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El análisis azul: el Oviedo que quiere Cervera, el choque ante Las Palmas marca el camino

Ante los canarios, los azules siguieron un guion más agresivo que de costumbre, en la línea de lo que busca el técnico para el futuro

En imágenes: así fue el empate entre Real Oviedo y Las Palmas Irma Collín

Lo había advertido Cervera en la previa y no fue una bravuconada: no esperaría a Las Palmas en su campo. La idea era distinta, morder, presionar, generar pérdidas. Así, con una actitud más agresiva que de costumbre, salió el equipo azul al césped del Tartiere. Si el objetivo era incomodar al líder, se logró de inmediato. Pero hubo algo más. El equipo actuó con unos automatismos con la pelota que se habían echado en falta durante todo el curso. Supo qué hacer con la pelota en cada momento y, lo que es más complicado, lo ejecutó a una rapidez vertiginosa. Cervera demandaba velocidad y el equipo le dio ataques al galope.

El encuentro ante Las Palmas sirvió para ver al Oviedo más intenso del curso. Fue mejor el conjunto de Cervera que su rival, a pesar de que el marcador le negara el botín más suculento. El larguero frustró el estético intento de Bastón de volea y en otro puñado de buenas opciones faltó ese detalle que define los partidos. Con todo, la satisfacción del técnico por la imagen mostrada fue pleno. "Es el mejor partido desde que estoy aquí", tituló Cervera.

Los centrales, imperiales. En un partido con un Oviedo tan correcto en ataque, se corre el riesgo de dejar fuera de la lupa a los zagueros. Los dos centrales, especialmente, estuvieron soberbios ante el líder. Porque presionar de una forma tan coral exige un esfuerzo y trabajo gremial, pero también recuperar el balón rápido y cerca del área rival. El riesgo crece cuando el otro equipo rompe la primera línea de presión porque ahí es donde aparecen los espacios y se resquebrajan las corazas.

A Costas y Calvo les tocó multiplicarse en cada ataque de Las Palmas. Anticiparon con un acierto sobresaliente, fueron al choque con vehemencia y salieron victoriosos de casi cada duelo individual. Braat vivió una tarde tranquila y el equipo pudo seguir percutiendo en parte gracias al gran acierto de sus centrales.

Mángel, en su salsa. Era una cita especial para el mediocentro del Vetusta. Temía el equipo que perder a Luismi significara un descenso en el orden de un bloque que ya funciona como si estuviera programado. Le suplió Mángel, en su primera titularidad en el fútbol profesional, y apenas se notó su inexperiencia. El guion del partido le beneficio. Porque el joven es un medio físico, con capacidad para presionar e imponer su envergadura. Fue fuerte al corte, jugó con criterio y velocidad y supo contener los ataques canarios. Le ayudó en la misión un Jimmy en una labor menos vistosa que la de otros pero fundamental para el equilibrio. Para Cervera, el pivote ya ha dejado de ser una grata sorpresa. Ahora es fundamental.

El desgaste de los arietes. Bastón y Enrich estuvieron sometidos a un trabajo de presión alta que amenazaba con agotar su reserva en la segunda parte. No sucedió así. El mismo Cervera se sorprendió de que el equipo aguantara tanto tiempo de pie. No era una labor sencilla para los delanteros, que pelearon cada balón sin dueño e incomodaron el inicio de jugada amarillo. Y lograron conservar frescura para la opción más clara del choque: robó Bastón y corrió Enrich. Centró el segundo y remató de volea el primero. El larguero chafó un golazo.

El Tartiere se engancha. El ambiente en el estadio fue espectacular desde el primer minuto. Tanto que hasta García Pimienta destacó cómo apretaba la grada del Tartiere. La llegada de Cervera no solo ha levantado la moral de la plantilla, también ha encendido a la grada. Los resultados influyen, pero el estilo también parece casar con la sensibilidad carbayona.

Las piezas por encajar. La otra gran noticia de la jornada tenía que ver con la convocatoria. Miguelón ya había regresado la semana anterior, también Borja Sánchez, y ahora se sumaron Viti, Koba y Aceves. El primero de ellos jugó incluso en el tramo final y dejó un par de aceleraciones que demuestran que la lesión está olvidada. La dirección deportiva tiene un ojo en el mercado de invierno para lograr un Oviedo más del gusto del entrenador, pero la recuperación de futbolistas llamados en verano a ser importantes en el equipo concederá al entrenador alternativas y un punto extra de talento que, si el técnico sabe conjugar con el trabajo defensivo, prometen un Oviedo más ambicioso que el que se ha visto hasta la fecha. Los mejores fichajes, visto lo visto, pueden llegar desde la enfermería.

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