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El Oviedo busca soluciones ante la crisis: "No está funcionando nada"

El equipo azul firma el peor inicio en el Tartiere desde el ascenso, los planes de Bolo no calan en la plantilla y varios jugadores están lejos de su mejor nivel

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Las imágenes del entrenamiento del Oviedo Miki López

La primera crisis de la temporada ha llegado de forma inesperada. Nadie, ni siquiera los más pesimistas en el club, la esperaban hace dos semanas. Ahora es evidente y no se oculta. "No está funcionando nada. El plan no sale, los jugadores no responden y ya nos falla incluso la defensa, que nos había sostenido", reflexiona un miembro del club, ya en frío, tras la durísima derrota ante el Cartagena, que ha hecho saltar las alarmas a todos los niveles. El club aparenta preocupación, pero también calma. Hay varias claves.

La endeblez en casa, otra vez. Justo después del pitido final ante el Cartagena la premisa era clara: Bolo mantenía su puesto como entrenador, aunque su crédito no es eterno. La confianza mengua. La posición no cambió con el paso de las horas. La preocupación es doble en la entidad y en el oviedismo, que despidió al equipo con una pitada. Por un lado, los números son testarudos, especialmente en casa. No se recuerda un inicio tan malo en el Tartiere desde la temporada 2019/2020, en la que se coqueteó con el descenso desde el mes de septiembre. Por aquel entonces el Oviedo había sumado cuatro puntos de quince posibles. Los mismo que ahora, aunque por entonces ni siquiera había logrado una victoria. En cambio, solo había perdido una vez. Ahora ya van tres derrotas en casa. Una losa para cualquier equipo con aspiraciones. El Tartiere debería ser un fortín y se ha convertido en un caramelo para los rivales. Pero no solo son las cifras las que ponen en evidencia el problema azul. Las antaño cacareadas sensaciones se vuelven ahora contra el equipo de Bolo. "No tuvimos ninguna opción durante el partido", inciden desde los despachos. El Oviedo tiene 9 puntos. El año pasado a estas alturas tenía 11.

La libreta de Bolo, un baile de sistema. El técnico del Oviedo lo ha probado todo en este inicio de Liga. A saber: tres sistemas de juego diferentes, varios onces y ningún equipo reconocible por su rendimiento salvo un tramo ante el Levante. El Oviedo empezó con un 4-2-3-1 que ahora ha sido desterrado. Luego probó con un 4-4-2, que desapareció en Lugo por un sistema de tres centrocampistas. Ante el Cartagena regresó al esquema de dos delanteros, con Enrich y Bastón como fijos. El equipo de Bolo resulta impredecible. Lo que en otras circunstancias podría ser una ventaja se vuelve ahora en una clara señal de debilidad. Una parte del vestuario admite que el plan de Bolo no cala.

Varios jugadores, lejos de su mejor nivel. Las causas de la crisis que se barajan en el club no solo apuntan al entrenador. Los jugadores no se libran del mal momento. Únicamente Tomeu parece estar en plena forma. Costas, Tarín, Pomares, Luismi, Viti, Bastón, Enrich... Ninguno de los pesos pesados está fino. Tampoco los fichajes del verano están encontrando su nivel. De hecho, la confección de la plantilla también queda en entredicho tras este inicio de Liga. Un dato: hay overbooking de centrocampistas (6) y ningún titular indiscutible en esa posición.

Acumulación de partidos para reaccionar. Bolo, salvo cambio drástico de planes, tendrá el domingo en Zaragoza la oportunidad de darle la vuelta a la crisis. El calendario puede ser un aliado: la acumulación de partidos (tres la semana que viene) es uno de los factores que inclina la balanza hacia su continuidad. El Oviedo jugará ante el Zaragoza, recibirá al Huesca y viajará a Albacete.

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