El Oviedo reclama a su segunda línea: estos son los pobres datos ofensivos de los medios azules

La irrupción de Viti y Borja en Las Palmas subraya la importancia de los centrocampistas en ataque: llevan 5 goles y 9 asistencias por los 18 y 24 del curso pasado

Borja, en El Requexón.

Borja, en El Requexón. / Nacho Azparren

Nacho Azparren

Nacho Azparren

La jugada la perpetró Viti en su banda, explotando su mayor virtud, la velocidad y decisión en la ejecución, y la culminó Borja Sánchez en un rol no tan habitual para él, disfrazado de caza goles. El autor del tanto señaló hacia al de Laviana y le gritó: "¡Tuyo, tuyo!". El tanto del triunfo en Las Palmas, además de ser un producto genuino de El Requexón, sirve para reivindicar un arma con escasa munición esta temporada: la segunda línea de ataque.

El Oviedo reclama a su segunda línea

El Oviedo reclama a su segunda línea / Nacho Azparren

Hace algunas semanas, Cervera expuso que a la plantilla le faltaba pólvora. "No hay centro del campo goleador, y los extremos centran bien pero no cuentan con una trayectoria anotadora", explicó el técnico, que cerró el razonamiento con una frase clarificadora: "El gol se compra".

El Oviedo reclama a su segunda línea

El Oviedo reclama a su segunda línea / Nacho Azparren

La irrupción de Borja y Viti en el duelo de Las Palmas, seguramente en el triunfo más importante del curso, resalta la importancia de contar con ayuda de la segunda línea en ataque, el talón de Aquiles de este equipo.

Borja Sánchez, el jugador más imaginativo en ataque, anotó en el estadio de Gran Canaria su primer tanto del campeonato. Está lejos de los cinco del curso pasado. Una semana antes, ante el Eibar, dio su primera asistencia de una temporada con escaso acierto. Más lejos aún de las nueve de la 21/22 que supusieron una ayuda importante para que el Oviedo rozara el play-off de ascenso.

Viti, por su parte, siempre ha sido un futbolista más de halagos de los entrenadores que de grandes números. Pero también se le debe exigir una mejora. Esta campaña lleva dos pases de gol y aún no ha estrenado su cuenta anotadora.

La sequía en ataque atañe a todo el equipo. Con los delanteros haciendo lo que pueden, los medias puntas no están especialmente acertados en un curso en el que todo cuesta un mundo cuando se pisa el campo contrario. Hugo Rama ha sido básico durante toda la campaña, tanto en el medio y en la izquierda como de segunda punta ahora. Pero solo aporta una asistencia. Ningún tanto.

La cosa solo mejora algo con la aportación de Koba Koindredi entre los teóricos medias puntas. El galo, con los lanzamientos a balón parado como arma, ha ayudado arriba con un gol (de penalti) y dos asistencias (ambas de faltas indirectas). Marcelo Flores, el otro extremo en la plantilla, ha contribuido con otra asistencia, misma aportación que Sangalli, ahora en el Racing.

Los pivotes, más atentos a otras circunstancias del juego, han tratado de aportar su granito de arena: Montoro, un gol y una asistencia; Luismi y Jimmy, una diana cada uno.

Los datos son definitivos para entender por qué al equipo azul le cuesta tanto dañar las metas rivales y adquieren mayor significado si se comparan con temporadas anteriores. Analizando el papel de los medios (pivotes incluidos), su aportación en ataque se traduce en 5 goles y 9 asistencias. La temporada pasada, con Ziganda a los mandos, la línea de centrocampistas aportó 18 goles y 24 asistencias. Encontró el Oviedo entonces aportaciones tan jugosas, además de la de Borja Sánchez, como las de Brugman (3 tantos y 6 pases de gol) o Montiel (3 y 4).

La comparación también es muy desfavorable si se hace con lo sucedido hace dos campañas. Entonces, los medios sumaron 18 goles y 17 asistencias, con Nahuel Leiva en papel de máximo suministrador, con sus 6 dianas y 5 asistencias, y Borja (4 y 2) y Sangalli (5 y 1) ayudándole.

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