Humildad y el ejemplo mexicano de los equipos de Pachuca: así es el sentir en el club azul

Tras la celebración del pase a la final, la orden ahora es mantener los pies en el suelo: "Viene lo más difícil"

El once inicial ante el Eibar. | Luisma Murias

El once inicial ante el Eibar. | Luisma Murias

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Hubo celebración, vaya si la hubo. La euforia se desató cuando el colegiado pitó el final y el oviedismo alimentó la ola hasta entrada la madrugada, con un recibimiento de los que tardará tiempo en olvidarse. Queda comprobado que la afición del Real Oviedo lleva demasiado tiempo esperando por un momento como este en el que la Primera División está a un par de partidos. Sería cerrar un círculo que se empezó a dibujar hace 23 años. De ahí la alegría, coronada con lágrimas emotivas en todo caso. Y una plantilla que se abrazó a ella como reacción natural.

Pero hasta ahí. Cerrado el capítulo de las semifinales de la manera más perfecta, victoria de impacto, toca abrir uno nuevo. El que, este sí de forma definitiva, cita al Oviedo con la gloria. Y desde la entidad, a todos los niveles, se empieza a marcar un mensaje que ya se oyó de la boca de Carrión nada más terminar el duelo de Ipurúa: el Oviedo aún tiene que ganarse la gloria.

"No hemos ganado nada. Ahora viene lo más difícil", dice uno de los directivos con peso desde las entrañas del Carlos Tartiere. La idea es más que repetida por Jesús Martínez, líder mexicano del proyecto que tiene un miedo desmesurado a cualquier síntoma de euforia. Ya lo ha demostrado durante toda la temporada. A cada victoria, Martínez incidía a sus interlocutores en la necesidad de mantener los pies en la tierra, lo ha repetido como si fuera un mantra, temeroso de que los futbolistas, de mentalidad algo volátil por norma, no mantuvieran la humildad necesaria. No hay concepto más repetido a lo largo de la temporada que ese, el de "humildad".

No hay dudas de que ese será el camino durante los próximos diez días. Más que nada porque Carrión tiene un planteamiento muy parecido a ese y ya se ha encargado desde el primer momento de señalar el camino. Hay una reflexión en la sala de prensa de Ipurúa que resume el sentir del técnico: "Yo les digo a los jugadores que hemos conseguido algo bueno, pero que si no ganamos la final estaremos otro año en Segunda y no queremos eso". La plantilla ya tiene bien integrado en su plan el espíritu de los próximos días de trabajo en El Requexón.

Pachuca y llegar desde atrás

Hay otro ejemplo que empieza a circular por las altas instancias del club. Uno traído desde México. Pachuca y León han triunfado de una forma notable en los últimos años en la liga norteamericana. Se han logrado imponer a otras entidades con más músculo económico y, también, mayor apoyo social y mediático. Que León o Pachuca le birle títulos al América es, salvando las distancias, como si alguien en España se le subiera a las barbas al Real Madrid.

Y en México se han acostumbrado a que sea así en los últimos tiempos. El ejemplo va por cómo se han producido esos títulos: la mayoría de ligas conquistadas por los Tuzos y León han llegado en temporadas en las que se colaron en el play-off en posiciones más discretas, nunca como líderes. "Por eso, en México se dice que nadie quiere enfrentarse a los equipos de Pachuca en una eliminatoria", comentan con orgullo desde el grupo azteca.

Ahora, el Oviedo, el sexto de la temporada regular, el último en la lista de favoritos a priori, busca seguir esa misma senda tras haberse cargado a uno de los gallitos. Pero siempre con los pies en el suelo. La humildad de los azules va por delante.

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