Lluvia de cartulinas en un Tartiere a reventar: asistencia récord y una amenaza arbitral de suspensión

El árbitro amenazó con suspender el partido si la grada no dejaba de lanzar papeles al campo

VÍDEO: Increíble ambiente, con tifo, canto del himno y actuación de Javi Robles, antes del partido del play-off Oviedo-Eibar en el Carlos Tartiere

Nacho Azparren

Joaquín A. Cuesta

Joaquín A. Cuesta

El disgusto de la afición del Real Oviedo con los árbitros se hace notar en cada partido. Ayer, Quintero González vio cómo la grada del Tartiere mostraba su descontento con las decisiones arbitrales con una lluvia de papeles azules que uno de los patrocinadores del equipo había proporcionado para elaborar el mosaico al inicio del partido.

Hasta en cinco ocasiones la megafonía del estadio tuvo que rogar a los presentes que cesaran en su empeño de arrojar las cartulinas, aunque sin éxito. Hasta que el colegiado se dirigió al delegado de campo para advertir por última vez: si no se dejaban de tirar "objetos" al campo, se suspendería el encuentro. En ese momento, la lluvia cesó, aunque varios minutos después, tras otra decisión que no gustó a los hinchas, volvieron a verse papeles caer, aunque ya en menos cantidad. No se sabe si porque caló el mensaje, o porque ya se estaban acabado la "munición".

Lluvia de cartulinas en un Tartiere a reventar

Lluvia de cartulinas en un Tartiere a reventar / Juan Plaza

Pero este incidente no opacó que el Tartiere batió ayer el récord de asistencia de la temporada con 28.126 espectadores, la mejor cifra del curso. Que el Oviedo se haya clasificado para el play-off fue un aliciente para que la afición se animara a comprar entradas a pesar de los precios, mucho más elevados que durante el resto de la temporada. No se terminaron las entradas, pero sí que se creó una especie de mercado negro en las puertas del municipal azul. Eran muchas las personas que se acercaban a la gente intentando venderles las entradas de socio a precios de entrada normal. Alguno seguro que pudo entrar al campo a pesar de no haber tenido la suerte de poder comprar la entrada en la venta oficial.

Una vez dentro, Javi Robles, autor de la canción del año del Real Oviedo, dio un concierto con el que la grada cantó hasta dejarse la garganta. Más tarde sonó el himno del club, interpretado por Guti y su gaita como cada fin de semana, y se pudieron ver hasta lágrimas de emoción cuando el fondo norte desplegó un enorme tifo haciendo referencia a varios elementos de la ciudad.

Comenzó el partido y entre silbidos y cánticos, hablar con los compañeros de butaca era misión imposible. Un ruido estremecedor para animar a los azules en su empeño de conseguir el objetivo del año, que se pospuso hasta el miércoles en Ipurúa, donde también se prevé una gran presencia de hinchas azules, aunque puede que no tan numerosa como la del pasado domingo dado que el partido se juega en una fecha laborable.

Sea como fuere, el Tartiere ayer fue una caldera hasta el punto de que por primera vez a lo largo del año se vio una lluvia de carteles sobre el campo. Seguro que la afición espera no tener que lanzarlos otra vez este año.