba y Rama (0) por Pomares, min. 60.

Mier (1) por Enrich y Miguelón (1) por Lucas, min. 70.

Obeng (1) por Montoro, min. 78.

Árbitro: Gálvez Rascón (madrileño) amonestó a los locales Loreiro y Ze Ricardo y a los visitantes Tarín y Pomares.
Anxo Carro: 3.176 espectadores, con cerca de 500 oviedistas en la grada.

La teoría era clara, más control sin renunciar a la pegada, pero quedaba por plasmarlo en el verde. Cuando a los 15 segundos Bastón probó a Whalley, robo en el saque inicial local y carrera hasta la frontal, todo parecía indicar que los azules actuaban con nuevos bríos. Fue una potente puesta en escena, seguido de un centro de Montoro que se le escapó a Enrich cuando ya estaba en el área.

El efecto efervescente aguantó los primeros 10 minutos. Después, se igualaron las cosas. Intentó equilibrar las fuerzas el Lugo con la pelota. No es el equipo de Hernán precisamente el conjunto más temible en cuanto a nombres, de hecho tiene el gasto en plantilla más bajo de la categoría, por eso resulta encomiable su esfuerzo por tratar de construir desde la pelota.

Cuando Señé y Juanpe aparecieron en el medio, el Oviedo tendió a dar un par de pasos atrás para resguardarse. Es un síntoma que parece más de las ediciones anteriores y que no casa mucho con lo que uno espera de un equipo de Bolo.

Quizás esa sensación de equipo en construcción es lo que más inquieta del Oviedo a estas alturas. Han pasado 7 jornadas y no se observa una evolución del equipo con la pelota. Siendo justos, el equipo sí hace cosas bien. Es duro en la disputa, repele con eficacia cada centro lateral y junta talento arriba en busca de un recoveco. Pero no le da. A los 22 minutos se vio un hilo de esperanza. Lucas encontró a Enrich, que cedió de tacón a la llegada de Bastón. Un defensa se interpuso en el disparo directo a la meta local. Fue un chispazo aislado, en todo caso, sin continuidad en el guion general tedioso del encuentro.

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EN IMÁGENES: Así fue el partido entre el Lugo y el Real Oviedo en el Anxo Carro Pedro Agrelo

El sistema, al contrario de lo que se pensaba, pareció aletargar a Koba, invisible durante el primer acto. El Oviedo echo mucho en falta el buen pie del francés. Sin nadie que mandara, las ocasiones cayeron de manera aleatoria: Tomeu tapó un punterazo de Moyano, Enrich no encontró premio en una volea y Moyano, otra vez, rozó el poste con un disparo en la frontal que se envenenó al tocar en un defensa. La sensación al descanso era que Lugo y Oviedo habían jugado con el freno de mano, esperando que algo acelerara el choque.

El arranque del segundo acto fue un calco del primero. Esta vez fue Koba, cuando apenas se llevaba un minuto de juego, el que soltó un latigazo desde la frontal que Whalley desvió con apuros. Parecía que los azules salían enchufados, pero fue otra vez un espejismo. Lo que pasa que ahora Bolo reaccionó y ordenó pronto la entrada en escena de Viti y Hugo Rama. El equipo se asentó en un 4-4-2 con Rama tapando la izquierda y dejando el carril de aceleración libre para Bretones, reubicado como lateral.

A esas alturas de partido, con los dos equipos exponiendo poco, quedaba claro que quien acertara primero se llevaría el botín. Si es que alguna era capaz de acertar, claro. La primera opción de sentencia fue local. Juanpe irrumpió a zancadas en el área, definió abajo pero Tomeu apareció para negarle la gloria. La escena viviría un remake algunos minutos después. Una versión mejorada, pues el remate, de cabeza, de Juanpe fue más dañino y la estirada del meta azul opta directamente a intervención de la jornada.

Poco se sabía del Oviedo por entonces, un zurdazo de Mier tras robo cerca del área fue su mayor aportación. Parecieron los de Bolo algo conformistas en el tramo final, aunque el mensaje de los cambios no lo pareciera. Tampoco es que el Lugo se volviera loco por buscar el triunfo. La última fue visitante en un centro de Miguelón que peleó Obeng y que rebotó en Ze Ricardo directo hacia su meta. Whalley repelió como pudo.

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