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"Le voy a decir al mi nieto que si ganamos se arrime al tu fíu": el abuelo de Cote cita al padre de Bretones

Los mentores de los laterales zurdos del Sporting y el Oviedo se citan antes del gran partido

Alfonso Bretones y Pepe Díaz, ayer en  Roces. | Ángel González

Alfonso Bretones y Pepe Díaz, ayer en Roces. | Ángel González / Ángel Cabranes / Xuan Fernández

Gijón

Será complicado que José Ángel "Cote" y Abel Bretones se crucen mucho en el derbi asturiano de este sábado. Estarán lo más alejados el uno del otro: los dos son laterales izquierdos. Se verán de banda a banda, a lo lejos. Pero ambos tienen una misión cruzada en caso de victoria en El Molinón. Pepe Díaz, abuelo de Cote, 91 años y al pie del cañón, se dirige a Alfonso Bretones, padre de Abel, desplazado a Gijón para la cita, organizada por LA NUEVA ESPAÑA en la semana del derbi.

–Mira, yo voy decile a José Ángel que si ganen se arrime al tu fíu Bretones. Y que le diga: ‘¡Oye, di a tu padre que qué razón tenía mi güelu!’. ¿Tú que le vas a decir al tuyu?

Alfonso recoge el guante.

–Pues lo mismo, que si gana el Oviedo le diga a Cote que hable con su güelu. Y además vamos a ganar seguro, osea que la misión ye faciluca.

El diálogo, en una sidrería de Roces, cierra una agradable charla futbolera entre dos amantes del balón. Alguno incluso lo vive demasiado…

"A mí una vez diome un infarto y no sé si sería del fútbol, pero pásolo muy mal. Cuando van ganando solo de uno... El cardiólogo me dijo que no viese el fútbol, pero no le hice mucho caso", dice Pepe. Alfonso es de otra manera. "Soy más calmado, pero el sufrimiento lo llevo por dentro. Sobre todo, me cabreo con los jugadores que no me gustan, pónenme malo", recalca.

Pepe y Alfonso conforman un eslabón a menudo oculto en el deporte de alto nivel: la familia. Los que están siempre con los jugadores, en las buenas y en las malas. Lloran y ríen. Pepe, "mentor" futbolístico de Cote, recuerda cuando llevaba a entrenar a Mareo a su nieto caminando desde su casa de Roces –"cómo lloraba al principio, la virgen"– Los inicios fueron complicados. "Él (Cote) estaba en la Braña y el Sporting lo tenía en su radar, pero yo dije que era muy joven para ir para allá. Luego me enteré que a los padres les hacía ilusión que fuese a Mareo: garré el teléfono, llamé al ‘Negro’ (ojeador rojiblanco) y le dije que viniese a por el guaje cuando quisiese". Ahí empezó la historia del lateral izquierdo en el Sporting. Y ahí sigue Cote, tras una carrera de aúpa regresó a casa el pasado verano con 33 años. Una alegría para su güelu.

La de Bretones, 22 años, es una historia que se está iniciando. "Empezó en el Langreo, estuvo en el Alcázar y volvió al Langreo en juveniles. Después llegó lo del Oviedo y ahí está el hombre", explica su padre. Bretones ha sido sin duda la sorpresa de la temporada de los azules, aupado al lateral izquierdo como titular por Álvaro Cervera. Su buen hacer está causando sensación y muchos clubes, varios extranjeros, siguen su evolución. Su cláusula de rescisión es de tres millones de euros.

Cote conoce esa sensación de sentirse deseado: con 22 años fue traspasado del Sporting a la Roma por 4,5 millones de euros. Luego estuvo en la Real Sociedad, Oporto, Villarreal, Eibar, Osasuna… "El fútbol europeo solo pasa una vez en la vida, lo eché mucho en falta, pero era lo mejor para él", explica su abuelo. El padre de Bretones le mira, pensativo, quizá vislumbrando algo parecido. "Está claro que los trenes pasan una vez en la vida, a ver qué pasa". Pepe estuvo en todas las ciudades en las que jugó su nieto. "Paseábamos por Roma y nos conocía todo el mundo", rememora. A los Bretones todavía les queda por recorrer. "Yo solo estuve en Ponferrada, que me quedaba más cerca", dice, provocando carcajadas.

Pepe y Alfonso están en su salsa hablando de fútbol. Y eso que ahora defienden unos colores, el rojiblanco y el azul, que les vienen más bien de familia. El abuelo de Cote nació en La Caridad (El Franco) y siendo un veinteañero se trasladó a Gijón. Fue marino mercante y trabajó en Talleres Moreda hasta jubilarse. Siempre le gustó el fútbol, "di cuatro patadas a un balón de trapo", y admite sin cortarse que al principio le tiraba el Oviedo. Su llegada a Gijón y la pujanza de su nieto cambió todo: es sportinguista acérrimo. Pero aclara: "Pero sé reconocer las cosas, porque la forofada es lo peor. Soy del Sporting cerrau, pero el Oviedo está muy bien y además tiene un gran entrenador".

El padre de Bretones comparte con el abuelo de Cote el estatus de jubilado. Natural de Tudela Veguín, vive en La Felguera desde los ochenta y trabajó desde los 14 como protésico dental en Oviedo. Jugó al fútbol hasta los 21, pero reconoce con gracia que "era un tuercebotas". ¿Sus preferencias? Claras. "Siempre fui del Unión Comercial (en la actualidad es directivo del club de Tudela Veguín) y me tiró el Real Madrid". Ahora, el azul es su equipo por la pujanza de Bretones.

Güelo y padre están orgullosos hasta el tuétano de Cote y de Bretones, pero reconocen el valor del contrario. "Yo lo tengo hablado con el mi nieto y me dice que el lateral izquierdo del Oviedo, que ye el tuyu, es muy bueno. A José Ángel le gusta", dice Pepe, que presume de haberle enseñado a su nieto a pegarle con la derecha. Coinciden en algo sobre los dos: "Como galgan la banda".

Sobre lo que no se ponen de acuerdo está claro: el derbi. Pepe no se corta. "Ganamos seguro, pero seguro. 1-0, porque en estos partidos el que mete, gana".

Alfonso replica. "Ojo, que últimamente el Oviedo está metiendo golinos: podemos meter dos". El debate vira entonces a los entrenadores. Pepe no es muy entusiasta de Ramírez, pero aclara: "José me dice que es un gran entrenador". Alfonso tampoco es fanático del Almirante, pero le reconoce su trabajo frente al Oviedo. Del bando contrario, las preferencias están claras. "Yo del Oviedo me quedo con Borjina (Sánchez) y con Enrich, que ye buenu y jugó con Jose en el Eibar". Alfonso también opta por un canterano rojiblanco: Queipo.

La charla dura casi una hora. "Tengo que volver pa’ casa, que va llegar antes Bretones de entrenar que yo", bromea Alfonso, que el sábado estará en El Molinón junto a su mujer. Pepe lo verá en casa. "Tengo les piernes un poco mal y además a mí el fútbol gústame verlo bien, sin que me molesten, para ver bien los errores". Abrazo y apretón de manos. "Si ganamos, te invito a una sidrina, pero paga el que pierde", dice, burlón, Pepe. Alfonso se ríe. "Pero no vais a ganar...".

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