Los abrazos de Cazorla, el espíritu de Cádiz, el “Carrión, te quiere la gente del Tartiere”… Lo que no se vio de la hazaña del Oviedo en Eibar

Los azules noquearon al rival en el campo, pero también cuidaron cada circunstancia que rodeó al choque: de la preparación a la celebración posterior

VÍDEO: Euforia entre los jugadores y la afición oviedista presente en Ipurua

Joaquín A. Cuesta

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Fue solo un partido. O no. Quizás fue algo más que en eso. Porque en el campo se jugaron múltiples minipartidos en los que por regla general se impuso el Oviedo. Pero fuera hubo mucho más que fútbol. Hubo emociones, sentimientos a flor de piel, y una labor encomiable para transformar esa energía en algo positivo y no un exceso de presión. La victoria de Ipurúa, la que deja al Oviedo a dos pasos del ascenso, es el triunfo de cada pequeño detalle.

La euforia del Eibar. A los pocos espectadores presentes después del empate sin goles del choque de ida en el Tartiere les llamó la atención la efusividad de la afición armera. Los cánticos, la salida de los jugadores a celebrar con su gente, los gestos de Exteberria y sus hombres a la parte de la grada con seguidores eibarreses. Se entiende los guiños entre ambos, de comunión en todo caso, pero daba la sensación de mayor alegría de la que podría desprenderse de un peligroso 0-0.

En El Requexón, los días siguientes, reinaba un clima diferente. Nada de euforia, evidentemente, pero tampoco síntomas de derrotismo. Para muchos, se percibía un ánimo muy similar al previo a Cádiz en 2015, cuando el equipo azul levantó un 1-1 para imponerse en el Carranza con un gol de David Fernández. "Que sean favoritos ellos, sí…", se comentaba entre bambalinas. La calma que precede a toda tempestad.

Jesús Martínez y su dominio de la escena. A la calma y el optimismo colaboró de forma activa el dueño del Oviedo. "Llevo 30 años en esto", se hartó de recordar con cada interlocutor, en referencia a su tiempo en el fútbol. Y se le ve disfrutar con estos momentos que a otros le pesan.

Motivó a jugadores y cuerpo técnico, bromeó con todos, se paró con cada aficionado. Aprovechó un momento con LA NUEVA ESPAÑA para lanzar un mensaje esperado hacia su técnico: “Quiero que Carrión sea el jefe subamos o no. Obsesivamente es el entrenador que quiero". Más dosis de calma en el momento más adecuado, cuando desde Las Palmas se oyen cantos de sirena hacia el preparador catalán.

Jesús Martínez sabe elegir las palabras en cada momento. Otro detalle que llegó a la gente fue su frase a la entrada a Ipurúa. "Nosotros solo administramos esto. El Oviedo es de ellos", le dijo a los periodistas señalando para los seguidores azules.

Cazorla reparte abrazos como asistencias. Que el internacional no haya podido participar en los dos partidos ante el Eibar no quiere decir que no haya sido importante. Es un bastión de puertas hacia dentro. Cazorla vivió la eliminatoria como si fuera un juvenil. Antes del partido, a pie de campo, el de Llanera despidió a cada componente de la convocatoria con un efusivo abrazo.

A Santi le adora el oviedismo, pero también sus compañeros. Se vio con el festejo que se llevó al final, levantado en volandas por el resto de futbolistas ante el fondo ocupado por los aficionados carbayones.

"¡Carrión, te quiere la gente del Tartiere!". El epílogo redondo en tierras eibarresas se dio pasada la medianoche, cuando el equipo se disponía a salir en el autobús rumbo a Oviedo. Carrión se adelantó a la expedición para saludar a unos amigos con los que se fundió en sentidos abrazos. Al mismo tiempo, las decenas de seguidores que aún quedaban por los alrededores de Ipurúa ovacionaron al técnico mientras se inició un cántico improvisado, al que no tardaron en sumarse todos los presentes: "¡Carrión, te quiere la gente del Tartiere!".

Que el entrenador se había ganado el corazón del oviedismo ya había quedado claro, pero el cántico, con la misma sintonía que el que recibía el mito Carlos Muñoz a inicio de los años 90, pone la banda sonora ideal a esta relación que, a pesar de todo, no está asegurada del todo el próximo curso. Sí habría un camino que dejaría al cien por ciento a Carrión en Oviedo: el ascenso a Primera División. Y hacia ese destino caminan ahora las dos partes.

Suscríbete para seguir leyendo