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Análisis azul: satisfacción y calma en el Oviedo tras la victoria ante el Mirandés, que refuerza a Cervera

El equipo azul coge impulso y se aleja de la zona de abajo pese a que sigue con una importante plaga de lesiones

Borja Bastón, ante el Mirandés MIKI LOPEZ

Alivio, tranquilidad y un colchón de seguridad para el futuro. El Oviedo saborea la victoria al Mirandés en el Tartiere (1-0) tras un ejercicio de sobriedad atrás y efectividad arriba propio del libro de estilo de Álvaro Cervera, muy reforzado en las últimas semanas desde su llegada al cargo. El técnico azul, con un estilo antagónico al de Bolo, firmó por el Oviedo con una papeleta importante: el equipo estaba en descenso, con una plaga inagotable de lesiones y además vivía inmerso una crisis de identidad tras intentar plasmar un fútbol ofensivo que no dio resultado. Pachuca llamó a Cervera para que el entrenador, el único de los que tuvo el Oviedo en esta etapa que sabe lo que es ascender a Primera, diera solidez al equipo, saliese de abajo y, con calma, pudiese mirar más arriba. En el club, tras dos meses con "el Almirante", se respira mucha tranquilidad. Lo necesitaba el Oviedo.

El equipo azul ha logrado salir de abajo y ponerse con una cómoda marca de 20 puntos. Marcha el 15º clasificado. Lejísimos de lo esperado en agosto, pero ya más alejado de los fantasmas de octubre. El abismo ya no se ve tan cerca como hace pocas semanas. Además, en la entidad se respira satisfacción porque la idea del entrenador cala en los jugadores. Se vio en El Toralín, donde solo un amargo descuento privó de la victoria, y se evidenció ante el Mirandés, con un bingo pleno. 1-0 como forma de vida, con Borja Bastón recuperando su mejor nivel. En el club hay moderado optimismo porque además el Oviedo ha recobrado el rumbo pese a que todavía no tiene a todos sus efectivos disponibles. Borja Sánchez volvió a participar tras dos meses y esa es la mejor noticia para el club. La peor, otra recaída de Sangalli. El objetivo de puertas para adentro sigue siendo el mismo: acabar la primera vuelta sin apuros, vaciar la enfermería y poder afrontar la segunda vuelta sin quitar ojo de la zona de arriba.

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