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Segunda División | Los equipos asturianos

La fórmula del éxito de los que subieron en el 72: "Unión y cantera"

Vicente, Juan Manuel, Prieto y Javier dan las claves de un ascenso mágico: "Se fichó gente buena, pero había 7 u 8 titulares de casa"

Arriba, Vicente, Juan Manuel, Miguel Sanz, Prieto y Javier, durante el acto. A la derecha, José Mangas, Fernando Corral y Gerardo Antuña. | | LUISMA MURIAS

En un partido decisivo ante la Cultural Leonesa, el talentoso José Manuel Prieto asumió el lanzamiento de un penalti que podía darle la victoria a los azules. Quiso definir arriba y la pelota se fue silbando por encima del larguero. El choque acabó en empate. "Al final del partido, Toba (el entrenador) vino a la habitación y me dijo que no pasaba nada por fallar, que eran cosas que pasaban", recuerda Prieto, "todo perfecto, sí; pues estuve 3 meses sin jugar". La anécdota acaba con la carcajada generalizada de los presentes en el antepalco del Carlos Tartiere en el acto organizado por el Consejo de Historia del Oviedo para celebrar los 50 años del ascenso azul a Primera División, en la temporada 1971/72.

La fórmula del éxito de los que subieron en el 72: "Unión y cantera"

En el estrado, Vicente González-Villamil, Juan Manuel, Prieto y Javier Álvarez, cuatro de los héroes de aquella campaña, la antepenúltima vez que el Oviedo logró subir el último escalón hasta la máxima categoría. "Había un gran ambiente en el vestuario, una sintonía que mantenemos ahora también", subraya Vicente. Javier va en la misma línea, "éramos una familia", e incluye más ingredientes de la receta del éxito: "La piedra angular era la unión y la cantera. Había siete u ocho titulares de la casa. Era un gran equipo pero subimos por el compañerismo".

Al acto asistió una treintena de testigos, con Fernando Corral, consejero del club, acompañado por Gerardo Antuña, concejal del Ayuntamiento, entre los presentes. El expresidente Manolo Lafuente y el exdelantero Carlos Muñoz también quisieron estar allí.

Los jugadores tocaron la gloria, pero estaban muy bien dirigidos desde el banquillo. Eduardo Toba fue el que esculpió aquel equipo, con un estilo que no eran tan común entonces. "Al entrenador le gustaba que el equipo jugara, no había muchos así. Fichó jugadores técnicos, como Crispi, Nico, Juan María... Fue encauzando al equipo y le sobraba experiencia", recita Prieto.

"Se preocupaba más de la parte técnica, quería un equipo que jugara al fútbol, que del apartado físico", interviene Javier. Vicente matiza: "La idea era buena, pero el campo no ayudaba. La pelota se quedaba muchas veces en el barro. Decía ‘hay que tocar’, y nosotros le contestábamos que no se podía. Lo llevaba muy mal".

Mensaje a los de Bolo

A los protagonistas se les pide unas pinceladas para el Oviedo de Bolo. ¿Qué les dirían a los jugadores actuales para que reaccionen? "Que jugar en el Oviedo siempre es un orgullo. Les animaría a que no desmayen, que salgan al campo y den hasta la última gota de sudor", defiende Juan Manuel convencido.

"Tienen que creer en sí mismos. Contra el Cartagena les vi preocupados, eso no puede ser. A la afición del Oviedo, que es magnífica aunque a veces le cuesta, le diría que no silbe, hay que ayudar a los futbolistas", indica Vicente, que echa de menos más gente de la casa en el primer equipo y defiende a Bolo: "No se puede querer echar al entrenador en cada partido".

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