Éibar vuelve a ser azul y los seguidores carbayones se hicieron notar: "Tenemos muchas ganas de ascender a Primera"

El oviedismo viaja de nuevo en masa para animar a su equipo en la vuelta del play-off

Y Eibar se tiñó de azul: así fue el impresionante recibimiento de los aficionados al autobús del Oviedo

VÍDEO: Nacho Azparren / FOTO: Luisma Murias

Joaquín A. Cuesta

Joaquín A. Cuesta

La importancia del partido del Real Oviedo en Éibar se hizo notar. No todos los días la afición del conjunto azul tiene el privilegio de vivir un encuentro de estas características, a un paso de la gloria. Aunque fuese un día laborable, los seguidores carbayones movieron cielo y tierra para estar presentes animando a su equipo en la ciudad armera, a pesar de que solo trescientos consiguieron entrar dentro del campo. Unas mil personas se desplazaron ayer a Éibar. Entre ellos, gentes con mucho empaque que algún día pasaron por Oviedo y, que incluso, llegaron a ser y son leyendas azules.

Diego Cervero, héroe del ascenso a Segunda en 2015, se dejó ver por los aledaños de Ipurúa. Había estado con los jugadores horas antes del partido, pero no quiso perderse el recibimiento con su gente. "Tengo buenas sensaciones y soy muy optimista, el Oviedo siempre da la cara", dijo el exdelantero azul antes del partido. Muy cerca suyo, Jon Pérez Bolo, exentrenador del Oviedo y actual técnico del Burgos. Charlaba con los trabajadores del club cuando de repente, la gente empezó a gritar como loca. Alguien importante llegaba. Y quién más importante que Jesús Martínez, máximo accionista del Oviedo. El mexicano saludó a todos los presentes, se sacó fotos, dio besos e incluso pegó algún grito.

A su lado, Rafael Monge, ojeador del Grupo Pachuca, quien ya prepara la temporada que viene. "El otro día nos clasificamos aquí y parece que es un campo que nos da suerte. El sábado que viene estaré en Oviedo y si pasamos, será una locura", dijo el uruguayo, acompañado de varios amigos charrúas que no quisieron perderse lo que es vivir la experiencia azul. Los autobuses que la Asociación de Peñas del Real Oviedo había fletado para la ocasión llegaron tarde. El autobús azul ya había pasado, y hubo muchos que se lo perdieron. Sin embargo, no pudieron salir antes porque "teníamos que esperar a que la gente terminase de trabajar", indicaron los peñistas. Sin embargo, a su llegada, muchos fueron a los bares de la céntrica Untzaga Plaza, donde se sitúa el Consistorio armero y la cual el oviedismo ya está convirtiendo en un punto de quedada habitual. Allí estaban Héctor de Sande, Raúl Ibáñez, Elena Treus, Miguel Arias y Borja Sánchez, de Oviedo, que tienen "muchas ganas de ascender". Cerca, Paco, un hombre nigeriano que vendía txapelas, la tradicional boina vasca, con el escudo del Real Oviedo bordado. "Las vendo a 20 euros y suele funcionar bastante", dijo.

Una previa a la altura de muchos partidos de Primera División. Ya es imposible que ambos equipos, Eibar y Oviedo suban a la categoría de oro del fútbol español. Pero seguro que muchos de los ayer presentes esperan poder celebrar alguna parecida cuando toque jugar contra el Madrid o el Barça.