A Cervera le crecen los defensores: El Oviedo se reunirá con él de forma inminente para tratar su futuro

Aunque la decisión última depende de Jesús Martínez, el técnico gana apoyos en el club azul

Cervera, esta semana, en El Requexón. | Miki López

Cervera, esta semana, en El Requexón. | Miki López / Nacho Azparren

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Mientras en el Oviedo se mantiene la confianza en abrochar la permanencia cuanto antes, en los despachos se trabaja para perfilar el proyecto del próximo año. Y, sobre la mesa, un tema caliente: la posible continuidad de Álvaro Cervera. Es una decisión que depende en última instancia de Jesús Martínez, el jefe, pero dentro del Oviedo, entre los que ven el día a día, crecen los apoyos al técnico. El club, en todo caso, tiene previsto reunirse con el cántabro para transmitirle sus planes de futuro y ver su predisposición a una posible continuidad.

Cervera, que se centra en alcanzar los 50 puntos, ha lanzado ya varios mensajes de que estaría por la labor de seguir en el Oviedo. Sin embargo, quiere escuchar las claves del proyecto futuro antes de decantarse hacia un lado u otro. Quiere ver cuál es la postura de la entidad.

En el Oviedo aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre el banquillo, pero sí se tiene previsto sentarse próximamente con el entrenador para trasmitirle de primera mano los objetivos del club de cara al próximo curso. En las últimas semanas sí se observa que a Cervera le han salido más defensores dentro de la entidad. Las dudas que podía haber en otras etapas parecen superadas por el trabajo con la plantilla, por ese gen competitivo que ha impuesto y, factor a tener en cuenta, su capacidad para trabajar con los más jóvenes y generar valor. Este último es un detalle básico en la filosofía de Pachuca.

Pero, como toda decisión de importancia, dependerá en última instancia de lo que opine Jesús Martínez, que está pendiente día a día de lo que sucede en el Oviedo y suele aportar su punto de vista en casi todas las materias. Martínez, no obstante, y a diferencia de la etapa de Carso, suele dejarse asesorar por sus hombres de confianza en el club, lo que supone a priori un punto a favor para la continuidad de Cervera. La sensación, en todo caso, es que la renovación del entrenador dependerá en buena medida de cómo acabe el Oviedo la temporada y de encontrar encaje al cántabro en la filosofía de trabajo tras un año de aterrizaje y adaptación.

Al margen de la decisión definitiva sobre el banquillo, la planificación deportiva va cogiendo cuerpo. La plantilla tendrá cambios importantes, pero la dirección deportiva quiere que estos se centren en el foco ofensivo. De ahí que se haya amarrado la defensa, la línea que se considera ha dado mayor rendimiento esta gris campaña. Siete de los ocho defensas tienen contrato en vigor más allá del 30 de junio: Lucas (hasta 2025 y otro opcional), Costas (2024, aunque se negocia la ampliación), Calvo (2024), Tarín (2025), Luengo (2025), Pomares (2024) y Bretones (2026). No quiere decir que todos vayan a seguir, pero es un claro ejemplo de la apuesta por la continuidad. También Braat, con contrato hasta 2025, entra en los planes. No así Tomeu Nadal, que cambiará previsiblemente de aires.

A la dirección deportiva le toca hacer malabares con el tope salarial, el margen de dinero que LaLiga señala a los clubes para invertir en sus plantillas y que depende de la previsión de ingresos y gastos para el siguiente curso. Un factor a tener en cuenta es el de la posición final del equipo. Puede haber una diferencia de más de 500.000 euros dependiendo del puesto en el que acabe el equipo la temporada.

No se sabe a ciencia cierta cuánto dinero se podrá invertir en fichajes, pero sí se tiene claro que los esfuerzos más importantes irán dirigidos a las posiciones ofensivas. Es ahí donde el Oviedo tiene mayor capacidad de mejora, se entiende desde el club. Por eso se ha optado por amarrar la defensa. La renovación afectará, sobre todo, al medio y la delantera.

Lleida y Suárez, a los mandos.

En las labores de reformular el proyecto, dos hombres. El director general, Agustín Lleida, y el director deportivo, Roberto Suárez. El sistema con más de una cabeza visible es un proceder muy típico en Pachuca y los dueños mexicanos quieren darle continuidad.

Tras la salida de Tito, en el club se valoró la opción de fichar un hombre fuerte para la dirección deportiva. El Oviedo se sentó con Rubén Reyes, que conoce la casa, pero no se animó a dar el paso adelante y dejar el Getafe. Pachuca optó por la promoción interna, con Suárez como nuevo responsable, aunque con Lleida con capacidad de mando. Y la previsión es que la estructura de mantenga, de ahí que ambos, Lleida y Suárez, sean los que están tomando decisiones importantes de cara al próximo curso.

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