Oviedo, una ciudad pintada de azul: vecinos y comercios se preparan para el asalto a la máxima categoría

"Hay que ascender a Primera División", coinciden comerciantes, hosteleros y vecinos ante la final del play-off que comienza hoy

Antonio Lorca

Antonio Lorca

José Camporro regenta una peluquería que lleva abierta 54 años en la calle Ventura Rodríguez de Oviedo. Por allí pasa a diario gente de lo más variopinta, un establecimiento que fue refugio del pintor Juan Falcón y en el que, en cualquier momento, se puede encender la mecha de una conversación sobre economía, política, religión y, por supuesto, fútbol. Bueno, más que sobre fútbol, se puede escuchar algo del Real Oviedo.

"Si estas tijeras hablaran", dice Camporro mientras bebe agua en su taza azul, con el escudo del Oviedo grabado, sobre las historias que se han contado a lo largo de tantos años de jugadores, directivos, aficionados... Él, por supuesto, lo tiene claro: "Va a sobrar el partido de vuelta, estamos en Primera División". Muy cerca de allí, Liam Swanton, directivo del Oviedo Baloncesto, regenta una joyería en la que manda una bandera azul. Reconoce que, ahora que se ha acabado la temporada, "se echan de menos los partidos en Pumarín", pero al menos así se pueden concentrar los esfuerzos "en el acenso del Oviedo a Primera".

Todo el mundo atiende a sus quehaceres diarios, ocupando el tiempo y descontando las horas hasta el partido de esta tarde, a las 18.30 horas, en el que se va a desvelar la mitad de una historia cuyo final puede ser el ascenso más deseado. Eso sí, para tener muy presente lo que está en juego, comerciantes, vecinos y hosteleros pintan de azul la ciudad. El azul de Oviedo, el azul del Oviedo, el que colorea los pensamientos de todos.

Una afición que es de Oviedo y de más sitios. La conexión mexicana no hace falta ni explicarla. El Grupo Pachuca es el accionista mayoritario y en uno de los restaurantes de ese país más reputados de la ciudad, situado en El Fontán, lo celebran. "Cuando me enteré de que Pachuca había comprado el Oviedo dije ‘en dos años están en Primera’", asegura el encargado de este establecimiento, el mexicano, aunque con descendencia asturiana, Fernando del Corro. Egoitz Cormenzana, que trabaja también allí, muestra todos los motivos futboleros que ocupan el local, entre los que se encuentran las camisetas del Oviedo y las de los otros dos equipos que gestiona ese grupo, el Pachuca y el León.

En otra zona, en un kiosco de Milicias Nacionales, Gonzalo Cano se esmera en colocar una de las banderas que LA NUEVA ESPAÑA está vendiendo junto al periódico para ayudar a engalanar la ciudad. "Hay mucho ambiente, se nota mucho que ahora la gente está volcada con el equipo", explica el kiosquero. Muy cerca de ahí, en una tienda especializada en calzado infantil, con 85 años de historia en la ciudad, Katherine Manzano cuenta que haber vestido al oso de peluche de la entrada con los colores del Oviedo ha sido "un éxito brutal". Tanto que en estos momentos llega a competir con la cercana estatua de Woody Allen, quizás la más famosa entre todas las que se puede topar el peatón paseando por la ciudad. Pero es que ahora, como sucede en la peluquería de José Camporro, ni el cine, ni la política, ni nada hace sombra al fútbol. Mejor dicho, al Real Oviedo.